Mal bufón, peor copión
No ha estado muy afortunado el alcalde de Almería cuando se ha referido a Vladivostok para decir que el Gobierno no está en condiciones de dar 250 millones de euros para el soterramiento. Además de actuar como bufón de mal gusto se ha comportado como un burdo copión porque eso de introducir rincones poco habituales del mundo en los discursos ya fue experimentado antes por un alto cargo de la CEOE, cuando al hablar de la movilidad de los trabajadores nos acercó a todos a Laponia. Y encima es un mal copión porque aquella ocurrencia del original no le trajo sino disgustos y desdichos posteriores al verse engullido por lo mal que sus palabras cayeron en la opinión pública.
Ahora, al igual que entonces, las declaraciones del primer edil de la ciudad han sentado peor que mal. Y no tanto por el formato utilizado, que también, como por el fondo de lo manifestado que no es otra cosa que aceptar y acatar que el soterramiento no es posible. Y es que en todo este asunto que lleva la pila de años dando vueltas por los despachos, se vendió como un logro el que todos los portavoces de los grupos políticos se pusieran de acuerdo para reclamar una obra integral y ahora, con este querer reconducir la situación esa idea unánime ha quedado frustrada.
Lo cierto es que poco habla este alcalde de Almería, -sus labores de senador parece que acaparan buena parte de su tiempo-, pero enmudecido lo va a querer más de uno si sólo va a abrir la boca para hacernos pasar un mal rato.