Políticos de bajo perfil

Elena Torres. Periodista

Después de 'todas las explicaciones' que el presidente del Partido Popular, Gabriel Amat, dio en el pleno de Roquetas de Mar, donde es alcalde, sobre el caso Hispano Almería y la presunta financiación irregular de su partido, estaba cantado que en la Diputación de Almería, de la que es presidente, no nos iba a desvelar grandes asuntos. Pero en un desprecio casi absoluto por una oposición que debe entender siente 'muy poca confianza' hacia su persona, ni siquiera se ha molestado en negar nada. Únicamente se ha ceñido a exponer el único punto del día que el PSOE le ha obligado a llevar a pleno y desestimar, por verbigracia de su aplastante mayoría absoluta, la comisión de investigación que le reclamaban desde la oposición.

Hay que reconocer que el PP se supera. Es único para crear ambiente, -recuérdese el folletín que nos dedicaron con el caso asesores de Diputación, en el que se vertieron más mentiras que verdades, pero duró semanas, o la manera en que nos alimentan día a día el caso de los ERE en Andalucía-, y finiquitar de un plumazo cualquier duda que se plantee sobre su forma de obrar. Están por encima del bien y del mal. Y como tal hoy han arremetido contra la oposición no con verborrea, de la que abunda cuando critican al contrario, sino con un único argumento que además, no se han molestado ni en repetir mucho: aquí tiene la oposición todos los expedientes de contratación a su disposición, no tenemos nada que tapar. De esta manera velada, el PP da a entender que PSOE e IU no hacen su trabajo de control al gobierno y se limitan a reproducir lo que sale en los medios que, a su juicio, no es cierto, como le pasa a Montoro con la Agencia Tributaria. (Los medios siempre hemos sido un buen blanco para políticos de poca monta). Pero no contento con ello, Amat va más allá y 'sin nombrar a nadie' desliza un 'cuando vean estos expedientes tal vez alguien salga trasquilado'. Lamentable.

Estos políticos de bajo perfil, escuetos en verbo que mal encarrilan las frases, están haciendo un flaco favor a la democracia. Los ciudadanos merecemos un mejor trato. Amat se equivoca cuando cree que son sólo sus rivales políticos quienes reciben la información que él lanza. Somos los ciudadanos quienes asistimos atónitos a estos dimes y diretes, a estos 'cállate tu que yo se más', y quienes estamos más que hartos de verdades a medias y veladas denuncias. O hablan claro o váyanse ya todos. A quien hay que rendir cuentas es al ciudadano y si Amat ha detectado algo que pone en entredicho la actuación de alguien de la oposición no debe callarlo. Es su obligación hacerlo o sino reprimir comentarios vanos.