Nicolás Rodríguez Rivera concejal socialista en el Ayuntamiento de Adra
Me gustaría que analizáramos la presencia y la estancia de la Sra Alcaldesa de Adra en el Ayuntamiento del mismo. No hay más que estar atentos a las escasas y paupérrimas apariciones públicas de la alcaldesa, Mª Carmen Crespo, en el municipio abderitano para darse cuenta del desbarajuste en el que esta sumido nuestro pueblo.
Cada vez nuestra alcaldesa hace menos apariciones en el municipio y el motivo quizás radique en sus intereses políticos personales están muy por encima de los de su pueblo. Está más interesada en sus viajes a Sevilla, en sus quehaceres dentro del partido y en escalar dentro de él que en sus vecinos que fueron los que le han votado y en la que depositaron toda su confianza.
Además de esto, somos muchos los abderitanos que observamos cómo su modo de mandato radica sólo en el imperante dominio de decisiones personales, cuestionables y subjetivas, que poco tienen que ver con las decisiones que favorecen en modo general a nuestro pueblo, es decir, observamos que sus criterios a la hora de tomar decisiones van por otros caminos que no son los que favorecen por completo al municipio de Adra y sus ciudadanos.
Los vecinos de Adra viven en un presente lleno de problemas y vicisitudes continuas, no como los que nos gobiernan, siempre adictos a no tener más miras que las suyas propias a modo de retrovisor, con el fin de subrayar y recordarnos, ya desde el poder, que los anteriores lo hicieron mal por completo mientras ellos, inmaculados, intentan salvaguardar su virginidad, un malabarismo que resulta una auténtica burla hacia los vecinos y más aún hacia aquellos que les eligieron y votaron en su día.
Otra muestra más de su desgobierno es el tratamiento desigual que tiene hacia las asociaciones del municipio. Por poner un ejemplo, mientras que la Hermandad de la Virgen del Carmen, la de todos los Pescadores sufrió el más absoluto de los abandonos por parte de los mandatarios populares, mientras unas asociaciones creadas por el partido de la Sra Crespo tienen y gozan de todos los privilegios, otras no tienen ni el dinero disponible para celebrar sus fiestas.
Estas técnicas no se porqué me temo que ya no cuelan y en las próximas elecciones nuestra alcaldesa tendrá que vérselas con un pueblo que ya está resabiado y cansado de la personalísima forma de gobernar de la Sra Crespo. Hay que gobernar para todos y no sólo para unos pocos. Desde aquí le recordamos que la prioridad tiene que ser Adra, pero lamentablemente desde aquí divisamos que Carmen Crespo no lo ve así. Para ella nuestro pueblo es un mero trampolín cuyo salto le ha llevado de momento al Parlamento Autonómico y puede que el próximo salto le lleve a Génova, entonces Adra se habrá quedado muy atrás y abandonada, y ella habrá llegado muy lejos y agasajada.
