jueves. 04.06.2026

75 años del fratricidio español

Jero Medina, teleprensa.es Madrid

Hoy se cumplen 75 años del final del la Guerra Civil Española, el mayor drama histórico que ha vivido nuestro país en la era reciente. Fue un 1 de abril de 1.939 cuando el Caudillo Franco pronunciase aquello de “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército rojo, han alcanzado las tropas Nacionales sus últimos objetivos militares. LA GUERRA HA TERMINADO”, la lectura de ese último parte de guerra, sería conmemorado aquel día durante casi 40 años de Dictadura como “el Día de la Victoria”. Una victoria de la sublevación de una bando militar, llamado “Nacional” que derrotó a las milicias del Gobierno Republicano, causando más de medio millón de muertos, cientos de miles de heridos, exiliados, desaparecidos… Fue la catástrofe y destrucción mayor que España haya conocido jamás.

 

75 años han pasado y las heridas, de la memoria, de la dignidad, de la propia historia y su legítima verdad, aún siguen abiertas. Son muchos los que se niegan a condenar la barbarie producida, diluyendo la catarsis colectiva en la acusación del “y tú más”, que a nadie ayuda, que no reconforta. Ayer se hacía un funeral de Estado para despedir con el mayor de los respetos a una figura, la persona de Adolfo Suárez, un político venido del franquismo que supo conectar con el ansia de libertad, de Democracia, de modernidad que truncó una Guerra fratricida que rompió miles de familias, que desangró la Nación por los cuatro costados.

75 años y las familias de las víctimas, de los fusilados, ejecutados y abandonados en cualquier cuneta, en cualquier barranco por toda la geografía española, siguen anhelando cerrar esa herida de la memoria histórica, de la dignidad de tener cerca de sus vidas, de su realidad natal -la de sus antepasados y las suyas propias-, los restos identificados con los que poder dar una sepultura con el honor, el respeto y el mínimo trato humano que toda persona merece, por el hecho mismo de serlo.

 

75 años que no parecen suficientes para ser capaces de poder sentarnos a escuchar las verdades de nuestra historia, de admitir la realidad de lo sucedido. ¿Cuánto tiempo más habrá de pasar para que esto ocurra? Mientras no seamos capaces de permitir que se sepa la verdad, hasta la última cifra, de dejar investigar a las Asociaciones, que juzguen los jueces todo lo que sea necesario, de recomponer la memoria y devolver la legítima dignidad a las familias, reconociendo lo mal que se hizo, el infinito dolor y sufrimiento causado, el brutal e irracional daño que una parte de España infligió a todos los que consideró enemigos... Mientras esto no suceda, la Patria, el Reino, la Nación española no será capaz de respirar profundamente un olvido y un perdón.

75 años del fratricidio español
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