jueves. 04.06.2026

El próximo domingo saldremos de dudas sobre quién va a liderar el partido socialista en España durante los próximos años. Hoy ha comenzado en Sevilla un congreso muy reñido ya que a priori nadie puede garantizar ni siquiera vaticinar si el nuevo liderazgo lo encabezará un hombre o una mujer. Al margen de quién sea más idóneo o no, lo cierto es que todo el proceso de primarias ha evidenciado más si cabe las grandes diferencias que existen entre familias socialistas, le guste o no estos conceptos al PSOE.

A pesar de las advertencias de que el proceso de primarias no consistía en echarse pulsos para ver quién tiene más poder dentro de las provinciales, han saltado más que chispas en muchas de estas ejecutivas que no han logrado ni presentar una única lista por lo que ciertamente el PSOE va más que tocado a este congreso y no sólo por el varapalo recibido en las urnas.

Las declaraciones públicas de algunos secretarios provinciales pronunciándose sobre a quién va a votar su delegación han sido toda una provocación si bien es cierto, como han sugerido los más inteligentes, el voto es secreto y donde dije digo puedo acabar diciendo Diego. Los equipos de campaña van a tener un importante trabajo entre pasillos durante las próximas horas para tratar de arañar uno a uno los votos, aunque también puede tener mucho peso en los delegados el discurso que pronuncie tanto Alfredo Pérez Rubalcaba como Carme Chacón.

Sea como fuere lo deseable es que el PSOE salga de aquí con fuerza para recomponerse y empiece a aplicar dentro de su seno una mayor dosis de democracia porque al final quien salga de este congreso tampoco lo hará porque las bases lo hayan apoyado, únicamente sale de los votos de unos delegados que cuando fueron elegidos no precisaron a quién iban a votar y dado que no tienen que rendir cuentas tomarán su decisión vaya usted a saber siguiendo qué criterio. Los partidos tienen que comenzar las reformas dentro de casa y seguro que así se evitarían muchas luchas por el poder porque para ello deberían ganarse a pulso el liderazgo.

Poder y liderazgo
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