jueves. 04.06.2026

Día del Libro

Miguel Martín, Teleprensa.es

Por estos lares no es muy corriente celebrar el Día del Libro, tal y como hacen en Cataluña con ese Sant Jordi en el que los hombres regalan una rosa y las mujeres un libro – me da la impresión de que los varones salen ganando –; aunque como todo se globaliza, quién sabe lo que puede pasar durante el día de hoy.

El caso es que para seguir la pantomima ya tenemos lecturas, relecturas y requetelecturas de nuestros clásicos, especialmente Don Quijote, actos varios a los que acudirán unos cuantos niños, visitas a la Biblioteca – a la que le pasa un poco como a Teruel, los que “viven” en ella saben que existe, otros han oído hablar de ella, pero el resto… -, etc.

Suelo decir que en esta Almería nuestra sólo triunfan las fiestas del buen comer, esto es, romerías varias con su barbacoa, cruces de mayo con sus tapillas, ferias del mediodía y similares. Como con el libro no te dan un bocata de salchichón, no sé hasta qué punto le puede interesar al almeriense medio esta celebración.

Y más, con la que ya tiene encima.

Porque por mucho que nuestro flamante consejero de Empleo diga que ya hay ‘indicadores que indican’ que el desempleo está ‘rebotando’ y que se inicia la recuperación, la mayoría sólo saben que el sueldo da para lo que da, que le suben los impuestos y que desde enero le retienen un poquito más.

Vamos, que no está el día como para comprar muchos libros, con un precio lejano ya al que tenían con la añorada peseta.

Me gustaría creer que es cierto todo lo que dicen los economistas y académicos, aunque, por otro lado, tampoco quiero creerlo; porque aquí, como de costumbre, hay tantos pareceres como opiniones. Y es que la opinión es como el culo, todos tenemos una y la utilizamos a diario.

Aunque tal vez debería dejar de repetir esa frase, por lo escatológico y lo poco florida que resulta en un día como éste.

También puede ser que me equivoque y a la gente si le interese la ficción, las historias novelescas que a diario vemos recogidas en los medios de comunicación, pergeñadas por esas mentes preclaras que nos gobiernan y que ajustan la realidad a su conveniencia.

Nada hay más alejado del hombre de a pie que los cuentos que narran en la actualidad partidos políticos, sindicatos o empresarios, una ruptura que ha creado un descreimiento casi absoluto y una apatía y anomia peligrosas en extremo.

Es curioso cómo mientras hoy se celebra el Día del Libro tendremos de fondo el Pacto por la Educación y los desencuentros de unas y otras partes que, como ya es costumbre, se oponen a cualquier iniciativa que no proceda de sus filas.

Libros, sí, pero coherentes, estructurados, con un planteamiento, nudo y desenlace; porque llevamos demasiado tiempo intentando desenredar un nudo que deja en pañales al gordiano al que se enfrentó Alejandro Magno. Aunque tal vez debamos imitar al macedonio y cortar de una vez por lo sano.

Día del Libro
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