Mi teléfono está en Bali

Mi teléfono está en Bali

Javier Salvador, teleprensa.com

Veinte días atrás me robaron un teléfono en Madrid, al descuido, y pese a los intentos de localización por la señal que se supone que estos emiten una vez intentan encenderlos, nunca supe nada mas del móvil hasta el mediodía del domingo que recibí una señal de geolocalización. El teléfono fue encendido en Bali, bueno en la ciudad de Kuta, concretamente en la esquina de la calle JL Raya Legian con Gg. Mangga, y al parecer en un almacén de un establecimiento que recibe el nombre de Restu Bali. Pues bien, saben para qué sirve tanta tecnología y parafernalia, para absolutamente nada. Obviamente no voy a viajar allí para recuperar el teléfono y tampoco me pone mucho la idea de ir corriendo con esta información a la @Policia, porque soy consciente de que por muy buena voluntad que tengan en consolarme por la pérdida, poco podrán hacer por el dichoso aparato. Vamos que los GEO no van a entrar en el susodicho establecimiento, y por mucho que manden un mail a la policía del lugar en cuestión lo más que podría pasar, en el caso de que se molestasen en traducirlo, sería que se descojonaran de risa a costa de esos pobres infelices españoles que se creen que tienen la más mínima opción de pararle los pies a sus mafias.

Les cuento esto porque lo que si me ha sorprendido es la rapidez con la que un teléfono robado en Madrid aparece en Bali. Menos de dos semanas. Vamos que tardé más en enviar un paquete a mi hijo en su Erasmus a Nápoles, y el segundo que me mandó a mi ni tan siquiera pasaron a recogerlo. Obviamente mi terminal no viajaría solo, sino en compañía de otros muchos que fueron robados a tantos otros pardillos como yo, por lo que el entramado logístico tiene que ser bueno de cojones, incluso para reciclarlos en el staff de operaciones de cualquier empresa de mensajería con ganas de crecer.

La otra variable de esta historia es un poco más desoladora, pues trata de la total indefensión que tenemos en este país, España, ante determinados tipos de delitos sobre los que literalmente no puedes hacer nada. A un pobre desgraciado le pueden armar la del pulpo por robar un paquete de compresas en un supermercado, incluso podemos hacer dimitir a una presidenta de una comunidad por un desliz con unas cremas, pero como pierdas un teléfono, ya te cueste 100 o 1000 euros, tienes menos posibilidades de satisfacción que una víctima de violación grupal en un juzgado de Pamplona.

La tercera cuestión a tener en cuenta es que estoy cogiendo ahora mismo el teléfono para dar de baja el inútil y caro servicio que tengo contratado con movistar para la localización de mi teléfono en caso de robo, porque por mucho que suene la alarma, salte la señal o haga una foto del entorno en el que esté, tampoco me apetece seguir pagando para que un kutaniense salga en la imagen haciendo una internacional peineta a todos los que nos dejamos robar el teléfono por chorras y confiados.

 

Comentarios Disqus