Eugenio Gonzálvez, portavoz Grupo Popular
Laroya es un pequeño pueblo de nuestra provincia ubicado en las inmediaciones de la Comarca del Mármol, pero separado del progreso que en ella se vive por los siete kilómetros de una empinada carretera. Tan separado que no hay internet, que la cobertura de móvil es fruto del azar cuando se produce, y sólo tienen médico un día en semana.
Por el contrario, posee una Iglesia del siglo XVI que debería ser declarada Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía, pero que ante todo precisa ser rehabilitada; y en ella cuentan con un lienzo del Divino Rostro de la época de Velázquez. Además llevan a gala haber recibido la visita siglos atrás de un recaudador de impuestos llamado Miguel de Cervantes Saavedra.
Ese fue el lugar en el que los diputados provinciales del Partido Popular escogimos para mantener tres días de convivencia en los que analizar los avatares de estos seis últimos meses, y plantear la estrategia de trabajo a partir de ahora. Con lo que no contábamos es con que este encuentro nos iba a marcar tanto que le hemos bautizado como el “espíritu de Laroya”.
Si alguna conclusión podemos extraer de esa “tormenta de ideas” es que somos un grupo unido y sólido, y que tenemos en común algo tan clave como que la creencia en que la defensa de los intereses generales de la provincia de Almería está por encima de los personalismos, e incluso de las personas. Los que somos alcaldes o concejales de pueblos pequeños sabemos que esta es la base sobre la que se sustentan los partidos políticos, porque son el extremo que está más cerca de los ciudadanos y de sus problemas, y por tanto de su buena o mala gestión depende en gran medida la visión que el votante tiene de cada formación.
Es por eso que en esta convivencia de diputados provinciales, como no podía ser de otra forma, vimos la necesidad de mostrar nuestro apoyo explícito a todos esos representantes del Partido Popular que como Loli, la alcaldesa de Laroya, se dejan la piel buscando soluciones para los problemas de su pueblo, con una vocación impresionante de servicio público. Qué lejos están comportamientos como este del que tienen quienes buscan en la política una proyección personal, de quienes sólo tienen como objetivo promocionarse a costa de la división interna.
En Laroya también tuvimos tiempo de hablar de las elecciones autonómicas y generales, coincidiendo –como no podía ser de otra manera- en que el seguimiento de las directrices emanadas de la dirección provincial que preside Gabriel Amat es la mejor vía para garantizar el éxito de Javier Arenas en Andalucía y de Mariano Rajoy en España. A ellos y al Partido Popular hemos de estar agradecidos por permitirnos ostentar unos cargos institucionales con los que desarrollar nuestra vocación política, que no debe tener otro horizonte que el del bien común de la mayoria de los ciudadanos de la provincia de Almeria.
Espero y deseo que el buen ambiente que tuvimos en Laroya, los compromisos que dejamos patentes en este pequeño reducto que resume perfectamente la belleza de nuestra provincia y su compleja realidad cargada de contrastes, siga acompañándonos el resto del mandato. La calidad humana de sus gentes y sus ganas de prosperar, son algo de resaltar como valores de esta tierra cuya magia nos ha embriagado a todo el Grupo Popular, y estamos convencidos de que ese “espíritu de Laroya” va a darnos fuerzas para mantener nuestra unión en el trabajo que los ciudadanos y el partido nos tiene encomendado.
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