De compras con los Reyes

Miguel Martín, Teleprensa.es

Si algún día SS.MM. los Reyes Magos de Oriente me contratasen y me nombrasen consultor de compras, tengo bien claro que no elegiría como centro de referencia a nuestro querido país, una piel de toro tensada hasta el extremo, en el que los precios se salen de madre en más de una ocasión.

Aunque todavía no los tengo en mis manos, cosas de los retrasos navideños en los envíos por correo, he adquirido recientemente siete videojuegos por el precio de tres. Sí, siete por el precio de tres, originales, sin usar y embalados.

Y, para más INRI, en el Reino Unido, donde los sueldos son como que un poquito más altos.

Los compré en una cadena internacional que, fíjense que curioso, tiene representación en España, aunque los precios no sean parejos. Basta cambiar un dominio ‘.es’ por otro ‘.co.uk’ para darse cuenta de que novedades que aquí están a 66 euros o más, allí, como mucho, están a 40 libras y, si tienes suerte, a 30 y pocas.

Con el bajón de la libra, una oferta insuperable, de no ser porque he pagado en algunos casos sólo 5 o 13 libras.

Vale, para algunos juegos y consolas los precios son similares; pero aún así no me sirve como excusa si comparamos de forma proporcional sueldos y costes, porque salimos perdiendo de todas, todas.

Y no es sólo cosa de los videojuegos. No es que haya viajado demasiado, pero sí he visitado Londrés, Viena, Bratislava, Praga, Budapest o Munich y, en la mayoría de los casos, por no decir todos, películas, CDs, libros, etc., eran de un importe similar o menor al español.

Hablo de productos que me interesan, porque otros amigos que han recorrido tierras más lejanas aún, han obtenido colonias y ropa a precios que dan risa, en Estados Unidos sin ir más lejos.

Sólo he visto, y no sé porqué, una excepción a esta regla, los cómics, al menos en el caso del Reino Unido.

Incluso en lo que a la manduca se refiere, salimos perdiendo. Cierto es que irte a un restaurante en según qué ciudades puede ser muy caro, pero también lo es que en Inglaterra, Alemania… Puedes ir a un Pizza Hut y comer todo lo que quieras en un bufé libre por unos siete euros y, como este ejemplo, muchos más.

Televisiones, reproductores, equipos de sonido, no son más caros allí que aquí.

Tengo una teoría propia, la de la coma en medio, que se une a la de la conversión 1:1 que tanta grima da. La mía es que en España cogieron los precios en pesetas y le plantaron una coma hacia la mitad, si un libro costaba 2.000 pesetillas, lo dejamos en 20 euros (20,00), y así ganamos unos durillos.

La de la conversión 1:1 es más evidente y se produce siempre que el euro es más fuerte que el dólar. Si, por ejemplo, un cacharrete de última tecnología cuesta 500 dólares, en Europa, pero especialmente en España, costará 500 euros, que no es lo mismo, no señor.

Así pues, y lo siento para los que digan que se hace país, que se ayuda a salir de la crisis y mierdas en vinagreta, no pienso comprar ni un solo juego, CD o similar más en España; con las películas me joderé por lo del idioma, y más si los gastos de envío son incluso más baratos que los de la Península, que lo son.

La globalización tiene algo bueno, y es esto; así que, queridos Reyes Magos, el año que viene, nos vamos de compras por la red, que ya está bien de ver cómo nos toman el pelo.