La receta, más democracia
Elena Torres, teleprensa. es Almería
Ahora le preocupa al PP que los ciudadanos de este país no hayan acudido a votar. Ahora que su resultado les resulta poco aceptable, -porque están muy satisfechos con ser los más votados a pesar de las estrecheces, hasta ahí podríamos llegar-, caen en la cuenta de que tal vez estaban confundidos con aquello de que era mejor no llamar a la participación por si despertaban a los inconformistas y los mandaban a la oposición, -como de hecho ha ocurrido si sumamos los escaños de todos los partidos de izquierdas-. Pero seguramente no. Probablemente si hubiera acudido más gente a votar ni siquiera hubieran logrado ser la fuerza más votada.
El panorama ha cambiado y mucho, les guste o no. Y no está muy claro que todos lo hayan entendido muy bien. El PP menosprecia el nada desdeñable pulso que ha echado al sistema Podemos. Nadie nunca hubiera ni soñado sacar cinco escaños en unos primeros comicios con sólo cuatro meses de trabajo como partido, posiblemente por debajo hay mucho más. Con considerarlos frikis, demagogos, populistas… y aventurar que unos resultados como éstos no se obtendrán en unos comicios generales o locales tienen bastante. Esta es una manera de expresar el temor que padecen ante la irrupción de esta fuerza, la otra la han argumentado abiertamente, cuando se extrañan de que en España uno se alarme porque gane la extrema derecha en Francia y no lo haga cuando aquí gana la extrema izquierda.
En el PSOE se ha sido bastante más respetuoso con el resultado electoral, sabedores de que mucho del voto de Podemos les ha podido dar la gloria a ellos en otro momento. Por eso, es difícil de entender que no tomen como ejemplo a esta formación para tratar de introducir algunas sanas mejoras que algunos ya están defendiendo dentro de la formación. Las voces críticas de Carme Chacón o Eduardo Madina que reclaman primarias o la elección del secretario del partido dando el voto a los militantes y no sólo a unos pocos ‘privilegiados’ se entienden ahora más que nunca.
En realidad, el ciudadano lo que reclama es más democracia y una depuración de cargos públicos, de todos los que lleven en un puesto más tiempo del razonable pero especialmente de aquellos sobre los que planea la sombra de la sospecha, porque desgraciadamente en este país hay demasiado ladrón de guante blanco que no siempre resulta condenado. Pero ello no pasa desapercibido para el votante que ya está harto del desprecio con el que le trata una clase política que parece sólo mirar por sus intereses.