Optimismo que roza el insulto
Elena Torres, teleprensa.com Almería
Es curioso el optimismo que embarga a quien gobierna para minimizar, cuando no ignorar, cualquier problema sobre el que debiera dar una respuesta y no lo hace o no con los resultados más satisfactorios.
Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa hablan de reducción de paro, sin embargo, ésta no cuenta con la bendición de casi nadie que ve unas cifras pobres tras las cuales se esconden unas condiciones precarias, con un aumento de contratos por horas y, sobre todo, que esa reducción más que a ‘políticas activas de empleo’ se debe a que ha menguado la población activa. La crisis ha sido tan larga en el tiempo que muchos ni confían en el sistema para encontrar trabajo. Pues bien, ante esta situación, lo único que se le ocurre al presidente del Gobierno, el popular Mariano Rajoy, es decir que ‘los datos son muy buenos, pero lo importante es seguir a esta velocidad de crucero’. Imagino que la frase hay que encuadrarla en vísperas de unas elecciones generales en las que se juega mucho, pero la exagerada respuesta del todavía presidente y suponemos que candidato del PP a las generales roza el insulto al ciudadano.
Días pasados tenía una actitud muy parecida el alcalde de Almería cuando trataba de exculparse de cualquier problema que sigue teniendo esta ciudad cada vez que llueve con cierta potencia, aunque sólo sean dos horas. Así, utilizaba el símil del grifo o el cubo de agua para explicar como se puede desbordar el lavabo. Y sí, es cierto que llovió en muy poco tiempo con demasiada intensidad pero no es menos cierto que los problemas se repiten siempre en los mismos puntos y con una virulencia que parece imposible creer que con alguna actuación municipal no podrían reducirse considerablemente esas consecuencias.
De la jornada hubo, sobre todo, un hecho que aunque se vendió como una heroicidad entraña en el fondo toda una temeridad. Y me refiero al padre y el niño que fueron rescatados del subterráneo de La Goleta. La cosa terminó bien pero podría haber sido dramática y todo apunta a que algo falló. Lo que está claro es que si con dos gotas de agua se inunda ese subterráneo, no les quiero ni contar lo que sucede con una tromba. Pues eso, que el cruce se tendría que haber cerrado desde el minuto cero y aún nadie ha explicado como es posible que se permitiera el paso y si no hay detrás de ello un fallo en el protocolo de seguridad. Pero claro, según el alcalde, que nos radió por twitter el ‘minuto a minuto’ de la mañana, los servicios municipales demostraron su valía, la concejal de Alcaldía estuvo alerta sobre todo lo acontecido y muchos almerienses ‘fastidiando’ por las redes con fotos antiguas de riadas que nada tenían que ver con lo acontecido esa mañana.