sábado. 20.04.2024

Las autoridades piden una alta participación ante lo que supone un plebiscito sobre su popularidad y la previsible victoria de los conservadores

MADRID, 1 (EUROPA PRESS)

Los colegios electorales de Irán han abierto este viernes por la mañana para la celebración de unas elecciones legislativas y a la Asamblea de Expertos, lo que supone la primera votación tras las masivas protestas desencadenadas en 2022 a raíz de la muerte bajo custodia de Mahsa Amini y en medio de los llamamientos al boicot por parte de sectores de la oposición.

Los datos publicados por el Ministerio del Interior reflejan que cerca de 15.200 candidatos han recibido 'luz verde' para competir por 290 escaños en el Parlamento, una cifra que supone un récord desde el éxito de la Revolución Islámica de 1979 y que supone el doble de los candidatos en 2020.

Asimismo, alrededor de 150 personas se disputarán los 88 puestos en liza en la Asamblea de Expertos, un organismo encargado de supervisar las actividades del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei. Los candidatos a sendas votaciones han tenido que pasar previamente por el filtro del Consejo de Guardianes, integrado por doce personas nombradas directamente por el líder supremo.

Entre las candidaturas a la Asamblea Consultiva Islámica --el Parlamento, también conocido como Majlis-- figuran más de 1.700 mujeres, cifra que supone más del doble de las que concurrieron a las urnas en 2020, de las que salió un órgano legislativo dominado por los perfiles conservadores de línea dura. El organismo tiene unas competencias limitadas, pues sus decisiones deben ser aprobadas posteriormente por el propio Consejo de Guardianes.

Entre las candidaturas a la Asamblea de Expertos figura la del presidente del país, el ultraconservador Ebrahim Raisi, quien ocupa un puesto en este organismo desde 2016. Por contra, el expresidente Hasán Rohani, de perfil moderado y quien ocupó el cargo durante dos mandatos entre 2013 y 2021, ha quedado excluido después de que su candidatura fuera rechazada por el Consejo de Guardianes, sin que hayan trascendido los motivos.

El papel de la Asamblea de Expertos --encabezada por el ultraconservador Ahmad Jannati, de 97 años-- podría tener una gran relevancia durante su próximo mandato de ocho años, ya que Jamenei --que lleva más de tres décadas en el poder-- tiene 84 años, por lo que es posible que el organismo tenga que elegir a su sucesor durante el periodo que se abre tras los comicios.

BREVE CAMPAÑA ELECTORAL

La campaña electoral arrancó el 22 de febrero y concluyó el jueves, en medio de los llamamientos de Jamenei para una alta participación en la votación, que describió como "el principal pilar de la República Islámica". "La forma de reformar el país es a través de las elecciones", defendió en un discurso dado el 18 de febrero.

El líder supremo de Irán llegó a afirmar en enero que "cualquiera que se oponga a las elecciones se opone a la República Islámica y al islam", mientras que el miércoles hizo un llamamiento a una participación "masiva" y arguyó que "Estados Unidos la mayoría de los europeos y los malignos sionistas" tienen "miedo" a "la participación del pueblo de Irán en las elecciones".

Así criticó los llamamientos a un boicot y destacó que "desafortunadamente, hay gente que expresa sus dudas hacia las elecciones y anima a no participar en ellas". "Creo que esta gente debería pensar un poco", dijo, antes de abundar en que "las elecciones deben ser vistas desde la perspectiva de la seguridad nacional".

El Gobierno espera una alta participación para refrendar por esta vía la popularidad de las autoridades, especialmente tras el aumento de la represión en las movilizaciones por la muerte de Amini, la grave crisis económica y el contexto en la región por el conflicto en Gaza tras los ataques perpetrados el 7 de octubre por Hamás contra Israel.

La muerte de Amini, detenida en Teherán por supuestamente llevar mal puesto el velo, desencadenó unas protestas que derivaron en el mayor desafío en los últimos años a la República Islámica, que respondió con una intensa represión que dejó cerca de 500 muertos, según ONG, y un repunte de los recortes a la libertad de la población, especialmente las mujeres.

De hecho, la oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos tildó en septiembre de 2023 de "represiva y humillante" la reforma aprobada por el Parlamento endureciendo los castigos a quienes incumplan el estricto código de vestimenta, al tiempo que recalcó que viola "de forma flagrante" el Derecho Internacional.

LLAMAMIENTOS AL BOICOT

Ante esta situación, la Premio Nobel de la Paz Narges Mohamadi publicó recientemente desde prisión una carta en la que dijo que "la República Islámica merece sanciones nacionales y una condena global" y sostuvo que el boicot "no es sólo una necesidad política, sino un deber moral".

"Boicotear las elecciones bajo un régimen religioso despótico no es un acto político, sino una obligación moral para los iraníes amantes de la libertad y que buscan justicia", dijo, según un comunicado publicado a través de su cuenta en Instagram, gestionada por su entorno.

Así, resaltó que "una transición del régimen religioso despótico es una demanda nacional y la única vía para la supervivencia de Irán, los iraníes y la humanidad", antes de asegurar en que "Irán está gobernado por un régimen totalitario e ideológico que está en guerra con su pueblo en todo momento y lugar".

Mohamadi se sumó a cerca de 300 figuras políticas, sociales y culturales que denunciaron las elecciones y pidieron a la población que no acudiera a votar, argumentando que los comicios son una "farsa" destinada a perpetuar el sistema político en el país.

La oposición y diversas ONG argumentan que las elecciones están marcadas por el ambiente restrictivo y el proceso de filtrado del Consejo de Guardianes, que favorece a candidatos conservadores. La lista final fue publicada menos de dos semanas antes de la votación, lo que sumado a lo breve de la campaña electoral ha hecho aumentar las suspicacias.

CONTEXTO REGIONAL

Las elecciones tendrán lugar en un momento para Irán marcado por una crisis económica ahondada por las sanciones aplicadas por Estados Unidos desde 2018, cuando Washington se retiró del histórico acuerdo nuclear de 2015 --sin que los esfuerzos diplomáticos para restaurarlo hayan tenido éxito y ante los avances de Teherán en su programa--, y la inestabilidad en Oriente Próximo.

A pesar de que la región respiró con alivio en marzo de 2023 cuando Irán y Arabia Saudí restablecieron relaciones diplomáticas --un pacto mediado por China-- y se relanzó el proceso de paz en Yemen y la reintegración regional de Siria --conflictos en los que Teherán y Riad mantuvieron el apoyo a bandos enfrentados--, el conflicto en Gaza ha hecho temer con una guerra a gran escala.

Irán ha mantenido durante el conflicto su apoyo a los grupos armados palestinos y a los hutíes, que han llevado ataques contra Israel y contra buques que transitan por el mar Rojo y el golfo de Adén, al tiempo que ha exigido el fin de la ofensiva militar israelí contra la Franja.

Los ataques por parte de los hutíes han llevado a Estados Unidos y Reino Unido a llevar a cabo bombardeos contra Yemen, mientras que la Unión Europea (UE) ha lanzado una misión naval con el objetivo declarado de proteger la navegación en la zona, pese a lo que los rebeldes --respaldados por Teherán-- han reiterado que continuarán con sus acciones hasta que termine la ofensiva contra Gaza.

Asimismo, se han registrado ataques por parte de Israel contra objetivos de la Guardia Revolucionaria de Irán en Siria, así como actos de sabotaje en territorio iraní que han sido achacados a las autoridades israelíes, aumentando la posibilidad de un conflicto directo entre ambos, lo que podría derivar en una guerra a gran escala ante la previsible implicación de Estados Unidos y otros aliados de ambos países.

Comienzan en Irán unas elecciones legislativas y a la Asamblea de Expertos marcadas por...
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