Mira a Portugal no a Cataluña

Mira a Portugal no a Cataluña

Javier Salvador, teleprensa.com

Estamos escuchando tantas gilipolleces por la construcción del nuevo gobierno de España, que cualquier día de estos soy capaz de ponerme a escribir sin darme cuenta de que se van a escapar algunos tacos o palabras malsonantes, que manda huevos que a estas alturas y después de escuchar y leer titulares de los apocalípticos de la ultraderecha, tengamos que estar guardando las formas.

Sinceramente es vergonzoso que la mayor parte de la ingeniería política de este país se centre en estas últimas semanas en dividir aún más una sociedad a la que, sencillamente, le importa un carajo en un 80% lo que pase de las puertas del congreso hacia dentro a partir del mismo día que se cierran las urnas. Dicho de otra manera, que vamos a votar porque aún lo entendemos como un deber al que no debemos renunciar sólo por el hecho, y es bueno recordarlo, de que en España no se pudo meter el papelito en la urna durante los años que duró la dictadura de Franco. Esa que tanto añoran los neonostálgicos.

Pero dejando esos asuntos para otro día, lo que realmente urge es que nos pongamos todos las pilas para remar en un único sentido. Ahora lo que toca es formar un gobierno que haga cambios en el mercado laboral, que asegure pensiones y que genere los programas necesarios para recaudar mas sin que paguen los de siempre, es decir, las clases medias a las que normalmente nos fríen a impuestos.

La estrategia de los partidos del bloqueo va ser la de seguir pidiendo a todo el mundo que miremos a Cataluña. Y es lógico, una vez que terminó el conflicto Vasco y acabó el terrorismo, los apocalípticos necesitaban otro enemigo público al que, además, le gustase serlo, y ese no era otro que el independentismo catalán con figuras al frente tipo Torra o Puigdemont. Pero vamos, que al igual que en Estados Unidos de América siempre necesitan un enemigo, ya sea la URSS de entonces, el Hussein de después, la China de ahora o Corea del Norte cuando se enfría el ambiente, en España siempre necesitamos un estercolero al que lanzar toda la mierda para evitar que miremos en los cubos de basura de estos líderes políticos que lo mismo son hoy ministros, mañana gerentes del Fondo Monetario Internacional y al día siguiente están en la cárcel. Muy marca España.

Ahora bien. Las elecciones han terminado e igual que aquí sucedió en Portugal ¡Se unieron las izquierdas! Si, más pequeña, más todo lo que quieran y más amable también, pero ellos han puesto en práctica un nuevo modelo político que se llama “buenrrollismo por pura necesidad”. Es algo así como remar todos a una para que la gente de dentro pueda vivir mejor. Copiemos algunas cosas, hasta su sistema de pago por circular en autovía si eres extranjero, que siendo país de paso igual hasta nos llevábamos una sorpresa. Dejemos de mirar a Cataluña, que más contenedores se queman en París o en Hong Kong que en Barcelona, porque en todas partes se cuecen habas. Pero si nosotros mismos nos convertimos en nuestros propios enemigos, iremos de mal en peor en vez de mejorar poco a poco.

Ni Pedro Sánchez es tan guapo ni Pablo Iglesias tan capullo, al menos lo será igual que un Abascal o un Pablo Casado si les preguntas a los del bando de enfrente, por tanto, terminadas las elecciones dejemos la fiesta en paz y pongámonos a trabajar, que llevamos más de un año de puente institucional. Muy marca España también.

Un político británico llamado Disreali escribió que “las circunstancias caen fuera del dominio del hombre; pero la manera de conducirse en ellas es cosa que está en su mano”. Pues eso, manos a la obra que ya va siendo hora. Los problemas uno a uno y la realidad, la que toque vivir cada día.

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