Fisuras a izquierda y derecha
Elena Torres, teleprensa.com Almería
Tras la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre intención de voto que termina por dar un espaldarazo definitivo a Podemos hasta situarlo en primer lugar en voto directo, -en segundo, por detrás del PP pero con una diferencia de poco más de tres puntos-, todos han empezado a mirar hacia la izquierda. Una izquierda que vive momentos contradictorios ya que si bien por un lado se siente fuerte con esa irrupción del nuevo partido, por otro, se debilita a través de las siglas tradicionales, léase PSOE e IU.
A pesar de los cambios en su ejecutiva y de ser el líder nacional mejor valorado, la fuerza de Pedro Sánchez no termina por remontar las horas bajas dejadas por Alfredo Pérez Rubalcaba. Tal vez Andalucía de un respiro que les permita mirar con otros ojos hacia las generales, pero de momento las encuestas que se publican no les dan tregua. Sospecho que fotografías al lado del PP tampoco va a ayudar mucho al PSOE a coger mejor posición.
Izquierda Unida tiene aún peor expectativa si cabe. Después de los últimos comicios que les permitían aventurar una mejora, la coalición de izquierdas no encuentra un ‘sitio honroso’ en las encuestas y es muy probable que ello se deba también a su falta de definición. Las continuas llamadas a la convergencia parecen más una entrega de sus dirigentes a la marca Podemos y por tanto una cesión de su espacio que no terminan de reclamar con convicción. Episodios como el de Tania Sánchez, que deja las siglas después de ganar un proceso de primarias para encabezar lista por Madrid, terminan por hundir un poco más si cabe a la coalición.
Aunque todos parecen poner el foco a este lado, como una gran catástrofe que se avecina, lo cierto es que en momentos determinados, en principio, unos y otros podrían confluir para permitir la gobernabilidad.
A mi juicio si la encuesta del CIS nos dice algo claro, además de anunciar el fin del bipartidismo, es que por la derecha también se abren grandes fisuras. Por un lado nos anuncia que el PP está en sus horas más bajas, pierde muchas posiciones, pero además se queda sin recambio. La encuesta señala que la horquilla de edad más joven no se fija en estas siglas; da la espalda a este partido con el que no se siente identificado y eso es un grave problema porque significa también que no hay perspectiva de futuro. Los jóvenes si no se identifican con la izquierda se fijan en otras formaciones como Ciudadanos o UPyD y es precisamente por aquí por donde puede terminar de fragmentarse la derecha española hasta ahora tan bien ‘enseñada’.