domingo. 16.06.2024

"Hoy no podemos vivir en la Iglesia como si estuviéramos en otra época ni el mundo que nos rodea es como hace unas décadas", afirma

VALÈNCIA, 14 (EUROPA PRESS)

El arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, ha dirigido su primera Carta pastoral a la diócesis, con el título 'Una Iglesia esperanzada', en castellano y valenciano en el mismo volumen, que desde este miércoles llegará a parroquias y entidades católicas y que, además, podrá ser descargada en la página de web de la diócesis.

"Benvolguts germans en Crist: Després d'haver passat més d'un any des de l'inici del meu ministeri com a arquebisbe de València, el començament de la quaresma del 2024, en el qual ens estem preparant per a la celebració del jubileu de l'any 2025, és una bona ocasió per a dirigir-me a tots els que vos sentiu membres de la nostra església diocesana per a compartir amb vosaltres algunes reflexions sobre el moment eclesial que estem vivint i l'horitzó cap al qual crec que hem de caminar. Desitge que estes paraules ens ajuden a créixer en l'esperit de comunió i, d'esta manera, puguem afrontar amb esperança els desafiaments que tenim en estos moments per a continuar anunciant l'Evangeli".

Así comienza la Carta del prelado, que reflexiona sobre la relación de la Iglesia con el mundo actual. El arzobispo señala que hay "motivos para la esperanza, porque la Iglesia es una realidad viva".

Haciendo referencia a las visitas que ha realizado a parroquias y las celebraciones de carácter festivo, los encuentros con movimientos y grupos con laicos comprometidos, el Arzobispo asegura que todo ello "me ha ayudado a redescubrir la gran vitalidad que hay en nuestra diócesis".

Por ello, monseñor Benavent invita a no instalarse en "el pesimismo o en la desesperanza" y a saber "dar gracias a Dios "siempre y en todo lugar" por toda la riqueza de vida cristiana que hay entre nosotros".

En su carta, alude a las dificultades y preocupaciones en el contexto cultural actual, en el que los interrogantes sobre Dios no tienen relevancia social. Precisamente, esa "imagen de Iglesia, que muchos de nuestros contemporáneos tienen, justificada o injustificadamente, ha provocado en amplios sectores de nuestra sociedad un distanciamiento y una desconfianza frente a ella como el "lugar de la verdad" acerca de Dios y de las propias opciones de vida. El proceso de transmisión de la fe se ha roto, tal vez porque confiábamos demasiado en la fuerza de la cultura cristiana que impregnaba la vida de nuestra sociedad.

En ese sentido, el arzobispo asegura también que "la vida sacramental ha entrado en crisis y la religiosidad popular, que puede predisponer el corazón para el encuentro con Dios y, de este modo, ayudar a la evangelización, a menudo es valorada únicamente por su dimensión cultural, es vivida superficialmente y, en algunas ocasiones, también presenta signos de debilidad".

Ante ello, "nos hemos de revisar constantemente e interrogarnos sobre el modo de hacer las cosas, el lenguaje que utilizamos, la oportunidad de nuestras iniciativas, y los caminos más adecuados para conectar con nuestro mundo", afirma.

De esta manera, "ante los retos que tenemos actualmente en la Iglesia en orden al anuncio del Evangelio, y que nos interpelan a todos, es necesaria una actitud de discernimiento para encontrar los caminos para que el mensaje cristiano sea significativo para nuestro mundo".

"Hoy no podemos vivir en la Iglesia como si estuviéramos en otra época ni el mundo que nos rodea es como hace unas décadas": "situaciones personales que hace unos años eran vistas como casos excepcionales ahora las aceptan culturalmente amplios sectores de nuestra sociedad, y muchas personas las han integrado con toda naturalidad en sus vidas personales. La conversión pastoral nos pide vivir en la Iglesia desde una opción evangelizadora, desde la actitud de que cada persona que hoy se acerca a la Iglesia y entra en relación con ella es una oportunidad para la evangelización".

FAMILIA, ESCUELA Y PARROQUIA Para Benavent, la conversión pastoral debe llevar a buscar nuevos caminos para la transmisión de la fe" y recuerda que "desde hace unas décadas estamos viviendo en la Iglesia una situación en la que las instituciones básicas que eran unos instrumentos eficaces para la transmisión de la fe (familia, escuela y parroquia), ya no cumplen esa función en la mayoría de los casos".

La familia "es una institución valorada por los jóvenes, pero más como un ámbito en el que se cubren las necesidades afectivas que como un referente para configurar los valores o las ideas desde los que orientar la vida"

La escuela, en una sociedad pluralista como la nuestra, "vive de una concepción de la educación como instrucción o transmisión de saberes en la que los modelos éticos o antropológicos están cada vez más ausentes". Y la parroquia y las otras instituciones eclesiales "son víctimas de la desconfianza hacia la Iglesia que se ha instalado en grandes sectores de nuestra sociedad".

"De un modelo de transmisión de la fe por herencia familiar o por el peso institucional que tenían la escuela y la parroquia, ahora hemos pasado a un modelo testimonial. El excesivo peso institucional, que en épocas pasadas era una ventaja en orden a la eficacia de la transmisión de la fe, hoy parece haberse convertido en un obstáculo", hace notar.

Y agrega: "No podemos olvidar que, a pesar de la gran pluralidad de realidades eclesiales y de grupos que existen en la actualidad, la parroquia continúa siendo para la gran mayoría de bautizados en referente fundamental para su vida de fe".

Y recuerda que "todas las otras realidades eclesiales, métodos de evangelización, movimientos y grupos, etc. son constructores de Iglesia si sirven a la revitalización de la vida de las parroquias y comunidades cristianas". "Solo así enriquecen a todos y se evita la tentación de la auto referencialidad", apunta.

Igualmente, en su carta, el religioso hace referencia al Jubileo de 2025 convocado por el papa Francisco, "un acontecimiento en la Iglesia que puede ser un momento de renovación eclesial y de conversión personal".

Por último, el titular de la Archidiócesis valentina pone a "María, como modelo y Madre de la Iglesia", en la que "los cristianos somos conscientes de que hemos sido precedidos por una gran cantidad de testigos de la fe que se han mantenido fieles a la llamada del Señor".

Benavent llama a "una Iglesia esperanzada" en su primera carta pastoral, en castellano...
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