Almería, ahora o nunca
Andrés de Lucas, presidente de CIT
Desde el Centro de Iniciativas Turisticas y después de una prospección de preferencias estamos en disposición de poder dar una opinión objetiva sobre el Futuro de la GRAN ESTACION DE ALMERIA (denominada la Antigua).
Para centrar el debate hay que recordar brevemente la historia de la Estación:
Almeria Fue la última capital andaluza en alcanzar el ferrocarril, pensando en sus inicios más para el transporte de mineral que para el tráfico de pasajeros. La estación se asienta sobre una especie de plataforma para evitar las avenidas periódicas de agua por las ramblas que atraviesan la ciudad hacia el mar, del que se sitúa tan solo a 8,28 metros. La fachada de 54 metros tiene un cuerpo central rematado por una marquesina metálica de forma piramidal y revestido de cristal sobre los bastidores en los testeros de ambos extremos. La Guerra Civil afectó a la integridad del edificio, pero la remodelación efectuada en 1988 permitió resaltar algunos de sus elementos característicos e históricos. Así, el reloj sobriamente enmarcado en labor de hierro, las carenas acristaladas en el interior de vestíbulo y un mural cerámico de Francisco Cañadas. En el curso de las tareas de remozamiento, quedó claramente esclarecido que la firma constructora de la cubierta metálica llevaba el sello de Fives-Lille. También son propios de esta construcción los azulejos de la facha principal donde se repite la ‘A’ con el típico grafismo vasco en forma de txapela, lo que se considera un aporte de los artesanos de las tierras del Norte.
El edificio de viajeros representó el orgullo de una sociedad anónima que abanderaba su estación como símbolo de modernidad de finales del XIX en el que por fin contemplarían la llegada de este novedoso transporte conocido por ferro-carril.
Reflejo de ello fue la aportación de la compañía francesa “Compagnie de Fives-Lille” en 1892, que diseñó el cuerpo central de estructura de hierro y amplias cristaleras de vidrio en el que destaca el carácter representativo y moderno del edificio cuyas proporciones arquitectónicas así como la combinación del hierro y de los ladrillos decorativos, recuerdan mucho los hermosos modelos admirados en Francia en la Exposición Universal de 1889 y cuyo arco monumental dota a esta estación de un sello digno de la importancia del camino de hierro de Linares a Almería. En la fachada principal, una placa deja constancia del arquitecto autor del proyecto, el francés L. Farge, vinculado a la citada compañía.
En general un aire afrancesado brilla en la estación de Almería, la luz meridional de sus decorativas cerámicas de vivos colores, rojos, verdes y azules, el ocre de sus paredes rebordeadas por la estructura metálica de tonos verdosos y grisáceos.
Hasta aquí una historia que pareció terminar con la construcción de la nueva Estación Intermodal donde se concentran también los autobuses.
Pero no es razonable condenar a la desaparición un edificio, con la carga histórica y la belleza de la que hemos hablado, y a lo largo de estos años se han alzado voces proponiendo diferentes usos para la conservación de ese espacio emblemático, Voces que vuelven a escucharse con más fuerza con la sonora reivindicación de estos días de un ferrocarril adaptado a los tiempos y que verdaderamente conecte a Almería con el resto de España y especialmente con Madrid.
Nuestra opinión en esta polémica es muy clara: en estos momentos no vemos ninguna razón para que la antigua Estación albergue un “Centro Cultural”, como muchos proponen. ¿Saben ustedes la cantidad de edificios y lugares que existen en el centro de nuestra capital aptos para tal fin…? Otros hablan de utilizarlo como “centro para Convenciones y Presentación de Productos”, algunos para ofrecer un “Mercado Gourmet o de Lujo”, del tipo del de San Miguel en Madrid…¿Pero han reparado ustedes en las miles y miles de personas que pasan por la Plaza Mayor todos los días junto a este mercado? Para muchos madrileños sus precios son prohibitivos o simplemente caros por la excelencia de sus productos, lo que no lo hace de uso diario para ellos, pero quedan los turistas, esos miles y miles que pasan diariamente y que son los que lo hacen rentable. ¿Y en Almería? ¿Qué turistas amortizarían un mercado así…?
Así pues, dejando un poco los sueños para otro momento, nosotros apostamos inequívocamente por una utilidad viable de La Estación para nuestra provincia que es, ni más ni menos la de recuperar su Función de Recibir Pasajeros, de ser imagen y puerta de la Ciudad que visitan y última y grata impresión cuando la dejan. Esa es su verdadera utilidad y lo que LA GRAN ESTACIÓN DE ALMERIA pediría si pudiera hablar.
A modo de ilustración aportamos seguidamente este enlace sobre las Estaciones más hermosas del mundo, que recibieron y reciben el trato que una Estación de ferrocarril, imagen de una ciudad, merece. Estas estaciones “no son sólo objeto de paso o estacionamiento de trenes, sino que representan el sentir de una sociedad. Monumentales, eclécticas, funcionales, constituyen uno de los patrimonios más importantes de nuestra herencia arquitectónica y principal capital inmobiliario civil de nuestro acervo…”.
http://listas.20minutos.es/lista/las-estaciones-de-tren-y-metro-mas-hermosas-del-mundo-389408/
Nuestra Estación, esa pequeña joya arquitectónica de su época que tenemos la gran suerte de albergar, debe recuperar su esencia, volver a vestir sus galas y salir en todos los catálogos de promoción como uno de los Iconos de nuestra Ciudad. Lo primero que el visitante percibe de una ciudad nada más llegar es la imagen que de ella dan su Aeropuerto y su Estación de Tren (…por no hablar de su Puerto, que en este caso también tenemos y debemos sin duda revisar. Pero este es otro debate…)
Ahí tenemos Estaciones europeas como las de Amsterdam, Hamburgo o París, donde la Foto es obligatoria. ¿Quién se fotografía hoy en Almería ante una Estación tan anodina y funcional como la actual?. Que ésta se quede como Centro o Estación de Autobuses, bien, pero por favor: NO de Ferrocarril. No, teniendo la Antigua con todo su sabor.
Una vez recuperado su uso legítimo, podemos, además, aprovechar la planta de abajo. En nuestra opinión, lo más adecuado sería para la promoción y venta de productos de la Tierra. En la Estación contaremos con todos los clientes potenciales, los viajeros que en el último minuto desean llevarse un recuerdo gastronómico del lugar que han visitado, lo que por vía aérea es imposible.
Seamos prácticos y realistas y devolvamos a nuestra Estación La Utilidad que merece y a nuestra Ciudad su mejor Puerta de Entrada.
Nuestro total apoyo pues, a la iniciativa de recibir de nuevo viajeros con una planta baja DE UTILIDAD para éstos, punto además de promoción de nuestros productos y que incentive nuestro turismo
Insistimos en ello respetando todas las opiniones, aunque en nuestro criterio adolecen de falta de un estudio en profundidad de nuestro mercado y sus necesidades así como de los condicionantes de nuestra ciudad
Hay veces en las que al viajero que no le importa perder un tren dependiendo de la Estación en la que se encuentre… ¡y eso dice mucho! Almería tiene una Estación así, una Estación para perderse. Enfoquémonos en nuestras fortalezas y no nos empeñemos (y nos empequeñezcamos) en nuestras debilidades; este sí es, para nosotros, el tren que no debemos perder.
Andrés de Lucas, Presidente del
Centro de Iniciativas Turísticas de Almería