El fin no justifica los medios

Domingo, 18 de Noviembre de 2018

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El fin no justifica los medios

13 de Agosto de 2018 03:47h


Popularmente le hemos dado el crédito a Nicolás Maquiavelo de la frase “el fin justifica los medios” aunque él no la cita textualmente en su libro “El Príncipe” y algunas otras personas ya habían utilizado expresiones similares para sugerir que, si el individuo alcanza su objetivo lo que importa es el resultado no como lo logró. Sin embargo, esto es más que una expresión popular o una frase que usarán algunos durante el tiempo de elecciones, en este espacio reflexiono brevemente de cómo se ha trasladado a otros contextos del día a día y ha condicionado en gran medida nuestro comportamiento y cómo interactuamos con otros.

Diariamente vemos en actitudes, comportamientos y decisiones muy “normales” expresiones concretas de cómo consentimos mentir, lastimar o engañar a cambio de un fin presuntamente “bueno”; por ejemplo, hacer trampa en un examen para sacar una buena nota; comprar un título o una tesis para ser “licenciado”; mentirle a mi pareja para que no me deje por engañarla con alguien más; o por supuesto la clásica en elecciones, ofrecer a manos llenas sabiendo que no voy a poder cumplir nada de lo que prometo.

Probablemente, cuando Maquiavelo escribió “El Príncipe” sabía que lo que estaba haciendo no era solo una “guía” de cómo mantener el poder, al contrario, buscaba exponer el ejercicio real de la política que usualmente contradecía la idealización de esta y lo alejada que estaba de la moral y la ética. Por consiguiente, no sólo hizo pública la práctica política de quienes tienen el poder sino exhibió el dilema ético que permanentemente vivimos en nuestro camino a alcanzar las metas u objetivos que nos proponemos.

Ahora, ¿se vale cualquier cosa para obtener lo que quiero? Yo propongo que NO, creo que lo que hace noble un fin es la naturaleza de los medios que utilizamos para llegar él. No podemos evadir la responsabilidad que significa ir por la vía contraría a la ética y el respeto a la integridad del otro, sobre todo, si con esto pasamos por encima de sus anhelos y sueños. Al final, lo que nos separa de otros al momento de alcanzar nuestras metas no es sólo el camino que tomamos para llegar a ellas, sino en nuestra libertad para decidir haber asumido con plena conciencia que nuestras decisiones tienen consecuencias sobre alguien más y que frente a estas seremos juzgados.

Por: Walter  Corzo 

El contenido de esta publicación es propio del autor. La opinión que se exprese es ajena a Teleprensa Guatemala.

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