jueves. 04.06.2026

La vida sigue igual

Miguel Martín, teleprensa.es

Buenos días - o tardes si es usted de los que se incorpora un poquito después - querido lector; espero que no me haya echado de menos demasiado, aunque, sinceramente, no lo creo, ya que ha sido sólo un viernes el que he faltado a mi cita con su persona. En todo caso, aquí estoy de nuevo, para todo lo que pueda necesitar.

No sé si lo sabe, pero el motivo por el que el pasado viernes no pudimos encontrarnos es que he estado de viaje hasta este mismo lunes, cuando llegué para la hora de la cena. Ha sido poco más de una semana la que he estado fuera y, con cierto temor, aguardaba a la incorporación al trabajo, especialmente porque han sido bastantes días de estar en el extranjero sin tener contacto con Almería.

La vida sigue igual.

Eso es lo primero que me vino a la cabeza este martes, cuando pude comprobar que no me había perdido gran cosa, que el verano, las fiestas de San Juan, y el calor, habían provocado que todo siguiese más o menos como cuando me había ido.

Los temas, los de siempre, ora un IBI por acá, salpicado con algo de cementerios por allá, con algunos problemas agrícolas por aquí, con futuribles comparencias de Agroiris o Coexphal por otro... El caso es que parece que todo, para bien o para mal, decide seguir un camino recto.

No me voy a quejar, que me beneficia.

Otro tema, y éste si me ha llamado la atención, sobre todo por la imagen que debe dar Almería en otras provincias, es el de la supuesta compra de una niña nada más nacer. Por lo menos, en este caso, no hablamos de un abandono en los contenedores municipales, pero no deja de ser preocupante que por distintas causas puedan pensar que aquí a los recién nacidos los respetamos lo que a un escarabajo pelotero.

Por cierto, en mi viaje por esos mundos de Dios, recaí en el Parlamento húngaro, con un guía que resultó ser del partido de los jóvenes, el equivalente al PP español. Bromas aparte acerca de su acento cuando hablaba en español - y se podrían hacer muchas, porque parecía el primo de Drácula -, expuso a los españolitos que allí estábamos la situación de su país.

Actualmente, gobierna el equivalente al PSOE. Pues bien, para las últimas elecciones, este partido mintió en cuanto a la situación económica del país, para poder mantenerse en el poder. Una vez se supo, sus socios le retiraron el apoyo, y lo más posible es que en unos meses haya elecciones. El trasunto de vampiro daba por ganador a su partido - lo cual es lógico, pues la situación es similar a la de España, con un cierto bipartidismo -.

Algunos de los que allí se congregaban, comenzaron a comparar esa situación con la española, y a afirmar que aquí había pasado lo mismo. Miren, no lo sé. No sé como fue de grave el asunto húngaro, y si se puede comparar a afirmar que no hay crisis. Lo que si sé, es que algunos establecieron paralelismos bastante curiosos, y llegaron a la conclusión de que algo pasaba en nuestro país.

Que España haya ganado la Eurocopa es un hecho; que le venga fenomenal a Zapatero para desviar la atención, es debatible - o no, depende de quien lo diga -, lo cierto es que en estos días se ha pasado a un estado de euforia. Si será suficiente para hacer olvidar que una situación económica jodida, habrá que verlo.

Prefiero guardarme mi opinión acerca de si ZP debería tomar ejemplo de los húngaros - sobre todo por mi escasa preparación política -, pero sí me gustaría que, aquellos más dotados, sin acritud alguna, ni pensando que sugiero que deba hacerlo, expongan su opinión, con sus comentarios, sus llamadas...

Mientras tanto, la vida sigue igual.

La vida sigue igual
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