¡Valle de Almería!
Ana Bisignani, escritora
Revisando mi biblioteca íntima, aquélla donde guardo mis libros preferidos, encontré los “Poemas arábigoandaluces” , recopilación de Emilio García Gómez, editorial Espasa Calpe, colecciónAustral.
Fue una obra especial desde que cayó en mis manos. Mi hijo la había traído de una casa que sería vendida. Siempre tienen en cuenta su opinión referida a estos temas pues su conocimiento y estima por los libros supera la media. En este caso la selección debió ser aún más esmerada ya que era el encargado de cuidar el patrimonio literario de una de las amigas de mi madre. De modo que me entregó esa maravilla con la autorización debida.
El libro y yo nos encontramos desde el comienzo, tanto, que está desgajado de tanto acariciarlo. Encontré marcada una poesía que finalmente no incluí en mi novela por aquello de que hay demasiado material poético, ahora no gusta mucho la poesía…
Se trata de la parte II de “Poetas del Centro del Al-Andalus” y, como cabe esperar, gira sobre Almería:
¡Valle de Almería! ¡Haga Dios que jamás me vea privado de ti!
Ésta iba a ser una de las primeras líneas de la novela. Pertenece a Ben Safar Al-Marini, de esa provincia y data del siglo XII.
Continúa:
Cuando te veo vibro como vibra, al ser blandida, una espada de la India.
Y tú, amigo, que estás conmigo en su paraíso, goza de la ocasión, que hay aquí delicias que no existen en el paraíso eterno.
Y bebe, mientras arrulla la paloma, que su canto es más placentero para mí que el de al-Garid y Mábid.
¿No ves cómo el río se emociona? Suena el aplauso de su murmullo debajo de los árboles, que se balancean sobre él,
como danzarinas a quienes las flores sirven de collares,
y dejan caer sobre las láminas del agua las mangas de sus ramas, para después levantarlas de encima de perlas esparcidas.
El céfiro arruga en escamas la superficie de la corriente, como una coraza de plata, o un sable, o una lima.
Pareciera que lo que dice el poeta, al comienzo de su obra, es un mandato generado por esa tierra que así provoca que la amen. Almería brota junto a cada nativo y, a partir de allí, corre por las venas como una jaca encendida, lo sé, la he visto escurrirse y trotar entre los pies de mi abuela.
Dentro de la misma Antología, he encontrado un poema que elocuencia la metáfora construida desde el sentir y la razón con la mejor estética. Desconozco la zona andaluza donde residió el autor. Es el siguiente:
Insomnio
Cuando el pájaro del sueño pensó hacer su nido en mi pupila, vio las pestañas y se espantó por miedo de las redes.
El autor es Abu Amir Ben Al-Hammara del siglo XII también, quien ha tenido un gran desarrollo, además, en otros asuntos propios de la época, y que figura en la parte III Poetas del Oriente de Al-Andalus, de los “ Poemas arábigoandaluces”.
Mi querido abuelo murciano era un hombre que adoraba las zarzuelas y recitaba muchas poesías. No pude disfrutarlo tanto como a mi abuela porque murió teniendo yo apenas siete años. En honor a él y a lo que me gusta este poema de Ahmad Ben Waddah, de Murcia (apodado Al-Buqayra) del año 1135 aproximadamente, lo transcribo, también, con el objeto de desmenuzar su contenido:
El Arco
Me maravillo de la ingratitud del arco, porque no es leal con las palomas del boscaje.
Cuando era rama fue su amigo, y, ahora que es arco, los persigue. ¡Así son las vicisitudes de los tiempos!
Retorno a Almería, en este caso, a Aben Charaf, que murió en Berja. Dice:
“El hombre virtuoso
que vive en un siglo corrompido,
es como una antorcha
colocada en un desierto:
derramará luz,
si los vientos la dejan en paz .”
Sobre el final de mi nota, buscando confirmar algunos datos, me he encontrado con la Señora Francisca del Carmen Sánchez que es una notable almeriense estudiosa del tema. Comencé a leer su obra “Amal” que, por lo poco que llevo, me resulta absolutamente interesante. Me incita a seguir leyendo estos y otros poemas arábigoandaluces que están empeñados en seguirme.
Ana Bisignani Campos
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