Actividades para organizar en una tarde con amigos

Una reunión de amigos se plantea  como uno de los planes más atractivos para una tarde o noche. Después de una barbacoa, o quedando directamente para pasar un buen rato; quizás para una celebración… Las ocasiones son muy variadas. Pero, si lo planificamos bien, puede convertirse en una velada inolvidable. Sólo es cuestión de poner en marcha la imaginación y proponer algunos “clásicos”. Si los invitados ponen un poco de su parte, la diversión está asegurada: aquí van algunos planes que suelen resultar en la mayoría de ocasiones.

 Un Karaoke

Evidentemente, esto puede depender del talento que tenga cada uno para cantar… o, directamente, del pudor. Lo que está claro es que se puede pasar un rato bien divertido interpretando las canciones más famosas de nuestra historia. Eso sí, un aviso para navegantes: no todo el mundo sirve para ponerse en la piel de Nino Bravo (mejor empezar con algo más de humildad). A diferencia de otros tiempos, donde hacían falta sofisticados equipos, hoy, ya existen multitud de opciones más asequibles; entre ellas, la de las consolas de videojuegos con títulos específicos y uno o dos micrófonos. Otro Spoiler: cuidado con los duetos con nuestra pareja… pueden llevar al conflicto.

Los juegos de mesa

Un auténtico clásico que nunca pasa de moda. De hecho, parece estar viviendo un verdadero auge, con tiendas especializadas para estos entretenimientos. Desde los míticos juegos de cartas hasta las propuestas más modernas y elaboradas, que pueden incluir contenido multimedia. Todo ello pasando por algunos nombre propios, como el omnipresente Monopoly, que incluso ha inspirado tragaperras online gratis. Cierto es que no siempre todo el mundo está dispuesto al principio; pero, una vez el juego está en marcha y las reglas ya se conocen, la emoción de cada partida parece llevar, inevitablemente, a otra (ya sea por la diversión o por pura revancha).

Una yincana

Sorprende el buen rato que puede generar esta actividad entre los adultos. El secreto es prepararla bien. Se trata de elaborar una serie de pruebas competitivas (para resolver, normalmente, en equipos). Pueden mezclarse retos físicos, de habilidad, de conocimientos, … Los participantes acaban dándolo todo y mostrando más rivalidad de lo que se podía pensar al inicio. Es un tipo de entretenimiento que puede disfrutarse en cualquier momento, aunque por la mañana, antes de una merecida barbacoa, se convierte en un plan estupendo. Hay que tener en cuenta, de todas formas, que el organizador no suele participar y sólo actúa de árbitro.  

 Sesión de cine

Aunque no parezca tan común lo de reunirse para ver una película, en realidad, se puede convertir en todo un “planazo”. Especialmente, si elegimos bien el título. Ver con los amigos “Top Secret” o “Aterriza como puedas” garantiza, prácticamente, una tarde de risas. Claro que una buena sesión doble de suspense y terror también tiene su encanto. Todo dependerá de las preferencias de los asistentes y del tamaño en pulgadas de la televisión del anfitrión. Unas pizzas y algo de picar pueden amenizar la visualización del film. Un aviso: cuidado con los gustos cinéfilos de algunos amigos, porque nos puede caer un buen tostón de película, sin comerlo ni beberlo. 

  …. O una maratón de series

Quien dice cine, dice una buena serie. No es mala idea ponerse al día de los estrenos más actuales o de una producción que apasione a todo el grupo. De hecho, ver unos cuantos capítulos juntos puede ser una excusa perfecta para quedar de forma regular. Y, ahora, con las plataformas de streaming, se puede acceder a temporadas enteras, encadenando un capítulo tras otro. Lo complicado, a veces, será ponerse de acuerdo en cuál ver.

Un concurso de tapas

Sí, lo habéis oído bien. ¿Por qué no llevar la competitividad al terreno gastronómico? Se puede participar de forma individual o por parejas. Y la idea es aportar una creación mejor que la de los rivales, dejando salir el Ferrán Adriá que todos llevamos dentro. Para optimizar las cosas y no complicarle la vida a los anfitriones, lo mejor es traer el plato ya acabado o, en todo caso, para darle el toque final allí mismo. Claro que, si lo que nos gusta es enfrentarnos en la propia cocina, al más puro estilo “Master Chef”, y al dueño no le importa, pues adelante.