Iñigo Igartua. Abogado. Escobar & Navarrete Abogados
La pasada semana tuvimos la mala noticia de la muerte del joven Alvaro Ussia a manos de los porteros de una discoteca madrileña.
Todo el mundo se echó las manos a la cabeza, por enésima vez, y todos los políticos comenzaron a prometer una regulación en relación con los porteros de pubs y discotecas.
De todas maneras bajo mi punto de vista no se hasta que punto es un problema de falta de regulación legal del sector o de un una falta de atribución de responsabilidades a lo empresarios hosteleros que contratan a sus porteros.
Está claro, que el dueño de una discoteca cuando contrata a un ex militar o a un sujeto experto en artes marciales, no lo hace para que controle si el de turno va con calzado deportivo, si viste con arreglo al decoro del local o si va más o menos ebrio, para eso bastaría con poner en la puerta a cualquier persona con unas instrucciones determinadas o a un estilista.
Sin embargo a la hora de contratar a un portero el empresario normalmente se fija en que esa persona tenga una altura y una envergadura superior a la media y en que cinturón es de karate o de cualquier arte marcial.
Es malo generalizar y no por medir metro noventa y ser cinturón negro o haber servido en la guerra de los Balcanes significa que seas un delincuente en potencia, pero normalmente el motivo de contratarlos es para que ante cualquier problema peguen más duro que el resto, y normalmente si tu contratas a un matón lo normal es que tarde o temprano se dedique a repartir estopa.
Por eso, no entiendo que se quiera regular ese oficio, ya que si los verdaderos culpables de lo que pasa son los empresarios que los contratan, que si su fin a la hora de contratar no fuese tener el infundir el miedo y si alguien se pasa darle una paliza, lo tendrían tan fácil como pedir como requisito para la contratación un certificado de antecedentes penales y un informe psiquiátrico.
Porque está claro que al que le vaya eso de dar palizas lo va a hacer igual en cualquier lado que en la puerta de una discoteca, pero por lo menos que no cobren por ello.
