Juan Carlos Usero, presidente de la Diputación Provincial de Almería
Llevamos una semanita de auténtica pena, con ese mal humor que ha extendido por toda la ciudad el alcalde, tras la reunión mantenida en Madrid con responsables del Ministerio de Fomento para la puesta en marcha del proyecto de llegada del AVE a Almería.
Es cierto que durante los ocho largos años en que la derecha gobernó este país no se movió un papel de dicho expediente y que, ellos mismos tiraron a la basura el magnífico proyecto de los arquitectos Leira y Bustinduy que habría transformado Almería de forma decisiva, financiado por el Gobierno de España –entonces socialista- y por la Junta de Andalucía.
La incompetencia o la falta de visión de los dirigentes populares ha sido determinante en el frenazo de esta iniciativa pero estamos de enhorabuena. El alcalde tiene ante sí un nuevo proyecto que va a suponer la inversión de 244 Millones de euros, de los cuales sólo tendrá que aportar 30, casi lo mismo que nos cuesta tener medio limpia la ciudad cada año, apenas 10 millones más de lo que pretendían gastar los concejales del Partido Popular en el absurdo soterramiento de la carretera de Ronda-invención jamás solicitada por nadie-, más o menos lo que el Ayuntamiento debe a la empresa Urbaser, la mitad de lo que costó el abandonado Palacio Multiusos del Toyo y bastante menos de lo que tiene ese equipo de Gobierno a plazo fijo.
Es importante que todos los almerienses sepan que, mientras se nos suben indiscriminadamente impuestos municipales, como el IBI, que han subido un 40% en apenas tras años, el Ayuntamiento de Almería mantiene a plazo fijo la nada despreciable cantidad de 146 millones de euros, que les renta cada año 5,5 millones de pesetas de intereses, dinero procedente de la magnífica gestión realizada por la Junta de Andalucía para que el Consistorio obtuviera los máximos beneficios con la venta de aquellas parcelas municipales que tenía junto a Retamar, en lo que hoy se conoce como El Toyo.
Y, sin embargo el alcalde está malhumorado y transmite su pesar a todos los ciudadanos, despreciando el compromiso político, económico y técnico del Ministerio de Fomento y olvidando que mientras Aznar fue presidente de todos los españoles ni una sola voz se alzó desde sus filas para pedir la ejecución de dicho proyecto. Ya quisieran muchas alcaldes presentar ante sus vecinos actuaciones tan importantes como la de este soterramiento que permitirá a los ciudadanos llegar hasta el centro de la ciudad en tren desde cualquier lugar de España, compitiendo con el automóvil y el avión, y sin olvidar la futura conexión con el puerto, necesaria por su carácter estratégico para el desarrollo económico, no sólo de la ciudad sino de toda la provincia, algo que parece no importar al alcalde, cuando machaconamente insiste en llevarse la estación al Puche.
El proyecto presentado en Madrid es el soterramiento que los almerienses quieren y no va a suponer ningún sacrificio económico para el Ayuntamiento, pues el Gobierno de Zapatero asumirá cualquier otro gasto por encima de los 30 millones que corresponden a la ciudad de Almería. Por eso no se explica el comportamiento de este alcalde que abadona su responsabilidad institucional y que se comportan como un niño caprichoso a la hora de la comida, montando un espectáculo victimista que, lejos de ayudar, únicamente contribuye a sembar el pesimismo entre los ciudadanos.
Ánimo, señor alcalde, que ya llegan las vacaciones.
