Migrar NO es un crimen

Martes, 19 de Marzo de 2019

Migrar NO es un crimen

18 de Diciembre de 2018 20:07h


Hoy conmemoramos un día trascendental para la sociedad, la migración; un fenómeno que ha marcado la supervivencia humana. Hecho, que ha llevado a personas en condiciones de desosiego a salir de su país de origen por una oportunidad. Y, ¿qué es una oportunidad para las personas de Guatemala? es hablar de trabajo, uno que cuente con remuneración económica, es decir dinero.

Al hablar de dinero, no digo que los seres humanos seamos avaros, ya que nadie arriesga su vida en un desierto por eso, al contrario es un acto de valentía el tener que hacerlo porque en nuestros países no existen oportunidades claras de desarrollo económico y social. No digo con esto que debemos fomentar la migración, pero si digo que, NO podemos verlos como victimarios, ya que gracias a esa valentía, hoy, muchas familias del área rural cuentan con un ingreso mensual para sobrevivir ya que no existen empleos. Además, gracias a los migrantes se ha mantenido la estabilidad de nuestra economía local.

Pero, también es verdad que este fenómeno NO debe seguir cobrando la vida de inocentes como Jackeline Caal, una niña de siete años que jamás pidió vivir ese trauma de pasar una frontera de manera violenta. He visto muchos comentarios en redes sociales culpando a los padres y eso es muy fácil cuando se está detrás de un celular, cuando se ha tenido la oportunidad de estudiar y hasta darse el lujo de tener hasta dos carros en su hogar. Pero hay que ser sinceros en Guatemala NO existe la cantidad de empleos que son demandados, ni en el sector formal y mucho menos en el informal, que además de ser explotados no ganan ni el salario mínimo.

La vida de la pequeña Jacky no debe ser solo un símbolo de la migración, debe ser un llamado a las autoridades de turno para que prioricen y garanticen la educación escolar pública gratuita en el área rural, atención medica básica y salud nutricional, aunado a ello la creación de oportunidades laborales priorizando a los sectores agrarios, agrícola, pecuarios y cafetaleros. De igual forma el acceso a microcréditos para pasar del comercio informal al formal, lo que  generará más impuestos y por ende desarrollo.

Es momento que nuestra generación recobre el rumbo del país porque somos una generación más educada, pero al mismo tiempo la peor pagada. No podemos seguir siendo indiferentes ante la violencia, la falta de oportunidades y la falta de visión de nuestros gobernantes. Debemos involucrarnos en el que hacer de la administración pública para estar representados e identificados, porque el desarrollo es tarea de todos los sectores.   

Invito a mis pares a que dejemos a un lado nuestras diferencias ideológicas y nos centremos en la búsqueda de una “el bien común” porque debemos recordar que el éxito de uno, es el éxito de todos. No podemos permitir que más niños sean víctimas de la migración, de que exista una fuga de cerebros o que siga creciendo la delincuencia. Hoy debemos dejar de ser espectadores para pasar a ser actores, las próximas generaciones nos lo agradecerán. 

 

Por Marina Chen Sam 

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