lunes 25/10/21
Un recorrido personal y objetivo por los campos recomendados en la #Ruta365

Antequera, el paisaje que convierte el golf en un reto técnico y físico

Un campo muy divertido, con enormes desniveles y paisajes que asombran. Greenes rápidos y hoyos en embudo te someten a un juego en el que la precipitación puede ser tu peor enemigo.
Tee del 18 en Antequera Golf
Tee del 18 en Antequera Golf

Enclavado en el Parque Natural de El Torcal lo más normal que te pueden decir si vas a jugar en Antequera Golf es “lleva bolas de sobra”, pero sólo serán necesarias si juegas como si lo hicieses en tu campo habitual, sin el debido respeto a un recorrido desconocido y que no es complicado, pero sí diferente.  Es sencillamente la técnica traducida en paisaje al natural.

Diseñado por uno de los grandes del golf en España, José María Cañizares, lo primero que debes tener en cuenta antes de iniciar el recorrido es que el buggy no te servirá de mucho porque no puede salir del camino asfaltado, está prohibido cruzar las calles, así que la mejor opción es el carrito eléctrico ya que los desniveles, en casi todos los hoyos, son muy pronunciados. 

Lo segundo que debes tener en cuenta como jugador amateur de fin de semana, es que los greenes son muy pequeños, en algunos casos ínfimos y empezando por el del mismo 1, así que mucho cuidado en los primeros hoyos porque te puedes forrar en los tres de inicio y echar a perder el recorrido nada más empezar. Mete en la bolsa un lob wedge, porque lo vas a necesitar.

Y lo tercero, si lo juegas, vas a tener la oportunidad de andar uno de los campos de golf de paisaje más espectaculares de Andalucía, toda vez que recupere el esplendor de sus lagos y estén a plena capacidad.

Antequera Golf, recorrido sugerido por la Ruta365 de la RFEG. 18 hoyos, par 72 en 35 hectáreas de terreno. El campo está dividido hasta en 4 parcelas y la transición del hoyo cuatro al cinco es algo engorrosa, pero se llega.

En H1, par 4, vas a empezar con un tee elevado. Vete acostumbrando porque casi todos son o muy en alto o muy por debajo de la cota del green, pero sólo te afectará para saber que en alto necesitas más palo y en bajo menos.

Drive sin miedo apoyado en la izquierda de un enorme árbol justo en mitad de la calle pero que, a la derecha esconde un bunker. Con un buen golpe la sensación es que ese día jugarás muy largo, aunque tranquilo que no es efecto de la energía del desayuno, sino del desnivel. Son 359 metros desde amarilla con lo que te quedas a menos de 150 con toda seguridad. La trampa de esta calle está en la entrada a green, porque es como si le diésemos la vuelta a un cono. 

Parece que está hecho el par pero el desnivel te exige un palo más y mucho cuidado, porque el green es muy pequeño y muy rápido. Se le puede hacer en cuatro golpes sin problemas. Yo me metí de dos con un hierro cinco que se me quedó muy al fondo de green.

No se regala nada

H2, par 5 de 447 metros. Cuidado que engaña, no es que regalen los eagles, pero si eres capaz de ajustarte un poco a la derecha, justo por los árboles, la bola caerá en una cuesta con calle de sobra para rodar. Aunque como siempre, lo mejor es ir al centro y dejarse de sorpresas. 

Con un híbrido o madera cinco te puedes meter de dos en green, un poco más grande que el anterior pero nada generoso si salvas los bankers de entrada y el de la derecha. Se puede hacer verdi. Yo no lo conseguí.

Hoyo 3, un par 4 tan precioso como peligroso de 305 metros. 

Puedes jugar el drive sin problemas, y si eres capaz de pasar por la izquierda el árbol que te vas a encontrar en la línea de tiro, porque si vas recto te metes en el agua. Disfruta las vistas porque es realmente sensacional y vete pensando en el trabajo que tienes para cruzar el lago y entrar a un green que parece grande y no lo es porque sencillamente no tiene fondo. Lo bueno, y este es el gran secreto, es que puedes tirar al talud del fondo, vamos jugar largo a green, porque la bola baja o suele hacerlo. Las dos veces que lo jugué me funcionó, una conseguí el bogey y la otra ni lo cuento porque me fui al agua de salida.

Green del 18 en Antequera GolfY de aquí pasamos a la segunda parte del recorrido por un camino que parece que no se acaba nunca y que, realmente puede llegar a confundirte. Cuando ya estás en el H4 ves un par 3 aparentemente sencillo de 180 metros, pero si es de esos días del mes en los que te vas mucho a la derecha ni te lo pienses, juega con cierta calma a la derecha del green porque la bola cae hacia la izquierda. Al estar el tee más alto ten cuidado porque es fácil pasarte. No obstante jugarlo por la izquierda penaliza poco ya que si te vas mucho terminas el tee del 5 y se entra bien a bandera desde allí.

Y puestos a hablar del 5 saca el drive y disfruta. Tienes por delante un par cinco largo, muy largo, de más de 500 metros en el que para coger calle tienes que pasar un poco de agua, pero sin problemas. Te apoyas en la izquierda para salvar el fuera de límites de la derecha o juegas al filo de la navaja y si te sale bien la bola correrá en bajada hacia la izquierda ganando un montón de metros ¡Ojo! la pendiente en el raf derecho es tan pronunciada que se hace muy difícil buscar bola. Encontrarla ya ni te cuento. De dos, supuestamente te puedes poner en bandera, pero afinar tanto a un green tan pequeño es muy difícil, así que asegura una distancia cómoda para el approach y disfruta del paisaje, que lo mejor está por llegar.

Y sin duda para mi, de lo mejor, es el tee del 6. Será porque desde la salida ves la Peña de los enamorados, pero ciertamente este hoyo me tiene cogido. Par tres, y hay que sobrevolar un barranco y agua para llegar a un green en forma de salchicha, en el que no te puedes pasar porque, sencillamente no hay espacio. Un par 3 de 150 metros con un desnivel de vértigo. El green abajo, tu arriba y un paisaje que te distrae por su belleza.

En el 7 vas a enfrentarte a un par 4 no muy largo. Es decir, que puedes salir con el drive si te apoyas en la derecha, pero si le pegas largo juega una madera y te acercas al primer lago en juego para luego entrar en green, aunque cuidado que detrás también hay agua. Hoyo sin demasiados problemas salvo que, como yo hice el primer día, te des un baño.

El ocho es una ascensión, casi escalada. Poco más de 320 metros de par 4 con green en alto, en el que si no calibras bien te quedas corto. La calle es ancha y el drive de salida no  genera problema alguno, pero cuidado con la entrada porque, por si aún no lo has entendido, el green es pequeñito y rápido como un demonio.

Llegar compensa

Aquí terminas esta parte del campo y vuelves a la de inicio después de atravesar túneles y caminos que casi obligan a sacar el gps, pero la vista del 9 merece el esfuerzo. Calle amplia con tee arriba, green abajo a apenas 280 metros de par 4, pero con amplitud descomunal a los lados. Saca el drive y dale con todo lo que tengas que lo aguanta, y la recompensa es quedarse a golpe wedge para un green mediado, que recibe con dos bunkers que tampoco complican mucho la entrada en regulación.

Para llegar al hoyo 10, par 4 también, pasamos a la tercera parte o parcela del campo, aunque en esta ocasión sólo hay que cruzar una vía asfaltada y listo. Jugarás una calle casi tan amplia como la anterior, pero con agua a la izquierda que tampoco entra mucho en juego.

 Con una buena madera llegas de dos a green si vas recto como una vela. De no ser así juega corto, porque el hoyo es como una botella en la que tu empiezas a jugar desde la base y el green es el tapón, literalmente, porque aunque no los medí lo recuerdo como el más pequeño. Aquí los dos días que jugué me llevé el par, el primero con estrategia en corto y el segundo con madera cinco de segundo, directo a bandera.

El 11 te obliga a sobrevolar agua para entrar en calle, pero sin problemas salvo el aspecto psicológico de todo lago. Drive sin miedo apuntando a la izquierda de un árbol enorme que tienes en mitad de la calle y luego a green. Ahora bien, según el libro del campo parece que aquí se regalan los birdies, pero tienes hay que clavarla literalmente en el green para que no lo atraviese, porque es pequeño y rápido.

En el 12 las cosas se complican un poco porque debes jugar a cerrar la bola en un par 4 corto. Si vas recto te sales, así que si no eres capaz de hacer un poco de draw, juega por encima de los árboles de la derecha y quedarás a golpe de lob wedge, y éste es el palo que más usarás si quieres clavar la bola, porque hacerla rodar por el green es salirte de él. No hay margen.

Para encarar el 13, también par 4, volarás dos lagos de salida y procura quedarte cerca del tercero. La teoría dice que un drive apoyado en la izquierda, pensando en el segundo, también largo, para atravesar el tercer lago que protege el green. Yo jugué el primer día drive e híbrido, pero me pasé. Con un cinco de segundo si te quedas cerca del agua vas bien. Mi única crítica a este campo es que tanto lago con tan poca agua afea mucho el recorrido, pero claro, yo lo jugué en pleno verano.

Cabras en el green

Y por fin dejamos esa secuencia interminable de pares cuatro y nos metemos de lleno en un par 5 largísimo, de 550 metros según la ficha del campo, pero a pie de tee parece aún mas largo. No sé el H14 es un poco más estrecho que el resto o si la orografía confunde, pero hay que emplearse bien para quedarte en calle. Por otro lado un drive largo coge una pendiente hacia abajo que la hace rodar una barbaridad. Luego puedes darle si miedo a lo que tengas en la bolsa porque la clave está en el tercero para entrar al green, que volvemos a lo de siempre pero aún más exagerado, un green pequeño y rápido. Aquí tuvimos que esperar a que una reunión de seis cabras montesas nos dejasen acercarnos, no porque estuviesen dentro, sino por no molestarlas y disfrutar del espectáculo.

El 15, par 4, es estrecho. Apóyate en la izquierda por el talud que la devuelve a la calle, y la derecha es, sencillamente, un fuera de límites de bola irrecuperable. Estrecha tanto al llegar a green es que como una de esas botellas de coca-cola de toda la vida, así que calma.

El 16 es un par 3 de 188 metros, pero con el green en lo alto de una colina. Dale un palo mas de lo que pienses jugar en condiciones normales y claro, es dificilísimo pararla allí arriba.

Sigues en plena ascensión y la distancia entre hoyos en ocasiones se hace incómoda, sobre todo al final del recorrido, pero tienes que dosificar las fuerzas porque el 17 sigue subiendo una buena pendiente. Par 4 de poco más de 300 metros perfecto para jugarlo con una bola un poco abierta, pero el muy puñetero se estrecha a mitad de recorrido, así que tampoco hay que confiarse. Se puede entrar bien de dos en green, aunque está tan protegido por bunkers que jugar corto para asegurar un aproach cómodo es una muy buena opción.

Y terminamos con una verdadera belleza de hoyo al que primero tienes que llegar. No quedan precisamente cerca uno de otro. Ahora bien, cuando te posicionas en el tee, y desde tu elevada atalaya ves la bandera bajo tus pies tras un lago precioso, se te saltan las lágrimas. Bonito de verdad. Es un par 3 sencillo si das con un palo adecuado para hacer los 140 metros que dice la tarjeta, pero que en vuelo no son mas de 125. Un par sencillo en el que debes tirar directamente al trapo.

Lo mejor del campo es la rapidez de los greenes, y de lo peor en cuanto a dificultad, su reducido tamaño. El campo con los lagos llenos de agua tiene que ser una maravilla, porque aún mostrando el plástico de la cubierta aislante el paisaje es precioso, pero un poco desalentador.

Es un campo que requiere forma física para sobrellevar unos desniveles importantes, pero sin duda es uno de los grandes recorridos de Andalucía.

El caddy master es un verdadero encanto de persona y el bar de la casa club sensacional en calidad, precio, variedad y servicio. Vale la pena. 

El segundo día cumplí con mi hándicap 18 sin demasiadas complicaciones.

Antequera, el paisaje que convierte el golf en un reto técnico y físico
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