Un acercamiento al narcisismo: cuando hay un exceso de amor propio

Lunes, 20 de Mayo de 2019

Un acercamiento al narcisismo: cuando hay un exceso de amor propio

25 de Agosto de 2015 12:15h

Ana Isabel Pérez Morales. -	Licenciada en Psicología y Máster en Psicología de la Salud, Evaluación y Tratamientos Psicológicos, desarrolla su actividad clínica en el ámbito de las problemáticas emocionales y psicosociales
Ana Isabel Pérez Morales. - Licenciada en Psicología y Máster en Psicología de la Salud, Evaluación y Tratamientos Psicológicos, desarrolla su actividad clínica en el ámbito de las problemáticas emocionales y psicosociales

ANA ISABEL PÉREZ MORALES.- El narcisismo es una admiración exagerada que siente una persona hacia sí misma, ya sea por su aspecto o por sus cualidades personales. Es un rasgo de personalidad por el que, en casos extremos, el sujeto genera una veneración ilimitada hacia su yo.

El nombre viene dado por el mito relatado en “La Metamorfosis” de Ovidio. Narciso era un hombre extraordinariamente bello que levantó pasiones entre hombres, mujeres, dioses y mortales. Sin embargo, fue incapaz de corresponder a ninguno de ellos por su incapacidad para amar. Un día Narciso fue tentado a contemplar su imagen en el agua y sintió tal fascinación por su imagen que se enamoró de su reflejo. Cuenta la historia que Narciso quedó anclado en aquel lugar, sometido por su bella imagen. Se aisló de toda relación y dejó de atender a sus necesidades básicas hasta consumirse y terminar convertido en una flor.

La esencia del narcisismo radica en el convencimiento pleno de que se es superior a los otros, provocando un repertorio de conductas socialmente desadaptativas acordes con esta idea. El narcisista no ve a nadie por encima de sí mismo y por ello, espera y exige ser tratado de una forma especial.

Los individuos con este esquema mental, se desenvuelven teniendo muy claras las implicaciones de su sentimiento de importancia e imponiéndose con facilidad. Lo único relevante para un narcisista es él. Su discurso será repetidamente monotemático: sus cualidades, sus experiencias, sus circunstancias, su opinión…como si fuera lo único importante en el mundo: yo, mí, me, conmigo.

Esta tendencia les hace estar muy desvinculados de los demás, al hacerse evidente una extrema falta de empatía. No muestran interés por las personas de su entorno aunque sean familiares o amigos porque no son capaces de ver más allá de sí mismos. Los demás sirven para girar en torno a su ego, ratificar su grandiosidad y reforzar su propio valor, no para disfrutar y compartir en compañía.

Pueden mostrarse muy resentidos y vengativos cuando consideran que no se les ha tratado como merecen. Pueden disfrutar haciendo sentir mal al otro, humillándolo para dejarlo por debajo y alimentar así su necesidad de superioridad. Así mismo, son competitivos porque se saben mejores y si piensan que alguien puede hacerles sombra experimentan una gran inquietud e intentarán minusvalorar a esa persona. Es frecuente encontrar este perfil entre círculos sociales de alto status o en posiciones de poder y responsabilidad. Desde fuera son vistos como personas frías, egoístas, trepas, embaucadoras y calculadoras.

Aunque puedan padecer importante niveles de ira o ansiedad cuando se sienten frustrados, sin embargo, las personas con marcados rasgos narcisistas no suelen acudir a consulta porque creen no tener problema alguno, sino que los demás son los culpables de su malestar porque no lo respetan. Considerará al terapeuta como otro ser inferior con el que nunca establecerá una relación genuina.

¿Cómo es la autoestima de estos individuos?

Según algunos autores, estaríamos hablando de personas que tienen una autoestima extremadamente consolidada, muy sólida, siendo esto lo que les lleva a comportarse de modo tan prepotente. Estos serían los narcisistas “puros”. Paradójicamente minusvaloran a las personas de su entorno pero a su vez los necesitan para alimentar su ego y compararse para acabar siendo superiores.

Por otro lado, algunos expertos consideran que no todos los narcisistas tienen la autoestima tan conservada, sino que necesitan crear (consciente o inconscientemente) esa máscara de seguridad y superioridad ante los demás debido al profundo hoyo que está latente en su autoconcepto. Pueden tener algún área de su vida en el que la autoestima flaquea (un pequeño defecto físico, un fracaso laboral en el pasado, haber sido abandonado por la pareja…) que se encargarán de camuflar y compensar con el éxito en el resto de aspectos.

Todos partimos de que el amor propio es necesario para constituir una buena autoestima y ejercer la defensa de los propios derechos, sin embargo, si consideramos un patrón extremo y estable de con estas características, nos orientamos hacia un trastorno de la personalidad. Estaríamos hablando de un grave problema que tiene a la base un patrón general de grandiosidad (en la imaginación y en el comportamiento) con una necesidad de admiración extrema y una falta de empatía evidente, que empieza al principio de la edad adulta y que permanece estable en diversos contextos. Es más frecuente en hombres y presenta alta comorbilidad con los trastornos esquizotípico y antisocial de la personalidad. Se manifiesta con este tipo de comportamientos:

  • Actitudes arrogantes y soberbias hacia los demás.
  • Fantasías de éxito, poder, belleza o amor imaginarios. Buscará destacar públicamente.
  • Se cree especial, único. Sólo pueden comprenderle y se relacionará con otras personas o instituciones especiales o de elevado nivel.
  • Tiene unas expectativas poco razonables de recibir un trato de favor.
  • Tiende a la explotación interpersonal. Utiliza las relaciones para sacar provecho y lograr sus propios objetivos.
  • Es incapaz de reconocer o identificarse con los sentimientos y las necesidades de otras personas.
  • Tiene envidia de los demás o cree que los demás le tienen envidia.

¿Conoce a alguna persona con estas características? Como ya habrán imaginado, el trato personal con este perfil es muy complicado.

Si necesita algo de una persona narcisista (es amigo, compañero o jefe), hágale sentir especial, use el elogio y el alago de modo exagerado. Si cree que puede beneficiarse, puede que acceda a lo que le pida. No espere ser querido,  valorado ni que le entienda, no se frustre cuando descubra que la relación entre usted y él no es recíproca. No se deje utilizar ni embaucar por su simpatía, si el narcisista lo considera amigo es porque busca algo de usted y cuando obtenga lo que desea, se alejará. No comparta información excesivamente privada o comprometida porque no dudará en utilizarla en su beneficio. Si es su pareja o amigo íntimo y muestra conductas beligerantes o violentas, ponga límites y aléjese de él.

 

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