Judas sin capirote

Eugenio Gonzálvez, diputado provincial del PP

El presidente de la Diputación, Juan Carlos Usero, ha vuelto a meterse en un problema a cuenta de aquellos a los que su derrotado secretario provincial, Martín Soler, le ha impuesto como socios. Además, su vicepresidente Primero, José Añez, ha vuelto a demostrar el tipo de personaje político que es.

Nos traían para su aprobación en pleno un reconocimiento extrajudicial de crédito por valor de 1.600.000 euros con un informe del interventor de la Casa absolutamente demoledor. Es decir, a pesar de que el responsable máximo de la legalidad de las cuentas de la Diputación cuestiona cómo se han contratado los servicios a los que corresponden las facturas y que éstas deban pagarse, nos piden que nosotros contribuyamos a esa ilegalidad manifiesta con nuestro voto.

El Partido Popular ya anunció que colaboraría lealmente con la institución, y hasta llegamos a afirmar que lo haríamos con su presidente, pero de ahí a que participemos de algo que presenta informes desfavorables media un abismo. Y preferimos quedarnos dentro de la ley.

Cualquiera que viera el pleno se daría cuenta de varios detalles muy significativos, y que demuestran que, incluso sin entrar en los detalles que nos han hecho votar en contra, estaba claro que aquí había algo raro.

Para empezar, estando las competencias de Hacienda delegadas por el presidente Usero en su vicepresidente Añez, el decreto correspondiente a este reconocimiento extrajudicial de crédito la firma él personalmente. Ahí está la primera clave ¿por qué no lo firma Añez como diputado de Hacienda?

Es más, la gran mayoría de esos gastos corresponden al mandato de Añez como presidente. Repetimos la pregunta y la ampliamos: ¿por qué no lo firma Añez como diputado de Hacienda cuando además él ha sido personalmente responsable de esos gastos?

Pero no sólo no ha firmado el decreto a pesar de lo ya dicho, es que además ni siquiera tuvo la gallardía de defender el expediente en el pleno, siendo diputado de Hacienda en la actualidad y presidente cuando se contrajo el gasto. Pasó este “marrón” al portavoz del gobierno Luis Pérez, que dejó claro que no sabía cómo defender aquello por lo que recurrió a decir que se perdía ante las explicaciones que le daba el Grupo Popular, y que no eran otras que las apuntadas por el interventor en su informe.

Este gesto ha demostrado mejor que ningún otro la talla política de Añez, un político incapaz nunca de dar la cara en los momentos claves, oculto tras su alcalde Juan Enciso, oculto tras Trini Moreno en la candidatura del PAL al Congreso, oculto tras Juan Carlos Usero en la Diputación.

Con esto sería suficiente para argumentar nuestro no a apoyar el reconocimiento extrajudicial de crédito, pero si añadimos a qué corresponden algunas de las facturas no pagadas todavía se entenderá en manos de quién ha estado la Diputación estos años atrás con el apoyo del PSOE.

Tenemos una de casi 40.000 euros de un bufete de abogados pasando por alto a los 15 letrados que tiene esta institución. Por cierto, que este letrado no ha ganado ni uno solo de los juicios en los que se personó a cuenta de la Diputación.

También hay otra de unos 6.000 euros a una empresa de catering en el concierto en El Ejido de los "Rollings" que se pasa mes y medio después del supuesto servicio prestado, en la que se ordena el pago con una anotación el reverso “por orden del presidente”, pero sin seguir ningún trámite legal y no contar ni con la firma del mismo.

Hay muchas más facturas raras, porque como decimos, las cuestiona el interventor, y creemos que deben cobrar todos aquellos que han prestado un servicio a la Diputación por que no tienen la culpa de que la contratación de sus servicios se haya realizado de modo irregular o ilegal, pero apoyar este expediente con el informe contrario del interventor supondría incurrir en esa irregularidad o ilegalidad, y en el PP no estamos dispuestos. Desde aquí quiero volver a reiterar el ofrecimiento de colaboración leal hecha al inicio de esta Corporación al presidente Usero, ahora que sabe quién es el Judas que se sienta a su mesa.