Elegante pobreza

Antonio Cobo, sacerdote

Hace unos años, un joven de clase media-alta decidió pasar del bienestar material que tenía en su ambiente familiar para vivir pobre.

Se encontró con un pobre hombre y le dio sus vestimentas para vestirse él con ellas. La familia pensó que se había vuelto loco. Este joven empezó a disfrutar de las riquezas que poca gente disfrutaba porque eran ricos: hacerse amigo de los pobres, ayudarles, y poner todas sus preocupaciones en amar mucho a Dios y por lo tanto a las personas, que son la primera obra maestra de Dios. Su obra humanitaria y espiritual es impresionante, han pasado varios siglos de su muerte y sigue enriqueciendo a muchos con su ejemplo, sus escritos, su escuela de amor a Dios y al prójimo. Le gustaba llamar “señora” a la pobreza y fue un gran pobre con mucha clase.

Este joven, que no envejeció nunca, se llama San Francisco de Asís. Es modelo de hombre auténtico, enamorado defensor de la hermana naturaleza y fundador, sin pretenderlo, del ecologismo real. Prototipo de hombre libre, poeta, y artista de la vida. Su modo concreto de practicar la pobreza, no es imitable para la mayoría de los mortales, pero su modo de usar de las cosas materiales con un espíritu libremente desprendido de ellas, es sin duda gran parte de la solución de los problemas que nos agobian.

En esta época es muy saludable revisar cómo vivimos de libres con relación a las cosas materiales. Y pensar si “tenemos cosas”: dinero, objetos varios, o son ellos los que “nos tienen” a nosotros. Una clave de éxito para vivir, es cada día ser mejor persona, de mejor calidad humana, y necesitar menos cosas para vivir. Ser más sencillo, ir más ligero de chatarra, para poder subir más arriba en dignidad humana.

¿Te has parado a pensar el montón de cosas y cosillas que te sobran en tu casa: en armarios, cajones, repisas…el montón de dinero que anual, mensual y diariamente gastas en cosas innecesarias y bobas?

¿has tenido alguna vez la experiencia de privarte de cosas, dinero, gustos, caprichos, tiempo, para hacer felices a otros? ¿te imaginas poner de moda en Facebook, tuenti…este nuevo deporte?

Una tabla de ejercicios para empezar puede ser: cuidar mejor todas las cosas que tenemos para que duren más y sirvan más tiempo y a más gente: de lo público, y de lo privado. No inventarnos necesidades, conformarnos con tantas cosas como tenemos. Vivir agradecidos con lo poco que tengamos, descubriendo que en realidad es mucho más de lo que parece. Cada vez que gastamos en algo, pensar en las personas que puedo ayudar si gasto más moderadamente. Vivir pobremente pero con tanta elegancia que nadie se dé cuenta. Ser más elegantes en el vestir, comer, hablar, comportarse, que no es cuestión de “tener dinero” sino de “tener clase” humana.

Conozco muchos pobres que tienen más clase y elegancia en el hablar, en el comer, en el vestir, en el vivir…que muchos ricos. Te recomiendo un película en esta línea, se titula “the last gift”, la tienes en Internet.

Nos saluda el hermano Francisco de Asís de parte de la hermana pobreza, y nos desea una vida elegantemente pobre, que es lo más rico de la vida.

Antonio Cobo, sacerdote aspirante a pobre con clase.