jueves. 04.06.2026

Otro embarque del PSOE

Luis Rogelio Rodríguez Comendador, Alcalde de Almería

La legislatura de Zapatero va a acabar igual que como empezó: quitando el agua a Almería. Podrán venir ahora los palmeros más entregados del PSOE a felicitarse por la brillante ocurrencia de llevar agua desalada de Carboneras a Barcelona por barco pero, por muy fuertes que sean sus aplausos, no podemos olvidar que muchos de ellos pidieron públicamente el trasvase del Ebro cuando gobernaba el PP y que, en cuanto ganó el PSOE, se olvidaron del mismo porque los socios independentistas catalanes exigían su derogación. Hay imágenes y declaraciones de altos cargos socialistas pidiendo el trasvase con gran vehemencia que ninguna televisión puede emitir ahora para recordarlo. Pero ahí están las hemerotecas y la memoria de miles de almerienses. Ahora, como colofón a una legislatura aciaga y profundamente negativa para el conjunto de la nación española, Zapatero pone el ocurrente broche de oro de inventarse un trasvase marítimo de agua desalada a Cataluña. Los mismos que impidieron que el trasvase del Ebro fuera una realidad para los almerienses, son los que ahora necesitan un agua que desalamos del mismo mar al que el río Ebro (“su” río Ebro, según la doctrina excluyente de los independentistas) arroja agua dulce de sobra como para paliar la sequía de media España. Como dijo esta semana Javier Arenas en la Universidad de Almería, esto es, sencillamente, el colmo del disparate.

Almería no puede beneficiarse del agua de la desaladora de Carboneras, construida durante el gobierno del PP, porque faltan las conducciones que lleve el agua a los municipios y comunidades de regantes para los que se hizo esta infraestructura. El gobierno Zapatero tenía presupuestados 300 millones de euros para haces estas conexiones pero después de cuatro años de gobierno siguen sin hacer. Ahora van a invertir diez millones de euros en llevarse el agua a Cataluña. Así entiende Zapatero el concepto de solidaridad interregional. Y así reaccionan en Andalucía los socialistas: o desde el aplauso servil o desde el silencio cómplice. Chaves calla mientras en Andalucía sufrimos los efectos negativos que sobre el medio ambiente tienen las desaladoras y se doblega una vez más antes la fórmula de Zapatero: para Cataluña el agua y para Almería la contaminación, la salmuera y el desgaste medioambiental. Y el que no aplauda esta medida, será considerado como crispador, alarmista y catastrofista.

Frente a esta política de ocurrencias y disparates, el Partido Popular defiende la solidaridad entre comunidades autónomas, pero insiste en denunciar que mientras Andalucía está dispuesta a ofrecer esa solidaridad, algunos prefieran que se tire agua al mar antes de que venga a la España seca. Este último embarque de los socialistas no es entendido por nadie, y refleja con nitidez el estado de desconcierto, improvisación y desorientación en el que navega el gobierno del señor Zapatero. Así es fácil entender que los resultados de las encuestas reflejen que cada vez somos más los ciudadanos que percibimos como un grave riesgo para el conjunto de los intereses de España, Andalucía y Almería volver a sufrir cuatro años más de improvisación y disparate.

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