Vigente la licencia de derribo de 2019 de las edificaciones no protegidas de La Trinidad y caducada la de 2011

Vigente la licencia de derribo de 2019 de las edificaciones no protegidas de La Trinidad y caducada la de 2011

Obras de derribo en la fábrica de vidrio


Si bien recientemente informábamos de que la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla había dado por "caducada" la licencia de obras aprobada para la demolición de las edificaciones "no protegidas" de la antigua fábrica de vidrios La Trinidad, esta licencia en cuestión fue solicitada en marzo de 2011 y la licencia similar aprobada en marzo de este año por la actual junta de compensación conformada por los dueños del recinto está plenamente en vigor, según han precisado a Europa Press fuentes municipales.

En concreto, y en el marco del convenio suscrito entre el Ayuntamiento y la junta de compensación conformada por los dueños del recinto, por el cual esta última entidad debe acometer la consolidación y reparación de los elementos catalogados de este emblemático enclave, el pasado 6 de marzo de este año fue declarada caducada la licencia de obras de demolición de elementos no catalogados solicitada el 23 de marzo de 2011 para los citados elementos no protegidos del recinto, unas obras que "quedaron paradas".

En 2017, la nueva junta de compensación de los terrenos solicitó una nueva "licencia de obras de demolición que contemplaba una nueva actuación, además de las demoliciones ya otorgadas", una licencia aprobada el 20 de marzo de este año y plenamente vigente, pese a la información equívoca transmitida por Europa Press.

EL CONVENIO DE LA FÁBRICA DE VIDRIOS

Según el mencionado convenio entre el Ayuntamiento y la junta de compensación, los espacios protegidos de la antigua y deteriorada factoría, cuya nave central, hornos y chimenea están catalogados como bien de interés cultural (BIC), serán cedidos al Ayuntamiento tras ser sometidos a obras de consolidación y de seguridad a manos de la junta de compensación, que de su lado podrá levantar más de 200 nuevas viviendas de renta libre en los terrenos del recinto excluidos de las medidas de protección.

Al respecto, un acuerdo paralelo del Ayuntamiento precisaba que la "referencia" a la hora de acometer las mencionadas obras de consolidación de los inmuebles protegidos de la antigua planta fabril, principalmente la nave central, los hornos y la emblemática chimenea, sería un informe elaborado en junio de 2017 por el servicio de Conservación de la Gerencia de Urbanismo.

Tal informe de la Gerencia incluye "aquellas obras o actuaciones que se ha detectado necesario ejecutar" en las edificaciones protegidas que serán cedidas al patrimonio municipal dada su protección por su valor arquitectónico, si bien tal extremo no impide "la asunción por la junta de compensación de otras actuaciones que puedan detectarse durante la ejecución de la obra" para la "conservación" de los espacios protegidos.

A tal efecto, el texto exponía que el presupuesto de 429.708 euros calculado por la Gerencia de Urbanismo para estas obras en su informe de junio de 2017 "tiene carácter estimativo" y "el alcance exacto de los trabajos necesarios se determinará cuando se ejecuten todas las revisiones de elementos previstas".

LA FÁBRICA DE VIDRIOS. MUCHOS AÑOS DE HISTORIA

Fue en 2001 cuando la Consejería de Cultura acordó inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz varios elementos de este antiguo y simbólico conjunto fabril de la avenida de Miraflores, al tratarse de uno de los escasos ejemplos que ha pervivido de la arquitectura de la gran industria y de la primera expansión industrial de Sevilla.

Por eso, la declaración de bien de interés cultural aprobada en aquellos tiempos protege la nave central, los hornos y la chimenea de la planta como lugar de interés etnológico. No obstante, la Consejería inició hace años otro expediente para catalogar también las naves dos y tres del recinto y unificar los activos protegidos en una única tipología: la de "lugar de interés industrial".

La idea, según la negociación promovida años atrás con los propietarios de los terrenos, era ya ceder al patrimonio público los espacios protegidos a cuenta de sus restricciones en materia urbanística, para desarrollar urbanísticamente el resto de la parcela.

Pero los plazos del proyecto y la quiebra de la sociedad que poseía la mayor parte de los suelos agudizaron durante años el abandono y ruina del conjunto fabril, que fue objeto de diversas ocupaciones ilegales y episodios de expolio, si bien finalmente el destino del enclave fue reconducido gracias al mencionado convenio entre el Ayuntamiento y la junta de compensación constituida para el desarrollo de los suelos, encabezada por cierto por la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb).
--EUROPA PRESS--
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