jueves. 04.06.2026

Un problema de identidad

Eva Navarro

Tengo una honda preocupación con el asunto de Marruecos.

Yo nací en Ceuta hace algunos años.

Cuando me hicieron mi primer D.N.I., ponía que Ceuta era provincia de Cádiz y así crecí, creyendo que no sólo era andaluza sino que además era gaditana. ¡No vea que arte, hijo... “había nasío sembraita”!.

Fui creciendo con esa idea y siendo una niña feliz por tal circunstancia. Al llegar a la adolescencia –edad difícil donde las haya-, al renovar mi carné, mi vida dio un vuelco tan inesperado como desagradable. Había dejado de ser gaditana para pertenecer a una provincia llamada “ídem”.

¡Vaya chasco!, pensé. Si ya no soy gaditana y tampoco soy andaluza: ¿Entonces de dónde coño soy?. Llegue a pensar que nos llamaban caballas porque éramos como ellos: hispano-árabes.

Un poco más madura y ya empezando a superar mi trauma infantil, me enteré que a pocos kilómetros de Ceuta había un islote al que llaman “perejil” y que al parecer era el primer peldaño que subía Marruecos de una escalera que pretende llegar a Ceuta y Melilla. ¡Nos ha jodío...!, ¿y qué pondrá en mi próximo carné...? No quiero ni pensarlo.

Ahora resulta que cuando el Rey de España, después de 30 años de reinado, decide visitar las dos plazas del norte de África, resulta que Mohamed VI, Rey de Marruecos (Reino que ni siquiera existía cuando ya ambas plazas eran Españolas) al que se ve que nadie le ha explicado que Ceuta nunca fue ocupada que desde que en 1668 Portugal reconoció su españolidad, nunca nadie le ha dado vela en esta plaza... (¡¡¡¡pobre Felipe II, ninguneado por un hombrecillo soberbio y engreído, con ganas de protagonismo internacional a costa de las tierras de los demás!!!!)

Bien es verdad que cuando la si a la Reina Isabel II, se le ocurriera visitar Gibraltar, posiblemente desde nuestro país, montaríamos el mismo número que han montado en Marruecos (acordémonos que por ser Gibraltar la primera etapa del viaje de novios de Carlos y Diana, nuestra casa real no envió representación alguna a la susodicha boda...). Ay, Ay... ¡¡¡¡Qué mala memoria tenemos!!!!!

En realidad tanto estrés no puede ser bueno para nadie... como vecinos, estamos condenados a entendernos.

Pero yo soy una persona muy solidaria, por eso estoy muy preocupada por la familia de “la más grande”, Rocío Jurado. Creo que con el problema tan peliagudo que, según se cuenta en los mentideros, tienen con la herencia de la chipionerera, espero y deseo que el ministerio del interior, siempre tan atento a los problemas de los ciudadanos, haya dado las órdenes oportunas a sus mandos para hacer una férrea vigilancia a la finca de la de familia... Dada la afición que tienen los moros por el té, no me extrañaría que si una vez intentaron ir por el perejil, ahora que se han envalentonado, se les ocurriera ir a por la hierbabuena.

Un problema de identidad
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