domingo. 23.06.2024

El horizonte se despeja para la muy dañada economía europea de los últimos años. Aunque los datos que van apareciendo hay que tomarlos con cautela, todo parece indicar que se deja atrás, definitivamente, lo peor de la crisis y se inicia un tiempo de crecimientos muy modestos, en buena medida gracias a los cambios estructurales que se han venido sucediendo en la diversificación energética.

Todavía con la guerra de Ucrania presente y los últimos coletazos del hundimiento económico que produjo la pandemia del 2020, la zona euro comienza un lento pero seguro resurgir económico. Las previsiones de la Comisión Europea estiman que el PIB crecerá un 1% durante este 2024, aumentando hasta alcanzar el 1,6% para el próximo año.

Retos, la comparativa con los Estados Unidos y la falta del motor alemán

Si bien es cierto que Europa crece, la situación global impide que se realice ningún tipo de celebración. Principalmente porque el crecimiento, tal y como se ha señalado, se mantendrá muy bajo en el corto y medio plazo, además en comparación con su socio estratégico global, los Estados Unidos de Norteamérica, sigue con altos niveles de desempleo estructural, elevado endeudamiento, reducción de la inversión en innovación, así como demasiadas empresas con baja productividad.

En efecto, los retos a superar siguen siendo demasiados, a todos ellos hay que sumar la debacle sufrida por el año pandémico, cayendo en pérdidas más del doble que el país norteamericano, un 6,1% frente a un 2,8%. Por si esto fuera poco, la recuperación también ha sido mucho más potente por parte de los estadounidenses.

Sin embargo, hay una parte del viejo continente que sí está haciendo los deberes y disfruta de una recuperación más acelerada, con un notable impulso positivo en el PIB y unos niveles en la creación de empleo notables. Se trata de una parte de Europa que no incluye a Alemania, la potencia que tradicionalmente ha servido de motor natural a la economía de la Unión Europea.

En este sentido, cabe destacar el informe que los economistas de BCA Research han presentado más recientemente. En este documento se deja constancia, tras comparar el crecimiento del PIB en los años 2021, 2022 y 2023 de la zona euro al completo, sin incluir a la nación germana, que la zona euro ha crecido casi tres veces más que la región teutona.

Desafíos y oportunidades

La inflación que continúa disminuyendo decaerá hasta un 2,7% en el presente año y hasta el 2,2% en el 2025, una reducción que se deberá principalmente a la caída de los precios de las energías y en los bienes de primera necesidad. Asimismo, habrá que incluir entre los motivos a una definitiva eliminación de los problemas de suministros que indujo la pasada crisis pandémica.

Sin embargo, no hay que perder de vista la presión inflacionaria subyacente que persiste por culpa del aumento de los salarios, una situación que podría desencadenar en peligrosas fluctuaciones en las tasas de inflación futuras.

El mercado laboral

En términos generales, en el ámbito de los puestos de trabajo la situación es y será positiva. Solo durante el pasado 2023 se llegaron a crear más de dos millones de empleos en la Unión Europea. En 2024, con fecha del mes de marzo, se ha alcanzado un mínimo histórico del 6.0%. No tan halagüeño ha sido el aumento en el plano de la inversión, que ha sido bastante más lento. Una realidad que se debe, en buena medida, a la disminución en el sector de la construcción.

Niveles macroeconómicos

Cuando se vuelve la mirada a los datos macroeconómicos, es importante señalar que la UE se ha de enfrentar y superar a un espacio que tiene como característica más notable la elevada inflación, una política monetaria restrictiva y el laxo crecimiento ya mencionado. En este sentido, las expectativas se depositan de nuevo en la actividad del Banco Central Europeo, que levante en algún grado las restricciones. Una política más estricta en los niveles fiscales y la reducción del gasto público ejercerá un peso significativo sobre el crecimiento.

Oportunidades para la inversión

La actual situación, con los desafíos mencionados pendientes de resolución, abre la puerta a nuevas oportunidades para los inversores. El campo de la transición energética que implique una economía basada en fuentes de energía con bajas o nulas emisiones de carbono, así como la reestructuración total o parcial del comercio global en busca de la sostenibilidad, ofrecen a los inversores con perspectiva un campo minado de enormes beneficios potenciales.

En cualquier caso, los inversionistas deberán ser capaces de adoptar un enfoque más activo y centrado en la asignación en detalle de los activos que permita rendimientos más atractivos en sectores relacionados con el medioambiente, las energías limpias, así como localizar los países más propicios para ello.

En definitiva, aunque el entorno económico europeo para este 2024 es positivo, sigue presentando duros desafíos que habrán de superarse en un ecosistema cambiante con el hándicap de un crecimiento moderado y la persistencia de las presiones inflacionarias.

Europa vuelve a crecer económicamente
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