Álvaro Guerrero Torreblanca, teleprensa.com Málaga
Paseaba el viernes por el centro de Málaga como un día cualquiera y paso por calle Calderería. Verán, calle Caldedería, para situarnos, es una calle pequeña y céntrica, muy cerca de la famosa calle Larios. Esta calle ha crecido en popularidad entre malagueños y turistas por ir creciendo en cuanto números de bares y restaurantes se han acomodado ahí. Poco a poco, los malagueños nos hemos ido acostumbrando a la imagen de dicha calle llena de mesas, barriles, sillas y banquetas que, por un lado, puede llegar a entorpecer, en cierta medida, el paso de los cientos de viandantes pero que, realmente, no importa ya que da alegría ver la mayoría de esos sitios llenos de gente.
El problema viene cuando, al pasar este fin de semana como decía, veo que los nuevos bares y restaurantes acomodados en esta calle tienen la mitad o ninguna de sus mesas y sillas, y me atrevería decir que más de la mitad en el caso de algunos, en la calle. Esa nueva imagen me extrañó por lo que traté de informarme entre varias personas que hablaban de ello y pregunté a algún que otro camarero o dueño de algún bar que no lo identifico por petición propia.
Pues bien, según sus versiones, no uno ni dos, cuatro inspectores del Ayuntamiento se personaron ese mismo día en torno a las 17 horas para ordenar a los dueños de dichos bares que recogieran las terrazas ya que no disponían de licencia de terraza.
Hasta ahí todo bien, salvo la representación del Área de Comercio del Ayuntamiento que un poco más y aparece hasta la secretaria del Consistorio. Por tanto, como decía, hasta ahí todo bien, es decir, si un local no tiene alguna de sus licencias pues está de forma ilegal. Pero, ¿dónde radica el problema? Resulta que uno de los dueños de uno de los bares tiene la solicitud de licencia que presentó en el Ayuntamiento para poder disponer de permiso de terraza. Dicha solicitud se presentó dos meses antes de abrir el local para tener todos los permisos. Por tanto, el Ayuntamiento ya lleva cinco meses de retraso para contestar a este hostelero que tiene todos sus papeles en regla salvo esa licencia que el Consistorio no da. Y ya no sólo eso, si pensamos un poco podemos sacar más.
En vez de dar dicho aviso en un día entre semana que es cuando la clientela baja, los inspectores se personan el día de comienzo del fin de semana, cuando más consumidores puede tener y, por tanto, más contribución hará por la ciudad, es decir, eso es ir a hacer daño por no decir otra frase.
Después diremos que no hay emprendedores o que falta trabajo, pero para unos cuantos pequeños valientes que se atreven a montar un negocio y dar trabajo a varias personas, vienen los mismos que supuestamente nos van a sacar de esto y lo echan abajo.
