Tenerife en invierno, una opción altamente recomendable
España cuenta con multitud de destinos cuya actividad a nivel turístico tiende a asociarse a la estación veraniega. Tenerife es un claro ejemplo, siendo la majestuosa isla de las Canarias visitada en agosto por multitud de viajeros provenientes no solo del territorio nacional, sino también de muchos otros países.
Pero lo cierto es que con cada año que pasa procede a aumentar también el número de visitantes en invierno. Son varios los motivos que dan pie a que los turistas elijan el enclave tinerfeño en meses como diciembre, enero y febrero, detallándose a continuación todos los factores trascendentes.
Precios más económicos
Desafortunadamente la crisis todavía no ha pasado a ser historia al cien por cien en nuestro país, lo que lleva a muchos viajeros a optar por las alternativas que exigen un menor desembolso. Todos ellos están de suerte, puesto que innumerables servicios resultan bastante más asequibles en pleno invierno. Un buen ejemplo es el de Atlas Car, una empresa de alquiler de vehículos.
Obtener temporalmente el mismo automóvil en agosto o en febrero supone una considerable diferencia, la cual al final de las vacaciones se traduce en una cuantía notable sobre todo si se necesita la disposición del vehículo durante varios días. Precisamente ello es muy recomendable teniendo en cuenta que las carreteras de la isla conectan prácticamente cualquier punto de la misma que es alcanzable en poco tiempo.
Diversos aspectos llevan a los negocios tinerfeños a bajar sus precios en invierno, siendo uno de los fundamentales atraer a la mayor cantidad posible de clientes. Lo mismo sucede con los alojamientos, los cuales pasan a ser mucho más baratos en temporada baja.
Mayor disponibilidad
La estación invernal en la isla no solo depara gastos más asumibles, sino también un grado de disponibilidad que resulta impensable en pleno verano. Precisamente en el sector del hospedaje es en el que más se nota. Y es que en julio y agosto algunos turistas se resignan a decantarse por hoteles o apartamentos que no terminan de ser al cien por cien de su agrado por la imposibilidad de reservar en alojamientos que ya no disponen de habitaciones.
Todo cambia radicalmente en invierno tanto en dicho ámbito como en el anteriormente mencionado del alquiler de vehículos. Los Rentacar Tenerife en meses como febrero y marzo siempre tienen la práctica totalidad de su flota a disposición de los clientes, por lo que se ven capaces de escoger un automóvil que satisfaga completamente las necesidades del grupo viajero en cuestión de comodidad, seguridad, consumo, etcétera.
Temperaturas agradables en comparación con la península
Afortunadamente Almería no es de las poblaciones españolas más azotadas por el frío invernal. Aun así, sus habitantes distan de estar en una situación agradable en términos climatológicos, sobre todo en enero que acostumbra a derivar en la formación de varias olas de frío.
Tenerife es ideal para aquellas personas que no quieren lidiar con bajas temperaturas. De hecho, en la isla es habitual ver a personas en manga corta durante el transcurso del día. Este factor es crucial para los habitantes de un país que, debido principalmente a la luz solar que recibe durante casi todo el año, no está acostumbrado a tratar con uno o varios grados bajo cero.
En los instantes de escribir estas líneas la temperatura mínima de Almería se sitúa en torno a los 6 grados centígrados, mientras que la de Tenerife asciende a un total de 17, una diferencia abismal que convierte a las vacaciones canarias en una experiencia muy plácida y cálida en invierno.
Gastronomía que deleita a los paladares más exigentes
Ya de por sí la gastronomía canaria es gratificante en todos los sentidos, pero en invierno algunos locales de restauración sirven determinados platos que no son saboreables en temporada alta, lo cual supone una ventaja para aquellos viajeros que desean deleitarse con las elaboraciones culinarias típicas de la región.
Así lo ejemplifica el sancocho de Cherne, el puchero e incluso ciertos postres como los rosquetes que resultan difíciles de ver en junio, julio y agosto, mientras que por Navidades y el resto del invierno en muchas panaderías lo elaboran artesanalmente para complacer las papilas gustativas de todos los turistas amantes del buen comer.
Experiencia única con vistas muy distintas a las de verano
Subir al Teide y contemplar el horizonte en pleno febrero poco tiene que ver con realizar la misma acción en la estación veraniega. Son innumerables los matices que solo pueden apreciarse en la época invernal, desde cielos más anaranjados cuando llega el atardecer hasta aguas menos aturquesadas que, por ende, presentan un color azul marino de mayor intensidad.
Todo ello hace de Tenerife un destino idóneo para ser disfrutado en las vacaciones de invierno, sean cuales sean los gustos de los viajeros y sin necesidad de invertir un gran presupuesto en disfrutar de las mismas.