Eugenio Gonzálvez, Alcalde de Gádor y Senador por la Provincia de Almería
Llevo ya muchos años en la vida política, y una de las cosas que he aprendido es que hay que saber irse de los sitios cuando llega el momento. Los políticos nos debemos tanto a nuestros votantes como a nuestros partidos, y es que son los partidos quienes nos ponen en unas candidaturas y los ciudadanos quienes las votan. Es por tanto difícil a veces conciliar tu compromiso con el partido y el compromiso con los votantes, y al final lo único que debes intentar es ser fiel a ti mismo y si tienes la posibilidad, optar por aquello que te permita dar un mejor servicio a unos y a otros, que para eso estamos en política.
En ese sentido el Partido Popular apostó porque compatibilizara varias legislaturas mi cargo de alcalde de la Villa de Gádor con el de parlamentario andaluz, lo que hice mientras vi que no se resentía mi trabajo en ninguno de los dos ámbitos. Y cuando fui designado diputado provincial tras las últimas elecciones municipales en las que revalidé la alcaldía, y me nombraron portavoz, entendí que debía dejar el Parlamento Andaluz. Sólo las circunstancias excepcionales que se hubieran derivado de optar por abandonar ese cargo antes del fin de la legislatura, y que son fácilmente entendibles conociendo quién era la persona que entraría en mi lugar y sus circunstancias políticas, me obligaron por bien del Partido Popular a aguantar hasta el final.
Creo que desde entonces se ha notado que me he dedicado en cuerpo y alma a mis vecinos como alcalde, y a la Diputación, donde tenía que liderar la oposición. He trabajado duro con mis compañeros diputados porque teníamos claro que en los próximos cuatro años debíamos hacerlo así para recuperar la presidencia, que a efectos reales significa ser los más votados de la provincia.
Es precisamente por esta cuestión última, ese buen camino que hemos recorrido en el último año, que me apena tener que dejarla, pero creo que es lo mejor. Entiendo que el Senado es una tarea que puede ser apasionante, pero exige pasar mucho tiempo en Madrid, revisar muchos temas, preparar informes, hacer preguntas… y no quiero defraudar a quienes me confiaron la tarea de coordinar el grupo popular de la Diputación.
Entiendo que me debo a los vecinos de mi pueblo en primer lugar, y por eso les robaría mucho tiempo si me quedara en la Diputación y en el Senado. Creo que mi buen amigo José Fernández, alcalde de Sorbas, hará un muy buen trabajo como portavoz de este grupo lleno de gente estupenda, preparada, desinteresada, trabajadora, comprometida con la provincia y sobre todo sobrados de calidad humana, y por tanto he decidido, con la comprensión del Partido Popular, seguir de alcalde y tomar el acta de senador.
Precisamente por toda esta trayectoria política estoy acostumbrado a casi todo… a que hablen mal de mi e incluso a que mientan. Pero duelen algunas palabras, y más cuando sabes a ciencia cierta que quien las dice, lo hace falseando una realidad que conoce. Porque si prácticamente todo el mundo sabe que los políticos cobramos un sólo sueldo por muchos cargos que tengamos ¿Por qué un columnista me acusa de cobrar tres sueldos a razón de tres cargos? Por si alguien le interesa –que supongo que sí, porque nuestro sueldo sale de los impuestos que todos pagamos- ha de saber que sólo cobraré el sueldo estipulado para un senador, y que por tanto no cobro un euro como alcalde ni, en caso de haber seguido en la Diputación, lo hubiera hecho como diputado ni como portavoz.
Espero servir con dedicación y acierto no sólo a quienes me confiaron el voto que hoy me ha convertido en senador, sino a todos los almerienses.
