La puta vida

La puta vida

Juan Antonio Palacios Escobar

En nuestra sociedad , los hay optimistas y pesimistas , quienes ven siempre el vaso medio lleno o medio vacío, los que le cantan a la vida en su positividad y los que están todo el día quejándose de ella en su negatividad . Lo cierto es que hay gente pasando hambre, que caminan por la senda de la persecución por sus ideas, que no gozan de derechos y libertades, y cuyo horizonte es huir en busca de un Paraíso, en cuyo camino pueden encontrarse con la muerte.


Para éstos, para los que se sienten solos, para los que la enfermedad ha hecho débil a sus cuerpos o a sus almas, para ellos esto es la puta vida. Pero no podemos ni conformarnos ni resignarnos y hemos de denunciar cada día las injusticias y desigualdades.


Los malvados se empeñan en hacernos la vida imposible, en inundar nuestra realidad de problemas que nos causan incalculables perjuicios, mientras que la buena gente va sembrando alegrías e ilusiones y construyendo horizontes de esperanza. Son los que nos hacen decir como mi amigo, el cantaor y bailaor, Javier Heredia ¡Yo puedo con esto! Y es que como reza el título de la película de Roberto Benigni ¡La vida es bella!


Cuando nacemos llevamos un interruptor incorporado, que ponemos en marcha para que el cronómetro comience su cuenta. Los fatalistas dicen que nuestro tiempo está marcado, los que creemos en las capacidades humanas para transformar nuestras vidas, pensamos que podemos retardar o acelerar el reloj, pero que algo tenemos que decir con nuestro comportamiento para que esto tenga su salida, y la vida merezca la pena ser paladeada.
Debemos aprovechar las oportunidades que se nos ofrecen para interactuar con el mundo, incluso sin estar presente con el poder de nuestra fantasía e imaginación. Créanme lo hago casi todos los días, cuando me coloco delante de la pantalla en blanco del ordenador.


Sin apenas darme cuenta he pasado de niño a adolescente, de joven a adulto hasta llegar a ser un hombre maduro, y me gustaría irme y abandonar este mundo sin dar la lata a nadie. Cierto es, que todo va cambiando de manera más rápida.


Creo que no somos conscientes de lo lejos que podemos llegar, y que no debemos temer a los cambios para continuar desarrollando nuestro potencial y ser capaces de crear un mundo mejor que nos haga gritar ¡Viva la vida!


Nos movemos siempre con la intención de lograr vivir en un mundo mejor, inventando e innovando, planificando nuestro futuro y tratando de hacer las cosas bien a la primera., como si fuera la única oportunidad que tenemos.
Cuando estoy en las últimas líneas de estas reflexiones, me pregunto si muchas de mis ideas, de intuiciones sobre lo que creo que puede suceder en cualquier momento, originalidades de lo que entendemos que deberíamos poner en marcha y brillanteces de lo que hemos hecho.
Sin embargo, nos perdemos en retóricas y disquisiciones, en lugar de emplear el sentido común y tener el coraje de explicar lo que a golpe de vista nos parece absurdo, y cuando lo contemplamos más cerca y más tranquilos nos resulta ingenioso.
Nos interesamos y observamos, y nos sentimos apasionadamente atraídos por cómo funcionan las cosas, ya que llegamos a pensar que en caso de que lo averigüemos, podemos controlarlos, tal vez desconociendo que la mente humana es tan increíble que puede concebir a la vez la magnificencia de los cielos y la profundidad de los infiernos.

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