lunes 25/1/21
Elena Torres, teleprensa.com

Gestión de pandemias

Supongo que ahora deberíamos preguntar al gobierno de la Junta de Andalucía que le está pasando para el desmadre de datos que está teniendo que soportar en esta segunda ola de la pandemia, después de escuchar a su portavoz Elías Bendodo como sacaba pecho “por la buena gestión” cuando todo se desencadenó porque, efectivamente, esta comunidad no sufrió el azote del covid-19 con la misma virulencia que en otras regiones. 

Es más, ahora que parece que los contagios y hospitalizaciones empiezan a descender por el resto del país, en Andalucía y por supuesto Almería, las cifras no dan respiro y prueba de ello son las declaraciones de nuestras autoridades locales en las que se detecta cierta alarma.

A estas alturas de la pandemia, creo que cada vez somos más los que menos entendemos el comportamiento de este virus. Si en la primera ola, en Almería era difícil conocer a alguien que hubiera tenido contacto con un positivo, en esta segunda, el que más el que menos conoce más de un caso y, en general, con resultados favorables que tal vez nos han dado también cierta ‘confianza’ en el nuevo entorno en el que nos movemos… Aunque esto ha sido hasta ahora, porque estamos entrando en otro bucle del que pronto sabremos que resultados arroja pero que, de entrada, nos empieza a asustar.

Lo que está claro es que la gestión de esta pandemia no iba tanto de hacer recuento de positivos como de prever y preparar nuestro sistema sanitario para lo que pueda suceder y en esto punto, todo hace más bien aguas. Ni la atención primaria está funcionando, -ni presencial ni por teléfono hay manera de poder contactar-, ni el seguimiento de los positivos es correcto, -se abandona a su suerte al enfermo salvo que haya recaída y no se comprueba que es negativo antes de levantarle el confinamiento-, ni funcionan los rastreadores, -no se trabaja sobre el entorno del contagiado para evitar propagación-, y a los cribados acuden la mitad de los invitados… y no sabemos muy bien a que conclusiones nos llevan. Para hacer cribados sí tenemos recursos pero no para pcr con los que acreditar que un positivo ya no lo es.

 Saldremos de ésta, no tengo ninguna duda, pero más por el espíritu de supervivencia que alberga el ser humano que por la acción política en la gestión de esta pandemia. Sólo espero que, si como se nos avanza, en unos meses contamos con vacuna que al menos proteja a la población más vulnerable, el Gobierno andaluz esté ya trabajando en buscar las dosis que se necesitan y en identificar a los colectivos prioritarios. Y a ver si podemos pasar página.

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