domingo 24/10/21

El dueño de Cala San Pedro aprovecha el coronavirus para animar al desalojo que no consigue vía judicial

 

TELEPRNSA.- La jugada ha sido realmente original, y ha consistido en utilizar la crisis del coronavirus para hacer un llamamiento sobre la situación de libertad de movimiento de los ocupas de Cala San Pedro. Una foto publicada en redes sociales y recogida por un medio de comunicación ha encendido la chispa para inducir a un desalojo que el propietario de la finca desde el año 2.000, Daniel Serrano Chornet, pretende insistentemente pero que ninguna de las decenas de acciones judiciales interpuestas ha conseguido.

La supuesta desobediencia al decreto de confinamiento del último asentamiento hippie del Parque Natural de Cabo de Gata Níjar es un asunto de difícil solución en cuanto que los afectados viven en sus furgonetas, cuevas o chabolas que han fabricado con materiales de la zona. Por otro lado, su confinamiento está prácticamente garantizando por el factor natural de la incomunicación del paraje,  así como el muy difícil acceso a la cala que ahora se ve reforzada por la prohibición de circulación.

El propietario del paraje, Daniel Serrano Chornet, es un industrial del metal retirado. Compró el idílico paraje del Parque Natural por 90.000 euros en una subasta sin que la Junta de Andalucía hiciese valer su derecho preferencial. El post que ha generado cierto revuelo fue colgado el paso 17 de marzo, miércoles, y consiste en una imagen del aparcamiento del asentamiento nómada. Hasta ayer la publicación apenas tenía unas 20 interacciones en su perfil de Facebook, el doble de las que habitualmente cosecha el empresario en su perfil, y contando ya con la publicación en un medio de comunicación local esa misma imagen con una aclaratoria percepción del paisaje: "la foto no hace justicia aquello parece un campamento de gitanos".

Serrano mantiene desde hace 20 años una tensa situación con la Junta de Andalucía, competente en el paraje declarado Bién de Interés Cultural, y en el que éste pidió construir un resort turístico de dos estrellas que le fue denegado. Posteriormente fue sancionado por llevar a cabo una plantación ilegal de 4 hectáreas de olivos en el paraje El Ricardillo, en el camino de la mítica cala. En este mismo entorno presentó un proyecto de alojamiento turístico para el que Medio Ambiente abrió un proceso de alegaciones al que las asociaciones proteccionista del Parque Natural se presentaron en tromba. A su favor tiene una sentencia judicial que obliga a la Junta al mantenimiento del BIC y sobre la que la administración andaluza no se pronuncia.

La crisis del coronavirus ha generado un nuevo escenario que puede aportar a Serrano Chornet una oportunidad única para deshacerse de los ocupas que llevan allí instalados varias décadas. El asentamiento es anterior a la compra de la finca que éste llevó a cabo en el año 2000 y en la que se incluye el castillo ya en ruinas, pero no parece que tanto Junta de Andalucía, competente por ser bien protegido y parque natural, ni Gobierno de España, como mando único en la crisis y competente en el dominio público, sitúen en estos momentos Cala de San Pedro y su colonia hippie entre las prioridades de actuación.

 

 

 

 

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