Interior del edificio
ALMERÍA.- Empleados de empresas relacionadas con Cajamar están trasladando estos días sus puestos de trabajo al nuevo edificio de servicios de la entidad en el Parque Científico-Tecnológico de Almería. En este mes de abril está previsto que completen su llegada a las nuevas instalaciones de Cajamar en el PITA 90 técnicos y especialistas vinculados a Hispatec, 326 a Eurovia, 163 a Tarket y 100 de INSA (Grupo IBM). En total, 679 profesionales están siendo ubicados en el edificio más moderno de Almería.
Las obras del nuevo centro de servicios de Cajamar en el Parque Científico-Tecnológico de Almería comenzaron el 10 de junio de 2013. 623 días después del primer movimiento de tierras, el resultado final es un inmueble de más de 19.600 m2 construidos, con cinco plantas en superficie y tres más bajo rasante, preparado para albergar a 990 trabajadores.
Situado en la Avenida de la Innovación del PITA, y presidiendo el acceso al mismo, se trata del primer edificio de estas características que se proyecta en la provincia, y sin duda marcará un hito en el desarrollo de la tecnópolis almeriense por el volumen de capital tecnológico y humano que aporta.
Además de su diseño singular y totalmente funcional, con acceso a suministros de calidad y una red de fibra óptica de altas prestaciones, el nuevo edificio se beneficia de una ubicación privilegiada en un nudo de comunicaciones estratégico y un entorno innovador.
EL PROYECTO
En 2012 se planteó la necesidad de reubicar en un único espacio centralizado las sedes hasta ahora dispersas de las diferentes empresas de servicios tecnológicos e instrumentales del Grupo Cajamar. Desde el principio se apostó por que el nuevo centro empresarial destacase tanto por su funcionalidad como por la eficiencia energética y sostenibilidad de sus instalaciones, plenamente adaptadas a los condicionantes del entorno.
En consecuencia, en su diseño debían seguirse las tendencias más innovadoras en cuanto a organización de los espacios de trabajo, el máximo aprovechamiento práctico de los elementos constructivos, el uso de materiales y recursos del entorno y la minimización del impacto ecológico de la actividad empresarial. Un planteamiento impulsado no solo por cuestiones medioambientales, sino también por el compromiso de Cajamar con el desarrollo económico provincial y la responsabilidad social.
Con esas premisas se convocó un concurso de ideas en el que participaron 11 estudios de arquitectura de diferentes lugares de España, de los que resultó ganador el almeriense Arapiles Arquitectos. Las obras, que han supuesto una inversión de más de 17 millones de euros en construcción y equipamiento, se adjudicaron a la UTE integrada por las también almerienses Jarquil y Construcciones Tejera, que compitieron con otros 14 candidatos en su adjudicación, y que las han ejecutado en el plazo previsto inicialmente de 18 meses.
El resultado es un edificio de oficinas que cumple con los máximos estándares de calidad y sostenibilidad en cuanto a materiales y concepto constructivo, que al mismo tiempo destaca por su flexibilidad funcional y polivalencia, su capacidad de adaptación a unos usos cambiantes, pensado para que todas las empresas y unidades organizativas que se instalen en el mismo en un futuro puedan desempeñar su trabajo de la manera más eficiente posible.
EL EXTERIOR
El diseño de la envolvente del edificio es un valor añadido más de la nueva sede de servicios tecnológicos de Cajamar, en cuya planificación se ha tenido en cuenta en todo momento el entorno en el que se ubica, la orientación, el soleamiento y las condiciones climáticas.
La fachada está compuesta por distintos tipos de cerramiento de alta calidad y con una gran capacidad de ventilación y aislamiento termo-acústico: DEKTON, el nuevo y revolucionario material de gran formato creado por COSENTINO, basado en la exclusiva tecnología TSP (Technology of Sinterized Particles), utilizada por primera vez en España en esta construcción; GRC con cemento fotocatalítico y “efecto autolimpiante”, aluminio reciclado en la estructura de muro cortina, acristalamientos de alto aislamiento térmico revestidos con una celosía de NEOLITH.
Por su parte, la cubierta presenta un sistema mixto que combina los acabados en gres porcelánico y cámara de aire bajo el pavimento flotante, que ayudan a reducir el efecto “isla de calor” y aporta los beneficios del efecto “abrigo frío”, con una zona ajardinada con alto valor estético
EL INTERIOR: DISTRIBUCIÓN Y FILOSOFÍA DEL ESPACIO DE TRABAJO
En el interior, un gran atrio o espacio central separa dos grandes zonas de trabajo y actúa como regulador térmico y distribuidor de la luz. En última instancia es la referencia identitaria de todos los espacios interiores, jerarquizándolos a la vez que sirve como nexo de relación de la actividad que se desarrolla en las distintas plantas.
En el atrio se sitúan también espacios vegetales de baja demanda hídrica, con lo que favorece la depuración natural del aire, la refrigeración e introduce “paisaje” en el edificio.
Este gran patio actúa por tanto como parte activa en la estrategia energética global del edificio, como gran espacio de regulación térmica, incidiendo directamente sobre la ventilación por efecto chimenea y la apertura controlada de diferentes huecos.
Permite la ventilación natural mediante sistemas de gestión inteligente, con sensores de medición de calidad y temperatura del aire interior; y una estación meteorológica que registra las condiciones exteriores, realizándose la apertura y cierre de las ventanas de forma automática.
Alrededor de este patio, las zonas de trabajo se componen de bloques o pastillas que se insertan en espacios diáfanos, ofreciendo la posibilidad de adaptar su distribución atendiendo a las necesidades de cada momento, y dotando al conjunto de la polivalencia y la flexibilidad que, junto a la eficiencia y el ahorro, lo caracterizan.
El edificio no solo responde a las necesidades operativas del día a día, sino también a las exigencias de los valores y principios de responsabilidad social corporativa de Cajamar.
El espacio de trabajo se ha concebido para favorecer que los empleados puedan compaginar su desempeño profesional con su vida personal, en unas condiciones de confort y acceso a diversos servicios relacionados con la conciliación, como cafetería-comedor, guardería, gimnasio y salas de usos polivalentes.
RACIONALIZACIÓN DEL CONSUMO ENERGÉTICO
Las diversas medidas adoptadas en el conjunto de las instalaciones permitirán un ahorro energético de 21 toneladas equivalentes de petróleo al año, y evitará la emisión a la atmósfera de 101 toneladas anuales de CO2. Del mismo modo, se ha puesto especial cuidado en el uso responsable del agua, como corresponde en un territorio semiárido con problemas constantes de disponibilidad.
Para ello se han previsto varios mecanismos de acondicionamiento ambiental en el edificio, vinculadas al sistema de generación de energía fotovoltaica, refrigeración, ventilación y bombeo de agua, y cuya intensidad de trabajo y consumo puede modularse en función de las condiciones ambientales y la demanda de cada momento.
El sistema general de climatización se basa en un sistema aire-agua a cuatro tubos, configurado con un caudal variable en función. En cuanto al sistema general de producción, la central de generación está formada por las unidades más eficientes del mercado, con dos unidades enfriadoras con compresores de levitación magnética y otra con doble compresor de tornillo inverter.
Además, y dado que las características de este tipo de edificios el consumo relacionado con la ventilación es elevado, se ha dispuesto un lago artificial que funciona como regulador térmico y permite disminuirlo en más de un 70 %, así como un “depósito inteligente” de 30.000 litros, el ‘Smart Tank’, que recoge las aguas pluviales y las de condensación, abasteciendo las necesidades de agua no potable en el interior y el riego de las cubiertas y las zonas ajardinadas.
La instalación fotovoltaica se ha integrado arquitectónicamente sobre la cubierta del edificio, generando energía para autoconsumo del propio edificio. El potencial de la instalación solar es de unos 44.100 Kwh al año.
El conjunto de medidas implantadas permitirán reducir el consumo energético un 70 % respecto de un edificio estándar.
RECONOCIMIENTOS Y CERTIFICACIONES
Todos estos esfuerzos han sido reconocidos por diferentes Administraciones y algunas de las instituciones certificadoras más exigentes del mundo. Entre otras, la nueva sede de Cajamar contará con la certificación LEED GOLD de edificios sostenibles, expedida por el Consejo de la Construcción Verde de Estados Unidos (US Green Building Council).
La certificación LEED GOLD proporciona una verificación, por un organismo especializado e independiente, de que la construcción del inmueble cumple las más altas cotas de eficiencia para un edificio sostenible. Se basa en la incorporación en el proyecto de aspectos relacionados con la eficiencia energética, el uso de energías alternativas, la mejora de la calidad ambiental interior, la eficiencia del consumo de agua, el desarrollo sostenible de los espacios libres de la parcela y la selección de materiales. Actualmente existen 49 edificios con certificación LEED GOLD en España y, de ellos, tan solo uno en Andalucía.
Asimismo, el edificio ha obtenido la calificación energética “A” que otorga la Agencia Andaluza de la Energía, debido a la reducción de la demanda energética mediante la envolvente térmica, cubiertas y sistemas de climatización y ventilación.
Finalmente, según los parámetros de la Guía de Sostenibilidad del propio parque tecnológico, las instalaciones de Cajamar cumplen con 98 de los 100 parámetros de sostenibilidad que recoge, siendo calificado como ‘excelente’.
UN CENTRO EMPRESARIAL PARA EL FUTURO
Los casi 700 profesionales que se incorporan estos días a sus nuevos puestos de trabajo en el PITA se han encontrado con algo más que un edificio de oficinas. Cuenta además con 135 plazas de aparcamiento subterráneas con posibilidad de carga de vehículos eléctricos y diversos servicios añadidos, como una cafetería-comedor con capacidad para 450 personas, diversas salas de reuniones y aulas de formación, centro médico, una guardería para 74 niños, un vestuario-gimnasio, archivo documental y almacenes, y 1.500 m2 de zonas verdes que suponen el 30 % de la superficie total de la parcela.
Así pues, los profesionales que se incorporan a este nuevo edificio de servicios tecnológicos de Cajamar van a desarrollar su trabajo en un entorno flexible y polivalente, que cumple con los estándares más exigentes en cuanto a eficiencia energética y sostenibilidad, con espacios multifuncionales que pueden adaptarse ágilmente a diferentes interpretaciones de uso, en función de la evolución de las necesidades.
Un edificio singular, un referente arquitectónico, corporativo y reputacional, que se ha construido combinando a partes iguales la innovación arquitectónica, la eficiencia funcional y la excelencia ambiental.
Cajamar Caja Rural siempre ha sido un vector de innovación en Almería, fomentando la implantación de las nuevas tecnologías y los criterios de sostenibilidad social, económica y ambiental tanto en el ejercicio de su actividad financiera como en las empresas y los hogares almerienses.
