José Antonio García Sánchez. Concejal del PAL en el Ayuntamiento de El Ejido
En estos últimos meses estamos asistiendo en el Poniente almeriense a unos hechos que me atrevería a calificar de espectáculo. A lo largo de mi vida pública (durante mas de década y media he trabajado en distintas asociaciones vecinales y trabajando en responsabilidades políticas más de diez años), no he visto jamás un espectáculo tan lamentable como el que están dando los llamados "partidos grandes" de la política en España, dígase Partido Popular (PP) y Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Me refiero, como no podía ser de otra manera, al increíble caso del ya conocido espigón de Balanegra, cuya construcción por cierto ha sido hecha con premeditación nocturnidad y… por una sevillana, alcaldesa de Balanegra, y un parlamentario andaluz que retira la bandera de Andalucia del balcón de su Ayuntamiento sin ninguna clase de proyecto ni asesoramiento técnico (ellos no lo necesitan) ni visto bueno de la dirección general de Costas. Estos hechos dicen mucho de lo que ellos entienden por una monarquía democrática y parlamentaria en la que vivimos en este país.
Desde siempre Balanegra y Balerma han sido muy buenos vecinos hasta el momento en que esta alcaldesa, ya famosa por sus actuaciones melodramáticas, maquina en sus delirantes y populacheras actuaciones cómo enemistar a dos pueblos, tarea que le digo que queda muy por encima de ella y del parlamentario. A ambos les adelanto desde aquí que no van a conseguir el enfrentamiento entre ciudadanos.
Y qué decir de sus compañeros de El Ejido que apoyan en pleno del Ayuntamiento la demolición del mismo, predicando en el pueblo lo mucho que están en contra de lo hecho por sus compañeros de Berja y Balanegra, abandonando después el pleno de la Diputación provincial de Almeria cuando hay que votar la moción presentada por el Partido de Almeria (PAL) solicitando la inmediata demolición del espigón de la vergüenza.
Es lo que debería darles, vergüenza, también en este caso a los señores de PSOE, siempre con la bandera de la legalidad y gobernando como lo hacen en Andalucia y en España. No hacen nada en absoluto para que la tan cacareada legalidad se cumpla, consintiendo que dos alcaldes cometan un presunto delito ecológico. Y no mueven un solo músculo para que se respete la ley.
A Balerma siempre se le ha contado desde la administración que los espigones jamás se pueden construir debido a los daños que estos ocasionarían en la costa y que las barras sumergidas que es lo que la mayoría de balermeros han pedido siempre (menos el PSOE que votó en contra en pleno de Junta Local de Balerma) estaba en estudio y que se decidiría después de este estudio por cierto larguísimo en el tiempo las actuaciones a tomar pero que no nos engañen mas por favor me quiere decir la dirección general de costas que no tiene potestad para de forma cautelar no puede retirar un espigón que no cuenta con ningún estudio técnico.
A esto le añadimos la situación en la que deja la ministra Espinosa a su diputado nacional o a su parlamentario andaluz no restableciendo la legalidad en la costa amparándose en maniobras de distracción que no hacen más que confundir a la gente haciendo quedar a los responsables políticos en un difícil lugar.
Los ejidenses y en particular los balermeros, que son los verdaderamente perjudicados con esta situación, lo que exigimos de la administración es que cumpla la legalidad vigente como así solicitó el pleno del Ayuntamiento de El Ejido: que se retire ya el espigón y que la playa de Balerma se regenere para que todos los ciudadanos podamos disfrutar de la costa que teníamos antes de la construcción de este espigón que sólo sirve para enfrentar a los vecinos por unos intereses de por medio que no acabamos de entender y un mensaje claro: cuando una persona tiene un cargo publico debe de usarlo para solucionar los problemas de los vecinos, no para causarlos.
