jueves. 04.06.2026

Manos sucias

Miguel Martín, teleprensa.es

Éste no es el artículo de opinión que quería escribir. No lo es porque no puede serlo. Eso sí, les aseguro que el texto que deseaba publicar está por ahí, aunque quedará para uso personal, como una forma de descargo. Dicho esto, continuemos con nuestro viaje por este país en el que se ha "llegado al absurdo en el que una desaladora es de izquierdas y un transvase de derechas", como dijo Carlos Alsina durante su visita a Almería.

Como no todos tenemos el látigo, la chispa y la mala lechecilla de Alsina, menos de un Pérez Reverte cada vez más inalcanzable, me contendré y no expondré demasiadas quejas. ¿Para qué? Parece ser que esta semana estamos de enhorabuena, nuevo presidente de la Junta confirmado, Martín Soler consejero de Innovación, y hasta un almeriense como alto cargo en Fomento… ¿Se puede pedir más? Algunos dirían que no.

Ahora del cielo llegará maná, pan y butifarra y demás delicias; de las fuentes manará ambrosía; allá donde alcance la vista habrá un verde vergel… ¡Todos nuestros problemas están solucionados! Los almerienses han llegado al poder y se van a dedicar a almeriensizar España, con un par de tomates RAF por bowlings.

Pues permitan que no sea tan optimista.

Ojalá me equivoque, pero me parece que no tendremos mucho más que antes, que no digo que sea mucho ni poco, ni mucho lo que es poco, ni poco lo que es mucho, pues quien a poco aspira, a mucho le sabe lo que recibe, y viceversa. No, paso también de valorar si recibimos lo que nos merecemos o no, aunque creo que ya conocen mi opinión.

Lo que sí parece claro es que hemos pasado por dos reformas bastante importantes de los dos Gobiernos que más dinero pueden traer a Almería, ligadas inexorablemente la una a la otra, por eso de la partida de Manuel Chaves de Andalucía. Tan poco tiempo ha pasado entre ambas, tan frescos están estos momentos (y tanto, que Griñán es presidente de la Junta de forma oficial desde hace horas, como quien dice), que aún no hemos sido capaces de sentarnos y pararnos a reflexionar.

Claro que tampoco interesa, porque ya hemos vuelto a las mismas andadas de siempre, con canallas por todos los lados, se mire por donde se mire. ¿A Santo de qué viene que Arenas llame Chaves a Griñán? ¿Pedir de nuevo elecciones anticipadas servirá de algo? ¿Lo sirve decir que Griñán no está legitimado? Y en cuanto al PSOE ¿a qué viene ese ejercicio de autocomplacencia, de felicitarse a sí mismos? ¿Necesitan creérselo aunque sea con notas de prensa prefabricadas?

No, no creo que ese sea el camino, aunque por ahí vamos.

Da la puñetera casualidad que a diario, además de lo que pueda escribir sobre Almería, colaboro con los contenidos que llegan para la edición de Murcia de Teleprensa.es. Gracias a esto, conozco de forma virtual (físicamente sólo al consejero Antonio Cerdá) a la mayor parte de los políticos murcianos. Lo gracioso es ver como los mismos argumentos "originales" de aquí se repiten allí paralelamente, aunque, siempre teniendo en cuenta, que allí gobiernan otros.

Vergüenza nos tenía que dar.

El propio Alsina, durante su conferencia en el Teatro Apolo, preguntó si había entre el público algún responsable de un gabinete de comunicación. Cuando supo que no lo había dejó caer unas cuantas perlas de sabiduría muy interesantes. Parece ser que ahora el cuarto poder ya no es tal, ya no hay periodistas, hay comunicadores, que repiten como lorillos lo que dice el coleguita de turno, o peor, lo que dice el que alimenta al lorito.

Recuerdo ahora "Estado de Miedo", una de las últimas obras de Michael Crichton (Q.E.P.D.). Al final del libro, no exento de polémica por el tratamiento que se da al calentamiento global, Crichton expone su opinión sobre las asociaciones de corte ecologista y organizaciones sin ánimo de lucro que, desde mi punto de vista, se puede extrapolar a los partidos políticos.

Cuando comienzan son cuatro gatos, que necesitan muy pocos recursos y hacen futuro más por voluntad y ganas que por otra cosa. Conforme más grande se hace esa misma entidad, contratando más personal, expandiéndose en todos los ámbitos posibles de la sociedad, etc., más falta de financiación está, con "necesidades" dudosas, por ser amable.

Crichton sugería que llegado un cierto punto, lo mejor era cerrar las puertas y comenzar de nuevo. Tal vez eso deberían hacer algunos partidos políticos, que no han aprendido a cerrar heridas, sino a abrirlas, aunque de eso tal vez hablemos otro día.

Bien, llegados aquí, y tras la ralladura mental de rigor ¿saldrá Almería beneficiada? Sí, en la medida en la que los políticos recuerden por qué ostentan su cargo. No, si lo que va a pasar es que van a repetir las mismas líneas de actuación que hasta ahora.

Y Almería está falta de soluciones, para los problemas de toda la vida y los originados por la crisis. No resolverlos sería un crimen, sería mancharse las manos de forma perenne, castigando a los que no tienen culpa (excepto la de permitir que esto suceda): a los almerienses.

Manos sucias
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