En busca de la abstención

Elena Torres, teleprensa.es Almería

La campaña electoral está a punto de arrancar. Todo indica que ésta va a ser la más insulsa de la democracia. Aunque haya subidas de tono, propias de los partidos en vísperas de los comicios, la sensación a priori es que la abstención va a ser tan alta que parece no merecerles la pena ni el esfuerzo de salir a la calle a por el voto.

En esta ocasión, además, el ciudadano acude a votar en exclusiva unas elecciones al Parlamento Europeo. En otras citas se ha intentado hacerlas coincidir con comicios más cercanos, -municipales, autonómicos o generales-, para que la fuerza de estos últimos repercutiera en un ámbito en el que el ciudadano se siente lejos. 

La profunda crisis económica vivida, en donde se ha visto la importancia de una Europa que manda sobre sus países miembros más de lo que éstos quisieran en algunos momentos, podría llevarnos a pensar que todos estamos muy concienciados al respecto pero a priori nada hace sospechar que la gente vaya a salir a la calle en masa para emitir su voto el día 25. Es más, algunos nos hemos quedado muy tocados a lo largo de este tiempo porque no parece tanto que las imposiciones procedan de Europa en su conjunto sino más bien al contrario todo nos lleva a pensar que emanan de determinados políticos con un fuerte peso e influencia  en el resto. De cualquier manera, nadie duda de que estando dentro de Europa se hace necesario estar bien representado porque su influencia a la hora de que el gobierno de un país tome decisiones dentro del mismo es más que incuestionable.

Sin embargo, no creo que esto llegue a la mayoría de ciudadanos. De entrada, los recortes de los partidos les ha llevado a prescindir incluso de cartelería. Las campañas tradicionales de mítines con primeras figuras se están acabando porque cada vez atraen a menos público y menos aún lo va a hacer un discurso sobre Europa. Parece que los encuentros más bien se están planteando en petit comité y para alentar a los propios.

En Andalucía, el líder del PP anda más preocupado en darse a conocer por si se adelantan las autonómicas que en mandar mensajes europeístas e incluso el PSOE en Almería convoca reuniones con alcaldes y portavoces para enseñarles como ‘vender’ la gestión de la Junta. Es decir que todos parecen enfrascados en sus tareas cotidianas a dos semanas del encuentro con las urnas. 

Por no conocer, no se conoce a estas alturas casi ni a los candidatos salvo los cabezas de lista y ni siquiera de todas las formaciones. En definitiva, el desinterés está siendo tan fuerte por parte de los partidos que si ni ellos se van a esmerar en presentar sus credenciales, difícil lo va a tener el ciudadano para dar el paso de preocuparse por un aspecto, la política, que tan poco parece le interesa como demuestra una y otra encuesta desde hace ya varios años. La llamada desafección política puede que se visualice con especial rigor en estas elecciones. 

Y todo ello, mucho me temo que a quien más va a beneficiar va a ser a quien más poder tiene en este momento que es quien menos ha hecho y más preocupado parece por alimentar esa abstención. Y es que al PP parece haberle gustado demasiado las mayorías silenciosas.