jueves. 04.06.2026

Ante la cuarta cesárea

Antonio Cobo, sacerdote

Es cuando la ginecóloga te mira con admiración o directamente no te mira a la cara y te va dando como el pésame, a la vez que te recuerda la grave situación que se te avecina, junto con “el gran consejo” de los ginecólog@s de la cultura del miedo a la vida: “deberías arreglarte = esterilizarte, porque ¿no pensaras tener más hijos, no?...” Esto me contaba una buena amiga que le dijo su ginecóloga y ella le contestó con una sonrisa educada e inteligente: “tranquila, todos estos temas los traigo muy pensaditos de casa”.

Ayer estuve visitando a otra buena amiga que acaba de tener su quinto hijo y su marido me decía que es muy triste oír los comentarios de personas que cuando ven tu inversión familiar en cinco hijos solo se les ocurre decir: “vas a estar toda la vida trabajando para tus hijos” “con lo mal que está la vida no se como te atreves” además “justo ahora que se ha acabado la subvención por hijos”…son frases de gente con las que no se podría afrontar ninguna hazaña medio decente en la vida. Es una pequeña muestra de la fraseología de la cultura del bienestar o del “seguro a todo riesgo”. Con este espíritu de aventura vital pronto dedicaremos monumentos a la señora que tenía menos arrugas con 89 años, o al señor que aguantaba más horas en el gimnasio a los 75 años, o a la señora que crió más perritos en un piso con menos metros cuadrados, cosas apasionantes de este estilo.

Y toda esa legión de gente que ha criado familias numerosas espectacularmente bien con un sueldo y sin seguridad social, sin lavadora, sin frigorífico o sin subvenciones, pero con mucha inteligencia, espíritu de superación y sacrificio, con grandes dosis de generosidad y cariño, para mucha gente son personajes irreales. Aunque la verdad es que son realmente nuestros padres, abuelos y bisabuelos, de los que se está aprendiendo bastante poco y son los que tienen las “claves vitales” para salir de nuestras “crisis de diseño familiar”.

Muchas felicidades a todas las mujeres y hombres que entienden la vida como una gran aventura y cada día se lanzan a vivirla con ilusión y responsabilidad, mezclada con fe y esperanza en el Dueño de la vida, que es Dios. A todas las madres y padres de familia que no le tenéis miedo a la vida de un nuevo hijo, porque sois tan inteligentes que veis en ellos una cantidad infinita de posibilidades y soluciones, con algún que otro problemilla para darle emoción. Y a pesar de que tenéis todo el viento en contra en esta Europa de la tercera edad, y recibís poquísimos apoyos, seguís construyendo la humanidad con vuestro sudor y dejándoos el pellejo del corazón en amar, educar y criar a vuestros hijos, que serán nuestros médicos, maestros, policías, peluqueros…

Enhorabuena por ser tan listos y generosos, contáis con mi oración diaria y mi admiración. Gracias por todo lo que estáis haciendo. Dios os bendice con cada hijo.

Antonio Cobo, sacerdote que bendice a las embarazadas.

Ante la cuarta cesárea
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