Pedro Molina, rector de la Ual
ALMERÍA.- Ilmo. Sr. Director General de Universidades de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa.
Excmo. Sr. Presidente del Consejo Consultivo Andaluz.
Excmo. Sr. Alcalde del Ayuntamiento de Almería.
Excmo. Sr. Presidente Accidental de la Diputación Provincial de Almería
Dignísimas Autoridades
Comunidad Universitaria
Señoras y Señores
Permítanme que mis primeras palabras sean de agradecimiento y felicitación al Profesor Doctor Tello por su excelente Lección Inaugural
Con ocasión de la recepción del Premio Juan Rulfo que le concedió en 2004 la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, el escritor Juan Goytisolo hizo una lúcida reflexión sobre la historia, la situación del mundo y el aprendizaje personal. Quiero traer aquí, a esta primera apertura de curso que presido como Rector, su caracterización del aprendizaje como aprendizaje continuo y como interacción entre la voluntad de aprender y la voluntad de proyectar lo aprendido.
Llevó Juan Goytisolo a México la experiencia de quien día a día, incluso ya internacionalmente consagrado, ha tenido siempre como meta seguir formándose, seguir profundizando en su trabajo para la propia realización intelectual y para la contribución que dar a la sociedad a la que pertenece.
Trata dicho texto, publicado bajo el título de Fe de erratas, de la experiencia de un escritor, pero no es ésta, en el fondo, distinta a la de un químico, un profesor de Lengua, un maestro de Preescolar, un matemático o un ingeniero agrícola, a la de cualquier profesional en el mundo de hoy y, por lo tanto, a la de cualquiera de los miembros de esta comunidad universitaria, a los que desempeñan aquí las diferentes tareas docentes, investigadoras o de administración y a quienes estudian en estas aulas para alcanzar la capacitación que les permita llegar al mercado de trabajo, a puestos de responsabilidad social, con la mejor formación posible.
He querido recordar aquellos párrafos de Goytisolo porque es precisamente el concepto mismo de aprendizaje el eje de la profunda reforma universitaria en la que nos encontramos inmersos, la adecuación al espacio Europeo de Educación Superior del que hice piedra angular de mi programa a este Rectorado, una adecuación a la normativa comunitaria que no es sino la puesta al día de la enseñanza universitaria en unos tiempos que no sólo son muy distintos a los de hace apenas dos décadas, sino que son, en sí mismos, vertiginosamente cambiantes.
Por eso es crucial comprender hoy, en 2007, que aquella formación que no sea continua, que aquel aprendizaje que no tenga como base principal la de aprender a aprender, no sólo no será una buena formación —que nunca lo fue—, sino que simplemente ha dejado de ser útil. Todo está cambiando y todo va a seguir cambiando a velocidad que exigirá renovación permanente del propio saber, de la propia capacitación. Aprender a aprender para saber, para saber hacer y para saber ser.
En 2002, con ocasión de la presentación de las conclusiones del Consejo para la Segunda Modernización de Andalucía, escribió el periodista y ensayista Joaquín Estefanía: “Fui director de El País entre 1988 y 1993. Entonces no había ni internet ni teléfonos móviles”. En suma, en tan sólo nueve años había cambiado la forma de hacer un periódico, la forma de hacer comunicación. Fue una manera muy gráfica de explicar la velocidad a la que se están produciendo los acontecimientos, una explicación muy significativa de cuanto está sucediendo en este mundo en el que no cabe ya acomodarse, en el que menos que nunca cabe ya instalarse en la autocomplacencia. Velocidad acompañada de cambios acelerados, que requieren respuestas concretas adecuadas a la exigente lógica de la Sociedad de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación, en un mundo cada vez más globalizado en el marco de la Sociedad Actual del Conocimiento, en el contexto, por tanto, de las sociedades modernas más avanzadas.
Los grandes retos de una Universidad no son ni más ni menos que los grandes retos de una sociedad, y lo que nuestra sociedad nos demanda es que sepamos ser eje de esta gran transformación en curso; que sepamos prepararnos y adaptarnos a estas demandas, renovándonos e impulsando, individual y colectivamente, una nueva cultura universitaria, emprendedora e innovadora en el éxito del aprendizaje de nuestros estudiantes, en la docencia, la investigación, la organización, los servicios, la relaciones humanas y la inserción laboral de nuestros egresados. Reitero, por tanto, cuanto afirmé en mi toma de posesión, que aceptamos con responsabilidad y con entusiasmo dicho reto y que este reto tenemos que convertirlo en una gran oportunidad para nuestra universidad, garantizando el compromiso de mejora continua, la calidad, en todos sus procesos. Sabemos que es nuestra misión y a ella nos hemos puesto mi equipo de Gobierno y yo mismo desde el día en que asumimos la responsabilidad de dirigir esta Universidad, hace apenas cinco meses, cinco meses de intenso trabajo a los que tengo por fuerza que aludir para que la sociedad almeriense, hoy amplia y destacadamente representada en este acto, sepa que puede confiar en su Universidad.
Creo poder afirmar que en estos cinco meses hemos ampliado y consolidado las bases para la adaptación de nuestra Universidad al Espacio Europeo de Educación Superior. La creación del Comisionado para el Espacio Europeo nos va a permitir —nos está permitiendo ya— responder con mayor celeridad y con mayor eficacia a cuanto se nos exige. El hecho de que 17 de las 34 titulaciones oficiales con las que cuenta la UAL tengan ya en marcha experiencias piloto para la implantación del crédito europeo es el más significativo ejemplo de que estamos empeñados en la tarea, de que hemos logrado tener una base desde la que dar en este curso que comienza un paso que nos sitúe mucho más cerca de ese 2010, que es la fecha en que se nos exige haber culminado la transición a la nueva Universidad que se nos demanda.
Puedo afirmar con legítima satisfacción que todos los parámetros apuntan a que estamos en el buen camino, tanto en esta adecuación a las exigencias del Tratado de Bolonia como en la adecuación al nuevo modelo de financiación acordado entre las Universidades andaluzas y la Junta de Andalucía, que, como ustedes perfectamente saben, liga una parte importante de los recursos de nuestras universidades al cumplimiento de objetivos y resultados de calidad y excelencia en las tres funciones básicas de la Universidad: la formación, la investigación y la aportación de valor a la sociedad y a la economía.
Hemos sido muy ambiciosos a la hora de fijar nuestros compromisos concretos en el Contrato Programa para el Modelo de Financiación acordado con la Junta, pero lo hemos hecho desde la consciencia de que podemos cumplir, de que vamos a cumplir. Por poner un ejemplo, datos como el de ser la Universidad andaluza que más aporta a la creación de las empresas de base tecnológica (una de cada tres) nos permiten pensarlo.
Vamos por buen camino, les decía, pero somos conscientes de que no hemos hecho sino empezar, somos perfectamente conscientes de que de nada sirven unos buenos datos si no es para que sean base desde la que avanzar más y más profundamente, con mayor entusiasmo, con mayor calidad. Por eso, a tres años del 2010 al que nos emplaza el Tratado de Bolonia y a cuatro del 2011 en que hemos fijado los parámetros mínimos de resultados del Contrato Programa de las Universidades Andaluzas, entramos en un curso que será clave para el cumplimiento de estas metas y, por lo tanto, para un correcto desarrollo de nuestra Universidad.
Éste que comienza ha de ser el curso del salto que nos permita ganarle tiempo al tiempo, acercarnos definitivamente a esos elementos de modernización que nos exige la era en curso.
Y va a ser el curso de algo de enorme importancia para nuestro futuro como Universidad y para el futuro de nuestra Provincia, el de la nueva, obligada y necesaria reordenación y configuración de las enseñanzas universitarias oficiales que modificarán profundamente la estructura y organización de las enseñanzas actuales y que, de hecho, representará el nuevo Mapa de Titulaciones de Andalucía, algo así como la gran hoja de ruta de los próximos años. Dos simples constataciones bastan para dar fe de su trascendencia social: que una mayor oferta de titulaciones abre el abanico de posibilidades de estudio a nuestros jóvenes y que una oferta de titulaciones bien diseñada tiene un valor estratégico de primer orden para el tejido provincial, económico, social y cultural.
Adecuar y ampliar dicha oferta de estudios con rigor y calidad contrastada y con eficacia y eficiencia es, para la Universidad de Almería, otro de los grandes retos de este curso 2007/2008. Afrontamos el debate, el trabajo y las negociaciones sobre la referida ordenación de las enseñanzas universitarias desde posiciones muy ambiciosas y desde una base objetiva más que aceptable: los buenos indicadores de convergencia con Europa y con el contrato programa andaluz o los excelentes resultados de la UAL en el campo de las empresas de base tecnológica son, significativamente, dos ejemplos de que vamos a iniciar ese gran proceso de reforma y renovación comprometidos todos, profesores, personal de administración y servicios y alumnos, en responder con garantías a las exigencias y expectativas que la sociedad tiene depositadas en su universidad.
Sin embargo, sabemos que no es, en absoluto, un proceso fácil, y por ello me voy a permitir hacer desde aquí un llamamiento a la sociedad almeriense para que colabore y nos apoye en este empeño. Necesitamos esa ayuda de las instituciones, de los agentes socioeconómicos, de los medios de comunicación, de los colectivos culturales y ciudadanos para lograr la mejor posición posible de la Universidad de Almería en el rediseño de este nuevo Mapa de Titulaciones, para que la aportación de nuestra Universidad al desarrollo y al progreso de nuestra provincia se convierta en un verdadero impulso dinamizador y en un referente permanente de diálogo, colaboración y futuro.
Vamos a apostar fuerte por la decidida implicación de todos; vamos a ser tan ambiciosos en nuestras peticiones y exigencias como rigurosos en nuestros planteamientos; vamos a cumplir con nuestra obligación de ser los más enconados defensores de nuestro futuro a la hora de buscar las nuevas titulaciones y los nuevos estudios de postgrado, porque sabemos que es tanto como jugarse una parte importante del porvenir de una tierra que ha alcanzado cotas de desarrollo y de progreso impensables hace tan sólo unas décadas, pero que está obligada a desarrollar cada vez más la capacitación de sus profesionales si quiere seguir creciendo como ha crecido.
Nunca como hoy, señoras y señores, ha dependido tanto el proceso productivo del factor humano, de la capacitación de trabajadores, técnicos y directivos de las empresas, de su actitud y de su aptitud. Por eso es imprescindible la formación de profesionales de calidad en todos aquellos campos productivos que forman el núcleo fundamental de nuestra economía. Les anticipo que haremos, por lo tanto, especial hincapié en mejorar nuestra oferta de masters y postgrados en las áreas del Medio Ambiente, de la Agricultura, de la Piedra, de las Energías Renovables —en especial la solar— y del Turismo. Mejorar, en estas líneas, la oferta que ya tenemos, y que debemos seguir enriqueciendo y ampliando en las diferentes ramas del conocimiento, es abrir caminos para nuestro desarrollo como provincia en medio del mundo altamente competitivo en que vivimos. Tenemos en el mismo tejido productivo almeriense significativos ejemplos de la importancia de la investigación y de la capacitación profesional en enteros sectores como los de la Agricultura o la Piedra, por poner dos ejemplos bien conocidos; pero ejemplos similares podríamos poner en otros sectores sociales, económicos, culturales e institucionales. Pues bien, sabemos que éste es el camino a seguir y en esa dirección todos tenemos que trabajar decididamente.
Hablar, por tanto, de Titulaciones, de reforma de Titulaciones o de nuevas Titulaciones, es entrar de lleno a hablar de las relaciones de la Universidad con la sociedad. Reactivarlas en algunos casos y profundizarlas en otros ha sido, también, aspecto clave de nuestro trabajo en estos cinco meses que llevamos de gestión, y no puedo sino sentirme satisfecho de la recepción que hemos tenido en todas y cada una de las instituciones —tanto públicas como privadas— con las que, bien este Rector, bien los miembros de su Equipo de Gobierno, se han encontrado.
La disposición mostrada por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, a través de la Dirección General de Universidades, merece todo nuestro agradecimiento y reconocimiento. El apoyo anunciado en materia de infraestructuras y equipamientos nos va a ayudar en el salto de calidad que pretendemos para este Campus y, en definitiva, para la Universidad.
De la misma manera, hemos encontrado todo el apoyo de la Diputación Provincial, con la que va a aumentar de una manera muy importante la mutua colaboración, y con los diferentes ayuntamientos de la Provincia. La experiencia de los recientes Cursos de Verano ha sido muy positiva, y clara demostración de la importancia de la relación de la Universidad con los ayuntamientos de su entorno.
Seguiremos profundizándola en el ámbito de estos cursos, a los que se sumarán iniciativas de cursos también en Otoño, y en otros terrenos: culturales, deportivos, de ventajas para los estudiantes como el del transporte, el del alojamiento, servicios de toda índole, ayudas y becas. La buena colaboración entre Universidad, ayuntamientos y ese ayuntamiento de ayuntamientos que es la Diputación tiene una importancia capital en el desarrollo universitario y, no lo olvidemos tampoco, en el día a día de los miembros de esta comunidad. En este sentido, especial hincapié hacemos en el Ayuntamiento de Almería, el municipio en el que nació, creció y seguirá creciendo esta Universidad. No se podría entender la historia de esta Universidad sin el apoyo que Ayuntamiento y Diputación le brindaron desde los mismos inicios del viejo Colegio Universitario. Gracias por esa apuesta de futuro que siempre tuvieron y que siguen mostrándonos.
Y capital es, hoy más que nunca, la colaboración con las fuerzas socioeconómicas. Tejido universitario, tejido empresarial y tejido sindical han de estar más unidos que nunca, porque más que nunca es la formación piedra angular del desarrollo: jamás en la historia pesó tanto el componente de la capacidad individual y profesional como en la Sociedad del Conocimiento en la que estamos inmersos.
La ampliación de la colaboración con Asempal, con la Cámara de Comercio y con diferentes empresarios e instituciones, que se concretarán en diversas iniciativas para la formación, la investigación y difusión de la Universidad de Almería; la puesta en marcha del Segundo Curso de Especialistas en Dirección de Empresa acordada con la Asociación de Empresarios del Mármol; los planes de inserción laboral, autoempleo, desarrollo de emprendedores y transferencia de conocimiento y resultados de la investigación; el acuerdo de formación en línea y de formación presencial en el que ya se trabaja con las fuerzas sindicales; o las conversaciones que estamos teniendo con Cajamar, la entidad financiera almeriense que tan importante espacio ha sabido abrirse en el panorama español, son algunas de las concreciones en este campo. Estamos convencidos de que vamos a seguir contando con la colaboración que Cajamar nos brindó desde el mismo momento de la creación de esta Universidad, con esa decidida y generosa apuesta por nuestro trabajo que tanto ha aportado no sólo a la Universidad de Almería en cuanto institución, sino a los miembros de la comunidad universitaria.
La interacción con el tejido empresarial y profesional es uno de los ejes imprescindibles para una Universidad moderna que quiera prestar su servicio a la sociedad. Contamos, para ello, con un apoyo de primer orden en nuestro Consejo Social y en la Fundación Mediterránea. El trabajo llevado a cabo por ambos ha sido ya de gran importancia para la Universidad, y las líneas de colaboración van a ser aún de mayor calado en este próximo futuro. Consejo Social y Fundación Mediterránea son puente imprescindible para el creciente acercamiento entre Universidad y tejido empresarial que ambos, universitarios y agentes económicos, necesitamos.
Contamos, además, para esta imprescindible relación que marcará nuestro futuro y el de nuestra tierra con un instrumento muy poderoso en la Corporación Tecnológica de Andalucía que la Junta de Andalucía tuvo el enorme acierto de crear hace apenas dos años, y de cuyo proyecto son parte esencial los departamentos y grupos de investigación universitarios. Quiero animar desde aquí al empresariado almeriense, un empresariado que ha dado más que serios ejemplos de modernidad, a explorar mano a mano con nuestra Universidad este enorme mundo que la Corporación Tecnológica nos ha abierto, así como a dotar del mayor de los contenidos al Centro Tecnológico de la Piedra y al Parque de Innovación y Tecnología de Almería, que ha de ser el gran referente europeo en agricultura intensiva en clima mediterráneo.
Del trabajo acompasado, de la colaboración generosa entre instituciones públicas, agentes socioeconómicos y Universidad depende buena parte del futuro de nuestra Provincia. Les agradezco, autoridades, representantes de los colectivos empresariales y sociales, la disposición de apoyo a la Universidad que están mostrando. Les aseguro que, por nuestra parte, dicha colaboración será todo lo profunda y activa que podamos. Los almerienses saben que lo que hagan por nuestra Universidad lo están haciendo por nuestra tierra a la que todos nos debemos.
La Universidad sabe bien cuál es su principal misión, la de servir a la sociedad. Lo sabe bien la Universidad como institución y lo saben perfectamente quienes conforman dicha Universidad, las personas que desde la docencia, desde la investigación, desde la administración y desde los servicios trabajan aquí todos los días, igual que lo saben los estudiantes que vienen a nuestras aulas. Es nuestra obligación como profesionales de la Universidad formarlos en este sentido, darles esa formación completa —científica, técnica y cívica, humanística, en suma— que caracteriza a nuestra institución desde siempre.
Las cifras, cualquier cifra, y los proyectos, cualquier proyecto, son inútiles si no se tiene en cuenta el componente humano, si no se tiene en cuenta a las personas. Hice uno de los dos ejes de mi campaña el de la necesidad de redefinir la Universidad de Almería como una Universidad de las personas y para las personas, y me reafirmo en ello. Dicha concepción forma parte de lo más profundo de mí mismo, de mis valores, y, lo que es más importante, de la lógica misma del mundo en que vivimos.
¿Podremos acaso alcanzar todas estas ambiciosas metas de las que estamos hablando si no creamos paralelamente las condiciones para que el personal docente e investigador pueda alcanzar las metas que se le demandan?
¿O para que el personal de Administración logre una Universidad que funcione al ritmo y con la calidad que exigen los tiempos?
¿O para que los estudiantes puedan acceder a una formación del siglo XXI?
Está claro que no. Obligación de cualquier equipo de gestión universitario es el de la dotación de servicios de primera categoría a todos los miembros de la comunidad universitaria, desde el más avanzado microscopio a la climatización de las aulas, desde la infraestructura tecnológica a un buen sistema de transporte al Campus, desde los equipamientos científicos a los culturales y a los deportivos.
La apuesta por la calidad y por la excelencia pasa, inexcusablemente, por la calidad y la excelencia de los servicios.
Difícilmente vamos a elevar la calidad de la enseñanza sin una buena Ordenación Docente de los Departamentos o sin una inteligente política de nuevas contrataciones, dos de los aspectos en los que nos hemos centrado desde nuestra toma de posesión; o sin los planes de formación e innovación que apoyen la renovación universitaria en curso, en los que ya trabajamos; o sin la estabilidad laboral de parte de ese colectivo, que va a ser uno de los objetivos prioritarios de este curso.
Difícilmente vamos a mejorar nuestros ya buenos resultados en el campo de la Investigación si no aumentamos el número de centros existentes, en la actualidad sólo uno; o si no abordamos la reorganización de Grupos de Investigación para hacerlos más competitivos e impulsamos a los de nueva creación; o si no disminuimos las trabas para los contratos de colaboración y servicios con empresas, a las que se va a reducir la retención con las que la UAL las grava.
Difícilmente vamos a contar con una administración y unos servicios modernos si no se dota al personal de los medios necesarios para ello; o si no se mejoran las condiciones de trabajo de este colectivo, como ya se está haciendo; o si no se profundiza en la comunicación con la representación sindical, como igualmente ya se ha hecho; o si no se negocia una RPT que defina y responda mejor a todas y cada una de las áreas, tareas y necesidades a las que esta Universidad, como servicios público de educación superior, tiene que atender. Es mi compromiso que así va a hacerse, que vamos a disponer en este curso de una nueva RPT que saldrá de una negociación leal y sincera con los trabajadores de la UAL.
Y difícilmente vamos a lograr ese aspecto fundamental de cualquier Universidad, la formación de los jóvenes que acuden a sus aulas, si no logramos que la enseñanza que reciben sea cada vez de mayor calidad y que los servicios de que dispongan sean cada vez más y cada vez mejores. Éste es otro de nuestros principales propósitos, a cuya consecución nos animan no sólo nuestras convicciones de siempre, sino también datos como el del aumento del número de matriculados con el que abordamos este curso. Tras unos años de disminución, es una más que magnífica noticia para la Universidad de Almería.
He afirmado repetidamente que los estudiantes son la razón de ser final de una Universidad, y de nuevo lo afirmo. Ayudarlos a que sean unos buenos profesionales y unos buenos ciudadanos es la mayor aportación que le hacemos a la sociedad. Sin buenos profesionales y sin ciudadanos responsables de poco sirve todo lo demás, porque, sin ellos, no habría quien supiera analizar unos datos y porque, sin ellos, no habría quien supiera convertir en progreso social los resultados de cualquier investigación.
Hemos dedicado a los estudiantes una parte importante del intenso trabajo realizado en esos últimos meses.
Hemos hecho un gran esfuerzo, y hay que seguir ampliándolo, para reforzar los canales de información, algo imprescindible, porque los estudiantes frecuentemente no conocen muchos de los servicios que la Universidad les ofrece, entre ellos uno tan importante como el Servicio de Empleo, uno de los orgullos de esta Universidad, un servicio que ha recibido la Mención de Calidad que lo acredita como de alta eficiencia, y se ha dado inicio al plan de Administración Electrónica, que facilitará todo el proceso administrativo y que estará culminado en dos años.
Hemos iniciado el proceso de climatización de espacios, entre ellos en la sala 24 horas de la Biblioteca.
Hemos puesto, a través de diversos convenios con instituciones públicas, las bases para una extensión de los programas de movilidad estudiantil, como el Erasmus.
Hemos negociado alternativas de cómoda financiación de los ordenadores portátiles para los alumnos y hemos encargado ya equipos para la Biblioteca que doblan los actualmente existentes en préstamo.
Hemos terminado las Pistas Polideportivas y el Pabellón Polideportivo, piscina cubierta incluida.
Hemos creado la demandada figura del Defensor Universitario, que ha recaído en uno de los más prestigiosos profesores de esta Universidad, el profesor Pulido.
Han sido, éstos, algunos de nuestros primeros pasos y por este camino vamos a seguir en este curso 2007/2008, que debe ser —y va a ser— el curso de la profundización de estas líneas de avance que acabo de comentar como balance de los cinco meses de gestión que lleva mi Equipo de Gobierno: el del aumento de la oferta de la movilidad estudiantil; el de la mejora en cuanto se refiere a la información sobre servicios a los estudiantes; el de la puesta en pie de una oferta cultural como la que Universidad debe tener y el del incremento de la deportiva; y el de dar los pasos necesarios para solucionar los principales problemas de transporte. En este sentido, se inicia ya en estos días la implantación de un sistema de utilización de bicicletas para ir y venir al Campus y, respecto a los autobuses, espero cerrar pronto un acuerdo con las instituciones implicadas para que el bonobús ofrezca las mismas ventajas a todos los estudiantes, residan en el municipio que residan, procedan de donde procedan.
Tengan por seguro los estudiantes de esta Universidad la implicación de este Rector y del Equipo de Gobierno que preside en sus justas aspiraciones y su disposición al diálogo sobre cuanto les preocupe y cuanto les afecte. Es más, los animo desde aquí a expresarse libremente, a plantearnos cuanto necesiten, a exigirnos cuanto crean justo exigir, algo que ha de estar siempre presente en el ser humano en cuanto ciudadano libre, y, si cabe, muy especialmente en los jóvenes universitarios, que tantas y tantas veces en la historia han sido el gran altavoz de la libertad.
Señor Director General de Universidades, dignísimas autoridades, representantes de los agentes socioeconómicos y de los colectivos sociales, señoras y señores, compañeras y compañeros de convivencia diaria en este Campus, no puedo concluir este mi primer discurso de Apertura de Curso como Rector sin agradecerle a toda la Comunidad Universitaria, y muy en especial a mis colaboradores, su trabajo y su esfuerzo. Sepan que, tras cinco meses, no puedo sino alabar la dedicación y el buen hacer de quienes me acompañan en la gestión diaria de esta Universidad y confío que en esa misma dirección seguiremos trabajando.
Y me van a permitir, para acabar, rendir homenaje a dos ilustres personajes de quienes se van a conmemorar este año sus centenarios, en un caso del nacimiento y en otro del fallecimiento, dos personajes con los que quiero simbolizar el espíritu que mueve a este equipo de Gobierno que me honro en presidir.
En pleno curso se conmemora el centenario del nacimiento de Simone de Beauvoir, una de las grandes intelectuales del siglo XX, una mujer cuya obra ayudó a una generación entera a tomar conciencia de una vergonzosa discriminación de sexo que, bastante mitigada ya en algunas zonas del mundo, aún hoy sigue vergonzosamente persistiendo.
Anuncié en mi programa electoral que iba a ser una de mis prioridades romper con esa inercia que mantenía nuestra Universidad en la anacrónica situación de no contar con ninguna mujer en su equipo de gobierno. El paso que hemos dado es grande en la composición de los diferentes órganos de dirección y gobierno de la Universidad.
A la obra de aquella gran mujer debemos avances como éste que acabo de comentar y avances como los que aún tenemos que dar. Le rendiremos homenaje a lo largo de este curso que empieza. Y le rendiremos día a día tributo con la profundización de este camino de igualdad que hemos iniciado en la Universidad de Almería hace cinco meses.
Y en pleno curso se conmemora el centenario del fallecimiento de Nicolás Salmerón y Alonso, el profesor e intelectual almeriense que llegó a la Presidencia de la Primera República y que es, desde entonces, paradigma de honradez, de liberalidad, de humanismo. Su ejemplo nos estimula a todos los almerienses, nos anima a luchar por la modernización y por el progreso, por una sociedad más culta y, por lo tanto, más abierta, como él hizo.
También a él rendiremos homenaje a lo largo de este curso que empieza. Y le rendiremos día a día tributo con nuestro trabajo sin desmayo, con ese ‘Yunques sonad, enmudeced, campanas’ con el que el poeta Antonio Machado nos enseñó a despedir a los maestros.
Muchas gracias.
Almería, a 5 de octubre de 2007
