José Gallardo, filólogo, simpatizante IU Huércal de Almería
El 14 de abril se conmemora el día en que se constituyó la II República. Ese día en que el pueblo dijo “¡Fuera!” a los Borbones. Pero además se conmemoran los valores de esa forma de gobierno tan denostada. Unos valores que podemos resumir como libertad, igualdad y fraternidad. Unos valores que ya reclamara la Revolución Francesa y que nosotros asumimos como nuestros.
Pero más allá de lo que nos produce recordar la República, hay que señalar algunas cosas que harán que este 14 de abril de 2015 no sea como el de otros años.
En primer lugar va a cumplirse un año, el próximo 19 de junio, de reinado de Felipe VI, un rey que se nos han vuelto a imponer. Como republicanos que reconocen en esta forma de gobierno virtudes democráticas inherentes, no podemos sentirnos cómodos con un nuevo monarca. Menos, si cabe, cuando todo se hizo de prisa y corriendo. Menos, si cabe, cuando no se tuvo en cuenta la opinión popular, fuera cual fuese ésta, si monárquica o republicana o indiferente.
Otra cuestión que hace diferente la próxima celebración de este día es la aprobación de la llamada Ley Mordaza. Según ella, no puede haber congregaciones de más de cinco personas sin haber sido notificadas antes y aprobadas. Esto, si es posible, es bastante peor que lo anterior. Nuestras reivindicaciones como republicanos nos llevan a celebrar el acto de recuerdo de la República no porque el buenismo institucional nos lo permita, sino porque es nuestro derecho. Tenemos derecho a reunirnos libremente en cualquier lugar, y a rememorar todo aquello que no se oponga a los derechos fundamentales de cualquier ser humano. Tenemos derecho a la libertad de creencias, de asociación, de opinión. Y por muy ley que sea, es una ley injusta. Es injusta porque niega derechos fundamentales de los seres humanos. Es injusta porque su fin no es garantizar un clima de convivencia pacífico, sino imponer una serie de sanciones a aquellos que no cumplamos las órdenes.
Como republicanos, este 14 de abril es un día triste por todo lo que ha pasado durante este año. Pero también un compromiso con que todo puede cambiar, con que podemos mejorar nuestra situación como ciudadanos, con que los derechos que nos han quitado podemos recuperarlos.
Por eso, seguiremos conmemorando la República año a año. Porque es nuestro derecho. Nuestro derecho a creer lo que queramos, y nuestro derecho a soñar con un país más justo, más democrático. En definitiva, con un país mejor.
