Ganar gobiernos, perder decencia

Ganar gobiernos, perder decencia

Germán Temporano, periodista

El PP le ha regalado a VOX en Almería el peso institucional que le negaron las urnas. Tras convertir la provincia en el granero de votos de las autonómicas y las generales, la misma ciudadanía que les dio alas, les puso plomo en ellas en las municipales. VOX no se volvió insignificante en el Poniente, pero sí prescindible. Solo está presente en veinte municipios de más de cien y en ninguno su papel resultaba decisivo, pero ahí está nada menos que en los gobiernos del segundo y tercer municipio más poblados, Roquetas y El Ejido.

Suficiente para demostrar que, en democracia, mejor perder un gobierno que perder la decencia política. Ni siquiera valen esas coartadas de los personalismos como factor de importancia, que lo es, en las elecciones locales. Abochorna leer como un alcalde del PP, en este caso el de Huércal de Almería, habla de “buenos proyectos” cuando justifica su acuerdo con la formación que lidera Santiago Abascal. No se trata de proyectos sino de principios.

Se lo han dicho hasta en francés pasados los Pirineos a Ciudadanos, ya le han visto también el plumere,  y, por ende, a quienes presumen de ser una derecha europea moderna, pero no les tiembla el pulso a la hora de pactar con las cavernas. No sé si París bien valía una misa, pero, desde luego, ser alcalde no vale juntarse con quienes desprecian el mismo sistema del que se valen para negar derechos y amparar sus barbaridades.

Contemplar las risas, las palmadas en la espalda y los insultos a la inteligencia de quienes dicen que han llegado los gobiernos de la libertad, simplemente estomaga. Y ni la aritmética esconde esta vileza. Ahora, después de mil mujeres asesinadas por el machismo en poco más de 15 años, tendrán la cara de salir a guardar un minuto de silencio con quienes minimizan esta lacra social. Bueno, ni eso porque se apartan de las pancartas.

Ahora, cuando se convoque algún paripé para la integración social, no tendrán rubor alguno en sumarse a él mientras compadrean con los racistas y xenófobos. Ahora, después de alternar y alentar a los homófobos, se echarán ustedes las manos a la cabeza por no ser bien recibidos por quienes defienden los derechos de aquellos que aman a quien les da la gana sin tener que dar explicaciones. Todo sea por tener en la mano un bastón de mando y en la conciencia, de tenerla, una tonelada de remordimiento.

Germán Temprano es editor de levanticodigital.com

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