viernes. 01.03.2024

Debido a que el bitcoin no está respaldado por un recurso tangible, todo se sostiene por la confianza y percepción de la gente. Por lo tanto, es natural que existan ciertos miedos que amenacen la confiabilidad del entorno bitcoin.Uno de los más importantes es un ataque del 51%, que se refiere al caso hipotético en el que personas o empresas maliciosas se apoderen de más de la mitad del poder de cómputo de la red. Con esto podrían invalidar las validaciones del resto de los mineros y certificar transacciones que no son reales. Es un escenario posible, debido a las características del sistema bitcoin. Al ser un ambiente descentralizado, surgen unos riesgos que no forman parte de los entornos centralizados. Aunque esto no quiere decir que sistemas monetarios como los bancos sean más seguros, solo basta recordar la gran cantidad de robos en bóvedas bancarias, o fraudes electrónicos contra sus clientes.

¿Qué podría pasar?

En el 2014, a pocos años de que el bitcoin saliera al mercado, la empresa Ghash.IO se encargaba de minar el 50% de las operaciones, lo que generó suspicacia entre los usuarios que apenas descubrían el bitcoin, y querían invertir en él. Hoy en día ya no existen ninguna empresa ni persona que se apodere de un porcentaje tan grande de las transacciones, ya que la empresa antes mencionada no está trabajando y un solo individuo por sí solo es incapaz de abarcar tanto trabajo. En caso de que alguien lo intente, tendría que atacar en pocos segundos, además de ligar que los sistemas presenten unas fallas inesperadas, lo cual es muy difícil que pase. Por lo tanto, es posible afirmar que el bitcoin se ha consolidado como una criptomoneda segura, así que vale la pena Bitcoin Revolution app.

¿Qué condiciones tienen que darse para que sea posible un ataque?

Primero que todo, no todas las criptomonedas son propensas a este tipo de daños. Solo están susceptibles aquellas que se puedan minar, y requieran poder de procesamiento para ello. Como el bitcoin, el ethereum, el litecoin, etc. Todas ellas emplean un método acordado por una red, a diferencia de otras criptomonedas que puedan estar atadas al valor de una empresa o a las variaciones de los mercados bursátiles. Para hacer posible un ataque de gran magnitud, los malhechores tendrían que crear una red paralela que valide los bloques a una velocidad mayor que la red implementada. En ese supuesto, se aprobarían transacciones que nunca existieron, u operaciones por montos superiores a los validados. Ahora bien, completar dicha tarea es prácticamente imposible por la forma en la que está programado el entorno bitcoin, así que los usuarios no deberían preocuparse por eso. Unas pocas personas se han dedicado a crear criptomonedas similares con el fin de reemplazar el algoritmo de validación empleado, pero muy pocas de ellas han prosperado, al menos no al nivel del bitcoin.

¿Qué otros tipos de ataques podrían llevarse a cabo?

Aparte del ataque del 51%, se encuentra el de “doble gasto”, mejor conocido como “doublé spending”, por su equivalente en inglés. Se refiere a situaciones hipotéticas (énfasis en “hipotéticas”), en las que se compre un objeto, y luego no se realice el débito correspondiente en la cuenta del comprador. Por lo que esa persona podría gastar ese dinero en otra cosa, y así sucesivamente. Evidentemente tal situación perjudicaría la confianza en dicha criptomoneda, por lo que expertos en informática se dedican día y noche en reforzar la seguridad del entorno bitcoin, además de tomar en cuenta la retroalimentación de los usuarios, en pro de observar que fallas podrían pasar, y así actuar con prontitud.

¿En qué consisten los ataques del 51%?
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