Tiempos de diálogo
Elena Torres, teleprensa.com Almería
Mariano Rajoy ha iniciado el camino para repetir como presidente del Gobierno, una vez garantizada la abstención del PSOE, en su línea. Nos ha ahorrado, eso si, un discurso largo, ya sabemos de sus perezas, y tal vez consciente de que ya somos muy pocos los que aún escuchamos las intervenciones que nos lanzan desde la tribuna. Prácticamente se ha dedicado a apelar a la responsabilidad de todos para que no se repitan elecciones, dado lo cansado que se encuentra el ciudadano, y por la ‘necesidad’ de arrancar cuando antes un mandato que ya lleva un año de retraso y puede ‘paralizar’ nuestra economía.
Como no hay un programa claro, ya que todo va a tener que ser pactado, ha sido práctico y apenas ha aventurado cual será el camino de estos próximos ¿cuatro años?, así que su mensaje se ha centrado en apelar al diálogo como la clave del ‘éxito’ de esta legislatura. Claro que resulta francamente difícil creer a un presidente del Gobierno que durante todo el tiempo que ha estado al frente del Ejecutivo ha prescindido de buscar acuerdos a la hora de tomar decisiones. Y no sólo me refiero a los cuatro años que ha podido gobernar con una mayoría absoluta asfixiante sino también a este último año en el que se ha molestado bastante poco por encontrar respaldos. Rajoy será investido presidente no por méritos propios, la mayoría de la Cámara lo rechaza, sino por puro desgaste de otras fuerzas que durante este periodo se han ido deteriorando.
Así que es difícil creerle cuando dice aquello de que pondrá ‘todo su empeño’ en alcanzar acuerdos sobre los grandes temas de España, entre los que incluye Cataluña, una comunidad a la que escuchó más bien nada antes de que sus dirigentes estallaran.
Con estos antecedentes de diálogo, su autocomplacencia sobre lo ‘logrado’ incluso en el campo de la corrupción y su propuesta de seguir por este camino abren poco las puertas a ‘grandes cambios’ como algunos prometen desde la ‘oposición’.
La sesión de investidura, no obstante, aún guarda algunas sorpresas y es saber si finalmente el PSOE irá como una piña con la abstención o habrá quien disienta y en ese caso cuántos serán y que consecuencias les acarreará. Los socialistas tampoco parecen dispuestos a escuchar a quienes no comparten tener que dar un ‘respaldo’ tan abultado a Mariano Rajoy con la abstención de todos sus diputados. Aunque los tiempos llaman al diálogo nadie parece querer ponerlo en práctica.