jueves. 04.06.2026

Garantía de bienestar y progreso

Martin Soler Márquez, Secretario Provincial del PSOE de Almería y candidato al Parlame

Cuando la memoria histórica se hizo ley en el Parlamento español, en Andalucía hacía mucho que era ya una ley natural. En Andalucía se recuerda como se respira. Cómo olvidar, por ejemplo, que hace veintiocho años la derecha se dejó la piel para tratar de evitar que Andalucía alcanzara la autonomía plena a través del artículo 151 de la Constitución. Cómo olvidar las tretas, cómo olvidar que miles de almerienses que ya estaban fallecidos votaron no se sabe cómo en contra de esa autonomía plena. De nada le valió a la derecha: ahí estuvo el orgullo, la dignidad inquebrantable y la memoria del pueblo andaluz. ¿De verdad que a Arenas le asombra que los andaluces nos sigan apoyando una y otra vez a los socialistas?

Los mayores recuerdan y los jóvenes no pueden evitar saber. La derecha no cree en los andaluces, por eso le cuesta admitir que nuestra tierra haya crecido tanto en estos años. Cuando el PP niega el extraordinario desarrollo experimentado por Andalucía estas últimas dos décadas y media, lo que de verdad hace es despreciar el esfuerzo de todos. Aún hoy, sus representantes siguen insistiendo –fuera de nuestra tierra, claro está- en llamarnos a los andaluces indolentes y subsidiados. Qué sabrá la derecha lo que han trabajado los andaluces, ahora y siempre. Por si fuera poco, han llevado al Gobierno andaluz a los tribunales por impulsar la investigación biomédica con células madre, y también por incrementar las pensiones más bajas. Así, la única posibilidad que tiene la derecha de empezar a ganarse la confianza de los andaluces es dejar de ser la derecha de siempre, aceptar la madurez del pueblo andaluz y renunciar a la mentira, y ésa es hoy una posibilidad que parece remota.

En Almería sabemos en carne propia que no es lo mismo que gobierne el PP o que gobierne el PSOE. Cuando Felipe González dejó la presidencia del Gobierno de España en 1996, la autovía del Mediterráneo llegaba ya hasta Adra, y, tras un paréntesis conservador de ocho años, el Gobierno de Rodríguez Zapatero tuvo que retomar esa importante infraestructura de comunicación exactamente en Adra. La Alta Velocidad, por su parte, sigue estando asociada al Partido Socialista Obrero Español, de ahí que el proyecto del AVE para Almería no haya empezado a avanzar realmente hasta que Zapatero ganó las elecciones del 2004. En cuanto al déficit hídrico, el PP estuvo ocho años mareando la perdiz; Zapatero, por su parte, puso por delante compromiso y decisión, y el agua ha dejado de ser un problema para la provincia más seca de toda Europa.

Incapaces de hilvanar propuestas serias para una tierra en la que no creen, los responsables del PP basan su campaña en el hecho de que el PSOE lleve, dicen, muchos años en el Gobierno de Andalucía. En realidad, les parecen muchos por la sencilla razón de que en ninguna Comunidad Autónoma los ciudadanos han confiado en ellos durante un tiempo equiparable. Porque en democracia mandan los ciudadanos, que libremente confían en unos y desconfían de otros. Del PP, sencillamente, siguen sin fiarse. Y razones no les faltan.

Pero hay que dejar muy clara una cosa: los ciudadanos no votan en contra del PP, sino a favor del PSOE. Para un almeriense, como para cualquier otro andaluz, votar al PSOE es votar con la memoria intacta, imborrable; es votar por el bienestar común y por el progreso, por las autovías, por las mejores comunicaciones ferroviarias, por el agua, por la educación y la sanidad públicas. Y los andaluces y los almerienses seguirán sin creer en el PP en tanto el PP siga sin creer en Andalucía y en Almería.

Martín Soler Márquez

Secretario Provincial del PSOE de Almería y candidato al Parlamento de Andalucía.

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