Miguel Martín, Teleprensa.es
Por fin es viernes. Para muchos compañeros será como si hoy fuese martes, pero para mí supone la llegada del fin de semana y, con ella, la oportunidad de desconectar de tanta demagogia y besuguismo político. Los sábados y domingos está totalmente prohibido leer un periódico, su compra – excepto para conseguir la tan ansiada peliculilla –, y cualquier otra forma de comunicación.
Y debo decirles una cosa, con semanas como ésta, uno no hace sino ratificar sus posturas, porque vaya altura la de nuestros políticos, vaya altura. Ya no sé si es que lo hacen así a propósito o es que son tan malos como parecen, pero ejemplos como los vividos ayer no hacen sino plantearte tu ingreso en un monasterio.
Por empezar por algún lado, ayer tuvimos a un PP aparentemente seguro, hasta ingenioso a su manera en el pleno de la Diputación. Una intervención apañada aunque se saliese de tono en algún que otro momento, vale. Pero ¿de qué sirve si te llega el portavoz de Izquierda Unida y te pregunta si eso que tanto criticaban no se había aprobado ya en febrero?
Hombre, creo que antes de echarte las manos a la cabeza, más vale que compruebes detalles como esos, porque pasas de ser estrella a estrellado en menos que canta un gallo.
Pero, sin salir de la Institución Provincial, lo mejor estaba por llegar – y supongo que de alguna forma habrá satisfecho las aspiraciones populares –. Los asesores, esos seres que traen por el camino de la amargura al presidente Usero, volvieron a aparecer, ya vaya cómo lo hicieron.
Fue precisamente el PP el que dio a conocer que se había nombrado a dos nuevos asesores procedentes de las filas PAL, y por eso de los pactos rotos y tal, puso el grito en el cielo.
Lo que vino después del pleno ya fue hasta para plantearse qué amigos tiene uno en su propio partido, porque Usero fue negado hasta en tres ocasiones, señalado como único responsable del nombramiento y obligado a cesar de inmediato a estas personas.
Vale que el presidente es él y que más tarde se envió una nota de apoyo desde el PSOE, pero, digo yo, ¿tanto hubiese costado decir algo así como ‘desconozco la situación pero investigaremos lo que ha pasado’? No es por tapar nada, pero creía que los amigos no te señalaban con el dedo.
Y hoy, bendito viernes, continuarán las reacciones, las peticiones de dimisión, los hígados encebollados y Dios sabe cuántas cosas más. Pero mañana será sábado y yo estaré en mi camita, leyendo un libro, un cómic o disfrutando de la almohada, y todo esto me dará igual.
