Fruit Attraction y Expo Agro
Elena Torres. Periodista
Aunque el cuerpo pide hablar del PP y de su más que probable financiación irregular, también aquí en Almería, -esto de los sobres se ve que está más extendido de lo que uno cree-, prefiero no precipitarme y esperar cuando menos al final del día, pues según el alcalde de la capital, Luis Rogelio Rodríguez Comendador, éste es aún muy largo. Confío poco de cualquier manera en que me vaya a sorprender mucho la jornada, tras ver el escueto comunicado de manual de estilo popular, ese según el cual uno debe responder con aquello de ‘esto es una campaña de desprestigio orquestada’, cada vez que se les pilla en ‘fuera de juego’.
Como de este tema aún se hablará algún día más, -tampoco creo que muchos más, esto no es un ERE contra el PSOE sino una financiación irregular contra el PP, ojo-, prefiero no demorarme en hacer alguna reflexión que me inquieta una vez finalizada la feria Fruit Attraction.
Fepex valoraba a finales de la pasada semana esta ‘cita clave para la distribución europea’, según sus propios términos, con un crecimiento del 13% en la participación empresarial, y un aumento de un 27% en visitas profesionales. En apenas cinco ediciones ya ha adquirido el rango de ‘gran apuesta de futuro para el sector hortofrutícola internacional’. Y aunque me alegro de que así sea , más aún en tiempos de crisis como los que aún atravesamos, y de que el sector haya hecho negocio y los representantes de Almería que allí han acudido hayan venido con un tarjetero repleto para seguir abriendo mercados, siento nostalgia.
Por suerte o desgracia, Expo Agro ha estado ligado a mi profesión periodística prácticamente desde el minuto cero. He visto como cada año se cambiaba de improvisado recinto, como se trabajaba codo con codo por consolidar un evento que se entendía importante para el sector, que empujaba del carro, hasta que llegó el Palacio de Congresos y aquello se celebró como un gran hito: recinto estable, instalaciones de lujo… el no va más. Veintisiete ediciones ha cumplido ya la feria de Almería y tengo la impresión de que le han comido la tostada. Ha pasado a ser bianual, - pero lo que funciona ya se ve que tiene empuje para celebrarse todos los años-, y casi mientras mejora y se asienta una feria hortofrutícola en Madrid se descoyunta un proyecto paralelo y con más solera en la ‘huerta de Europa’. Es curioso, además, que el concepto de la capital se base en la producción. La feria almeriense, sin embargo, parece haber avanzado al margen de las necesidades del sector y más pensando en otros intereses, también políticos.